In memorian: Padre Lorenzo Garijo Ramírez

 

El viernes 12 de junio falleció en la ciudad de San Marcos, Guatemala, el Padre Lorenzo a causa de una neumonía de la que no pudo recuperarse. Tenía 71 años de edad, de los cuales cincuenta habían transcurrido como miembro de la Sociedad del Divino Salvador, Padres Salvatorianos. Buena parte de su vida sacerdotal la pasó en Venezuela en las comunidades de San Félix en el estado Bolívar, El Amparo en Caracas y en San Rafael de la Pedregosa en Mérida. Pasó a España hace unos años, llamado por sus superiores, primero como párroco en Madrid donde construyó el templo de la parroquia que les fue confiada. Trasladado a Logroño, mantuvo siempre cercanía afectiva y preocupación por lo que sucedía en Venezuela.

 

Conservo un recuerdo muy grato de él, pues en su permanencia en Mérida fue un infatigable hombre de bien en la parroquia de San Rafael de La Pedregosa, alternando con la presidencia de los religiosos de la arquidiócesis. Muy atento a la vida diocesana participaba y animaba la pastoral de la vida consagrada integrada en el trabajo evangelizador andino. Humilde y sin ruidos fue un pastor según el corazón de Cristo, impulsado por el carisma de su congregación fundada por el Padre Francisco Jordan. Unía su actividad con una vida de oración y de permanente formación personal y comunitaria. Se preocupó por la actualización teológica y espiritual de la vida consagrada.

 

Recibía muchos materiales interesantes que los compartía con nosotros. Muchas de las homilías y reflexiones que recibía de España me las enviaba para compartirlas con el clero. Su último envío de mediados de mayo incluía la homilía del Corpus Christi, día en que escribo esta breve crónica. En conversación con el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, me expresó su simpatía y admiración por el Padre Lorenzo, pieza clave en la construcción del templo parroquial que bendijo el año pasado. Varias de las obras de los Salvatorianos en Venezuela tienen el sello del dinamismo y creatividad del Padre Garijo.

 

Descanse en paz este misionero según el corazón de Cristo que dejó una estela de bien y de virtud por donde pasó. A sus hermanos salvatorianos en Venezuela nuestra oración y novenario por su eterno descanso, y al P. Milton Zonta, Superior General, la expresión de nuestra gratitud y reconocimiento por la presencia salvatoriana en nuestra patria. Descanse en paz e intercede por nosotros ante el trono del Dios que amaste y serviste.

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