Las actividades agrícolas dentro del Monumento Natural Teta de Niquitao – Güirigay “se ejecutan exclusivamente en polígonos permitidos y en terrenos previamente intervenidos” con una trayectoria de uso de entre 15 y 20 años. Así lo informó el gerente estadal de Inparques y director regional del Ministerio para el Ecosocialismo, José Ricardo Castellano, tras una inspección técnica y de cumplimiento de normativas en el municipio Boconó, a más de 4.000 metros de altitud.
Castellano precisó que las “labores agrícolas no contemplan la afectación de nuevas superficies” ni la extensión fuera de los límites marcados por la ley.
“El seguimiento teledetectado e imágenes satelitales confirman que el uso del suelo se mantiene dentro de los parámetros y la poligonal autorizada”, señaló.
Durante el recorrido, realizado junto al alcalde del municipio Urdaneta, Francisco Vásquez, se planificó la instalación en 30 días de un puesto de guardaparques para la prevención, vigilancia y control de la zona, además de la verificación de los accesos y ecosistemas.
El origen del conflicto
El pronunciamiento institucional responde a la alerta pública emitida semanas atrás por el montañista Grego Carriolli y respaldada por la plataforma conservacionista Planeta Biodiverso. Según los reportes en terreno, se detectaron parcelas activas de papa y fresa dentro de la poligonal A del área protegida, específicamente en la parte alta de la comunidad Chorro Blanco (parroquia La Quebrada, municipio Urdaneta).
El reclamo civil advertía que la actividad agrícola había sobrepasado la zona de amortiguamiento e ingresado a zonas bajo régimen de protección especial, decretadas como monumento natural el 4 de septiembre de 1996 (Gaceta Oficial N° 38.063).
Puntos de discordia ambiental
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Riesgo hidrológico y edáfico: Los denunciantes documentaron el uso de maquinaria pesada y la aplicación de agroquímicos, alertando sobre la potencial contaminación de fuentes hídricas superficiales y subterráneas.
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Degradación del páramo: La intervención pone en jaque extensiones de frailejón (Espeletia schultzii), especie clave para la captación de agua en alta montaña y reguladora de los caudales que abastecen a las comunidades andinas bajas.
Mientras Planeta Biodiverso califica la intervención como un daño severo a los ecosistemas frágiles, el Minec insiste en que se trata de explotaciones históricas bajo control técnico, prometiendo presencia física permanente mediante el nuevo puesto de control.
Con información de: Últimas Noticias
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