El Instituto de Previsión del Profesorado (IPP) de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes (Apula) inició la conmemoración de sus 60 años de la puesta en marcha de los servicios y su ratificación por parte del Consejo Universitario (CU) de la Universidad de Los Andes (ULA), destacando la transformación que lo convirtió en centro integral de salud capaz de atender a más de 12 mil afiliados (profesores y familiares), y a la comunidad en general.
El Dr. Virgilio Castillo, presidente de la Apula y del IPP, señaló que esta institución ha evolucionado y pasó de ser una oficina de atención al asegurado, que solo gestionaba un programa de HCM hace menos de una década, a convertirse, en esta gestión, en el Centro de Atención de la Salud Apula-IPP “Dr. José Gregorio Hernández”.
“En 2025 logramos 7.697 atenciones médicas, frente a las 4.593 del año anterior. Esto refleja nuestro compromiso con los profesores, sus familias y el público en general, ofreciendo un modelo de atención más humano y cercano”, afirmó para explicar más adelante que el modelo de atención del IPP-ULA ha contado con el apoyo decidido del Fondo de Jubilaciones y Pensiones del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Los Andes (Fonprula), dado que, desde hace muchos años, el Ejecutivo Nacional suprimió el envío de recursos para atender la salud de los agremiados.

Ante esta realidad, la Apula y el IPP no se quedaron paralizados; al contrario, se creó el Plan de Salud para brindar una atención que ha superado ampliamente la visión que se tenía en el pasado. Este Plan de Salud se organiza en tres grandes niveles, pensados para acompañar al profesor universitario y a su familia en cada etapa de su salud, etapas que involucran a la Apula y el IPP en función del profesor ulandino.
En el primer nivel, la institución apuesta por la promoción de la salud y la prevención de enfermedades. Aquí se incluyen actividades como la natación, el gimnasio, la bailoterapia, el yoga, la cantoría y las actividades culturales, que no solo fortalecen el cuerpo, sino también el espíritu y la convivencia entre colegas y familiares.
El segundo nivel está orientado al diagnóstico y tratamiento oportuno. Existen programas permanentes, no esporádicos (operativos), dirigidos a la salud femenina y masculina, así como programas de control de la diabetes. Además, se ofrecen consultas especializadas, servicios de laboratorio e imagenología, junto con la posibilidad de recibir atención médica en el propio domicilio, lo que representa un alivio para quienes enfrentan situaciones de emergencia.
Finalmente, el tercer nivel se centra en la rehabilitación de calidad. Para ello, el IPP-ULA cuenta con el Centro de Medicina Física y Rehabilitación “Dr. Antonio Pérez Colmenares”, el más moderno de esta parte de la nación venezolana, donde se desarrollan programas de fisiatría y terapias de recuperación que permiten a los pacientes retomar sus actividades cotidianas con mayor bienestar.
Castillo subrayó que la visión creada de la Apula y el IPP se fundamenta en la solidaridad y en una concepción holística de la salud. “Queremos que nuestros profesores puedan ejercer la docencia, la investigación y la extensión en condiciones dignas. Esta es una manera de acompañarlos en la lucha por sus justas reivindicaciones y lo seguiremos haciendo sin descanso”, expresó.
El presidente de la Apula recordó que “celebrar 60 años es reafirmar nuestro compromiso con la vida, con la historia y con el futuro de la Universidad de Los Andes y, sobre la base de nuestros logros, damos inicio a esta conmemoración institucional”, concluyó.
Prensa Apula IPP / CNP 11842
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