Layisse Cuenca / DLA
Unir historias es, en el fondo, encontrar el hilo invisible que conecta el esfuerzo de un planificador, la guía de un maestro y el despertar de un estudiante. Durante tres meses de labor sostenida —iniciada el pasado 3 de marzo—, la Cátedra Libre Mario Briceño Iragorry del Ateneo de Valera se propuso un reto: lograr que jóvenes valeranos descubrieran a un trujillano emblemático que, para muchos de ellos, era totalmente desconocido.
El resultado de este viaje pedagógico y humano se revelará formalmente este sábado 6 de junio, a las 9 de la mañana, en el Auditorio Jacob Senior de la Sociedad Anticancerosa del Estado Trujillo (SADET).
Para entender la magnitud del proceso, hay que escuchar a sus protagonistas, quienes compartieron sus experiencias con el Diario de los Andes.
Del texto al aula: El despertar rangeliano
Alexis del Carmen Rojas, miembro del Comité Académico de la cátedra, relata cómo el proyecto cobró vida en el Liceo Rafael Rangel con una recepción llena de empatía por parte de directivos y coordinadores. El trabajo se concentró específicamente en los docentes de Lengua y de Geografía, Historia y Ciudadanía (GHC), impactando a las nueve secciones de los novenos años.
A través de encuentros semanales, los jóvenes se adentraron poco a poco en tres obras fundamentales de don Mario Briceño Iragorry: “Carta a la Juventud Venezolana”, “Mi Infancia y Mi Pueblo” y “Alegría de la Tierra”. Fue en esta última obra donde la historia sumó nuevos hilos.
Con el apoyo de la Brigada Ecológica Madre Tierra del Colegio Juan de Dios Andrade y los Guardianes Ecológicos, el proyecto alcanzó una dimensión distinta.
«Hubo una horizontalidad al realizarse desde los estudiantes de la brigada juvenil con los estudiantes de noveno. Siento que se dio una sinergia, un trabajo bien empático del cual obtuvimos bastantes logros».
Una visión de futuro
Lo que comenzó en las aulas de educación media es solo el primer paso de un plan estructurado. Libertad León, Coordinadora de la Cátedra Libre Mario Briceño Iragorry, enfatiza que lo trascendental de esta actividad es la ampliación hacia proyectos mucho más ambiciosos. «No solamente es llevar el mensaje de don Mario de manera casual o improvisada a alguna institución educativa, sino que hay toda una planificación, una proyección del pensamiento a favor de nuestra juventud».
En el ámbito escolar, León destaca como una pieza significativa el acompañamiento del profesor Javier Mendoza Andara en el Colegio República de Venezuela. Además, resalta una valiosa alianza cultural: la capacitación brindada por el profesor Francisco «el Abuelo» Rivera, del Teatro Nacional Juvenil, quien preparó a los estudiantes en la interpretación de los textos dramáticos que presentarán el sábado. «Se van a sorprender de la calidad escénica, interpretativa y de la emoción que esos niños pueden transmitirnos. Se los garantizamos», asegura León.
El «encanto» trujillano y la vuelta a la humanidad
Para el profesor Javier Mendoza, egresado del NURR-ULA y docente del área GHC en el Colegio República de Venezuela, la experiencia dentro del aula se define bajo un concepto muy propio: el encanto.
«No hay un elemento que defina la mística del trujillano mejor que el concepto del encanto. Ese concepto de mística, de perderse en el espacio, compenetrarse con el lugar, perder el sentido de lo que está alrededor y solamente concentrarse en lo que se vive en el momento».
Para Mendoza, el verdadero logro pedagógico fue ver al estudiante humanizarse y desconectarse del absorbente elemento tecnológico y artificial para encontrarse con la emotividad, la vivencia y la experimentación de su propia edad. Al leer a don Mario, a Rafael Rangel y la vida de José Gregorio Hernández, los niños conectaron con el elemento poético y se enamoraron de sus raíces. «Nadie ama aquello que no conoce», reflexiona el docente.
«Nadie ama a un Trujillo que no conoce y conocer a don Mario es conocer a Trujillo».
¿Qué esperar este sábado?
La cita del 6 de junio promete ser un despliegue de talento y sensibilidad. Quienes asistan al Auditorio Jacob Senior se encontrarán con infografías, textos, monólogos, dramatizaciones e interpretaciones musicales, incluyendo la participación de la niña Carlimar Briceño, «Voz Rangeliana 2026», quien interpretará una melodía venezolana.
En palabras del profesor Mendoza, lo que los muchachos van a presentar ante todo es «humanidad», una invitación abierta para sentarse, disfrutar y dejarse conmover.
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