Londres, 19 feb (EFE).- La detención este jueves de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey británico Carlos III, supone un capítulo más en una vida plagada de escándalos y acerca al que fuera el hijo predilecto de fallecida Isabel II a su caída definitiva por el cerco de la Justicia.
La presión ejercida por el monarca en las últimas semanas para que el expríncipe colaborase voluntariamente con la Policía por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein desembocó hoy en un arresto por supuesta mala conducta en un cargo público.
En el día que cumple 66 años, Andrés ya no será recordado como un héroe de la guerra de las Malvinas, como el ‘playboy’ de la familia real o como el excéntrico marido de Sarah Ferguson, sino como un personaje siniestro a quien los títulos y privilegios han protegido hasta ahora.
El escándalo de los llamados ‘Papeles Epstein’ puede ser el último clavo en el ataúd de su carrera, tras convertirse en el primer miembro de alto rango de la familia real británica en la historia moderna en ser arrestado.
Aunque siempre ha negado su implicación en la red de abusos sexuales a menores del financiero estadounidense, fallecido en prisión en 2019, su madre y su hermano tomaron medidas para apartarlo progresivamente de la vida pública.
Andrés fue despojado el pasado octubre del título de príncipe por el rey, ya que los pasos que dio para desvincularse de la familia real, como renunciar a todos sus honores, no habían sido suficientes para el monarca.
Carlos III también le ordenó entonces abandonar el palacio que ocupaba en Windsor -por el que pagaba un simbólico «grano de pimienta»- para instalarse en la finca de Sandringham, en el condado de Norfolk (este de Inglaterra), donde fue hoy detenido por la Policía del Valle del Támesis.
A pesar de los rumores que circularon durante años sobre irregularidades, el principio del fin de Andrés se sitúa hacia 2015, cuando la BBC desveló que la estadounidense Virginia Giuffre había denunciado ante un tribunal de Florida que fue forzada a mantener relaciones sexuales con él cuando era una menor, dentro de una red de «esclavas sexuales» liderada por su amigo Epstein.
El caso volvió a la actualidad en 2019, después de que el diario británico Daily Mail divulgara unas imágenes de 2010 en las que el príncipe aparecía en la mansión de Nueva York de Epstein despidiéndose de una joven que abandonaba la vivienda y que coincidió con el encarcelamiento del magnate y el posterior presunto suicidio en la celda en la que esperaba la celebración de su juicio.
El escándalo provocó que, el 20 de noviembre de 2019, el príncipe anunciara su retirada de la vida pública.
Virginia Giuffre, presentó en 2021 una demanda civil en Nueva York contra él, al asegurar que abusó de ella cuando era menor.
En enero de 2022, la situación dio un giro después de que la Justicia estadounidense desveló un acuerdo confidencial firmado en 2009, según el cual Epstein pagó quinientos mil dólares a Giuffre para que retirara sus acusaciones, documento que los abogados del príncipe pensaron serviría para recusar el caso contra él.
Sin embargo, el 12 de enero el tribunal lo desestimó y al día siguiente su madre le retiró todos los títulos militares y los patrocinios reales.
En febrero, sus abogados anunciaron un acuerdo extrajudicial con Giuffre para pagarle catorce millones de euros, que le facilitó su madre -según desveló el rotativo The Daily Telegraph-, y finalmente la Corte de Nueva York que lo iba a juzgar archivó el caso.
En abril de 2025, Giuffre apareció muerta en su domicilio de Australia donde residía desde hace años en un aparente suicidio, aunque un mes antes había publicado -en sus redes sociales- que había sido atropellada por un autobús y que le quedaban «cuatro días de vida».
Cinco meses después, Andrés volvió a copar los titulares de los medios británicos, después de la publicación de un correo que había enviado a Epstein en 2011 y en el que revelaba que había seguido en contacto con él más tiempo de lo que había dicho en una entrevista en ‘prime time’ en BBC.
En el mensaje, el príncipe le decía al estadounidense que estaban «juntos en esto» y le prometía que seguirían en contacto y volverían a «jugar más» pronto, después de que éste se hubiera declarado culpable de solicitar sexo a una menor y al día siguiente de que salieran a la luz las primeras fotografías de Andrés con Giuffre.
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