Jose Rojas CNP 25.946
joserojastrejo68@gmail.com
El legislador Jesús Abreu, secretario regional del Partido Comunista de Venezuela (PCV), denunció que el salario venezolano se encuentra en el centro de una confrontación económica cuyos costos recaen principalmente sobre la clase trabajadora.
“No estamos ante un salario que simplemente perdió valor. Estamos ante un ingreso atacado por el bloqueo económico y financiero, la especulación cambiaria, el aumento de los precios y los sectores que utilizan la crisis para enriquecerse”, afirmó.
Para Abreu, hablar del bloqueo exige explicar cómo sus consecuencias penetran en la vida cotidiana. Se manifiestan cuando el trabajador reduce sus comidas, el docente no puede pagar el transporte, el pensionado debe escoger entre alimentos y medicamentos o una familia renuncia a la educación, la cultura y la recreación.
“Las medidas coercitivas no permanecen en documentos internacionales. Entran en la cocina, la escuela, el hospital y el bolsillo de cada trabajador”, expresó.
Una contradicción
Según su enfoque el deterioro salarial evidencia una profunda contradicción, ya que “quienes producen la riqueza nacional enfrentan mayores dificultades para acceder a ella.”
Mientras el trabajador observa cómo disminuye su ingreso, algunos grupos económicos fijan precios en dólares, protegen sus ganancias y trasladan cualquier variación cambiaria al consumidor.
“Pretenden presentar la inflación como una situación que nadie puede controlar. Pero detrás de cada precio especulativo existen intereses concretos. Hay quienes utilizan el bloqueo para atacar al país y quienes, dentro de Venezuela, lo aprovechan para imponer condiciones contra el pueblo”.
Indico que la posición del PCV ante estas desviaciones económicas y sociales es la de denunciar ambas realidades, la agresión externa y los privilegios, la corrupción y la especulación existentes dentro del país.
El dólar contra el salario
Cuestionó el parlamentario, que el tipo de cambio paralelo se haya convertido en el marcador cotidiano del costo de los alimentos, medicamentos, transporte y servicios. “Cada variación cambiaria perfora el poder adquisitivo antes de que el trabajador pueda llevar su ingreso al hogar. El salario siempre llega tarde, mientras los precios corren por delante”.
A su juicio, esta dinámica favorece una economía en la que trabajar dejó de ser suficiente para vivir. Millones de personas deben extender sus jornadas, buscar varios empleos o separarse de sus familias mediante la migración.
Advirtió Abreu, que el reconocimiento del bloqueo no puede utilizarse para ocultar errores internos ni silenciar las demandas laborales.
Recuperar el ingreso
En ese orden de ideas aseveró “La clase trabajadora no puede ser convocada únicamente para resistir. También debe participar en las decisiones y recibir justamente la riqueza que produce”.
Por lo que exigió el cese de las medidas coercitivas unilaterales y de las restricciones financieras que afectan la capacidad productiva del país. No obstante, subrayó que el levantamiento del bloqueo debe estar acompañado por un programa de recuperación salarial y protección social.
Ese programa debe fortalecer la producción nacional, rescatar las empresas públicas, combatir la especulación y orientar los recursos disponibles hacia los salarios, las pensiones, la salud, la educación y los servicios públicos.
“No pedimos el cese del bloqueo para que unos pocos hagan negocios. Lo exigimos para que la recuperación económica llegue a la mesa del trabajador, al aula del estudiante y al tratamiento del enfermo”.
Finalmente, Abreu afirmó “No existe verdadera soberanía con trabajadores empobrecidos. Recuperar el salario no es solamente una reivindicación económica, es una lucha de clases, una lucha por la soberanía y una lucha por el derecho del pueblo a vivir dignamente de su trabajo”.
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