Estrasburgo (Francia), 20 ene (EFE).- El recién firmado acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur afrontará este miércoles su primer gran examen ante el Parlamento Europeo, que debe decidir si remite el texto del acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE para comprobar si es compatible con los tratados, lo cual paralizaría temporalmente su tramitación.
El pleno de la Eurocámara votará este miércoles a las 12:30 horas dos intentos paralelos de enviar el pacto ante la justicia europea. Si salen adelante el Parlamento Europeo no podría pronunciarse sobre la ratificación completa del acuerdo comercial hasta que los jueces de Luxemburgo diriman su legalidad.
Sobre la mesa está la validez legal del mecanismo de reequilibrio que incluye el pacto, que varios diputados temen que pueda afectar a la autonomía regulatoria de la UE, y también la base legal elegida para su aprobación, que permite que los capítulos del acuerdo centrados en comercio puedan ratificarse sin el consentimiento de los parlamentos nacionales.
«Será un voto muy ajustado», predijo este martes en rueda de prensa el coordinador de los populares en la comisión de Comercio Internacional, el sueco Jörgen Warborn, que urgió a los eurodiputados a no forzar la parálisis de la ratificación en una Europa «ahogada por los aranceles de Estados Unidos por un lado y por las industrias subsidiadas chinas por el otro».
En este voto, la procedencia de cada eurodiputado tendrá tanto o más peso que su grupo político europeo: los ultraconservadores de Giorgia Meloni darán libertad de voto a sus 79 eurodiputados y otros, como los populares, saben que habrá división en sus filas aunque la instrucción sea pronunciarse en contra en remitir el acuerdo el TJUE.
Por ejemplo, la poderosa delegación polaca del Partido Popular Europeo seguirá probablemente la postura de su gobierno y votará en contra, según fuentes parlamentarias, algo que también harían austríacos y franceses.
En las últimas horas se suceden las reuniones para asegurar cada voto y las mismas fuentes apuntan a que «la presión va a ser brutal».
Warborn reconoció la preocupación de algunos de sus colegas y sectores productivos pero subrayó que el intento de llevar el acuerdo ante la corte comunitaria no es más que un «movimiento político para retrasar» un tratado comercial cuyo impulso al PIB europeo duplicará, dijo, al daño de los aranceles con los que Donald Trump amenaza al bloque.
También la líder socialdemócrata, Iratxe García, recalcó que el acuerdo con el Mercosur debe ser la respuesta a las acciones de Trump, abriendo «espacios de entendimiento con otras regiones del mundo que entiendan el multilateralismo» de la misma manera que la UE.
«¿Qué os da miedo de consultar al TJUE?», se preguntó por su parte el líder de los Verdes, Bas Eickhout, cuyo grupo ha impulsado una de las mociones que se votan este miércoles y se sumará también al grupo de la Izquierda para tratar de paralizar la tramitación.
El voto será en principio nominal, de forma que se conocerá a posteriori el sentido de voto de cada diputado individual, aunque un grupo de al menos 144 eurodiputados (20 % del total) podría aún forzar un voto secreto en el último momento.
Este no es el último escollo que el acuerdo UE-Mercosur tendrá que superar en el Parlamento Europeo; si sale indemne del voto de este miércoles comenzará el proceso de escrutinio y ratificación del contenido en las comisiones parlamentarias para que después lo vote el pleno en su conjunto, donde aún no está claro si una mayoría de sus 719 eurodiputados le dará su apoyo en los próximos meses.
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