La capital de Haití vive una jornada de aparente calma tras horas de extrema violencia

Dos hombres cargan un ataúd por una calle este sábado en Puerto Príncipe (Haití). EFE/ Johnson Sabin

Puerto Príncipe, 9 mar (EFE).- La capital de Haití, Puerto Príncipe, vivió este sábado la resaca de unas horas de máxima violencia, con intensos tiroteos en varias partes de la ciudad y el intento de atacar el Palacio Nacional, de donde las bandas armadas fueron repelidas por las fuerzas de seguridad, causando varios muertos.

Aunque la población trataba de recuperar la normalidad en una jornada de aparente calma, se veían con claridad las consecuencias de una noche de terror, en la que los grupos armados quisieron atacar instituciones como el Palacio Nacional y el Ministerio de Interior, además de comisarías u oficinas públicas.

La ciudad amaneció entre casquillos de bala y vehículos calcinados después de lo vivido la noche del viernes, cuando en las redes sociales proliferaron las imágenes de gente corriendo, en pleno centro de la capital, intentando huir de los tiroteos.

Y ello pese a que el jueves se prorrogó por un mes el estado de emergencia y se renovó por cuatro días el toque de queda en el departamento del Oeste, donde se encuentra Puerto Príncipe.

 

La continua e infructuosa búsqueda de lugares seguros

Se suceden las escenas de gente andando de un sitio para otro en busca de un lugar seguro y de mujeres cargando sobre sus cabezas voluminosos bultos con sus pertenencias y con niños de la mano y bebés en brazos.

La desesperanza reina entre quienes han tenido que marcharse de sus casas para escapar de la violencia y han buscado refugio en improvisados campos de desplazados, donde viven en condiciones inhumanas.

Pero muchos de ellos, ante el avance de las bandas, ahora tienen que encontrar de nuevo otros lugares donde refugiarse porque los sitios donde estaban ya no son seguros y confiesan, llorando, que ya no saben a dónde ir.

Algunos estaban en los jardines de Champ de Mars, junto al Palacio Nacional y cerca de ministerios y tribunales, lugares en el punto de mira de las bandas armadas, que exigen la salida del poder del primer ministro haitiano, Ariel Henry, durante días en paradero desconocido y actualmente en Puerto Rico.

Este sábado, medios locales informaron que presuntos delincuentes fueron abatidos por la Policía Nacional durante un ataque al Palacio Nacional, orquestado el viernes por la coalición de bandas armadas ‘Vivre Ensemble’ (‘Vivir juntos’), que encabeza el todopoderoso Jimmy Chérizier, alias ‘Barbecue’.

Esta misma semana, el temido expolicía Chérizier lanzó este mensaje: «Si Ariel Henry no dimite, el país se encamina directamente hacia el genocidio. Si la comunidad internacional sigue apoyando a Ariel Henry, nos dirigimos directamente a una guerra civil que acabará en genocidio».

El viernes también intentaron incendiar la sede del Departamento del Interior, donde fueron emboscados por la Policía, y fueron quemados cinco vehículos estacionados en el aparcamiento y el generador del ministerio.

 

Escasez de combustible y agua potable

En medio de esta crítica situación, en la capital escasean el combustible y el agua potable y no se descarta que la subida de los precios de los productos de primera necesidad en el mercado local aumente la inseguridad alimentaria, una inseguridad que, en su fase aguda, ya afecta al 44 % de los haitianos.

La tensión se ha incrementado exponencialmente en la capital de Haití después de que el 28 de febrero se conociera que Henry se había comprometido a celebrar elecciones antes de finales de agosto de 2025, una fecha muy lejana si se tiene en cuenta que el primer ministro debió concluir su mandato el pasado 7 de febrero, según un acuerdo de 2022.

Este anuncio desencadenó una violencia que hace justo una semana se tradujo en la entrada de las bandas en las dos principales cárceles de la ciudad y la huida de más de 3.000 presos, entre ellos miembros y cabecillas de los grupos armados.

El primer ministro, la máxima autoridad del país tras el asesinato en 2021 del presidente Jovenel Moise, es ahora objeto de presiones dentro y fuera de Haití para que favorezca una transición.

Este sábado, el presidente de turno de la Comunidad del Caribe (Caricom), el mandatario de Guyana Irfaan Alí, aseguró que ha habido «avances considerables» en las conversaciones con las partes haitianas (el primer ministro, grupos políticos y sociedad civil), pero sin lograr aún resultados definitivos.

Para discutir sobre la transición en Haití, Caricom celebrará el lunes una sesión especial en la capital de Jamaica, Kingston, a la que están invitados Naciones Unidas y representantes de la comunidad internacional.

Haití está a la espera del despliegue de una misión multinacional de apoyo a la seguridad liderada por Kenia y que en octubre pasado aprobó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

 

 

 

 

 

 

Salir de la versión móvil