Eduardo Viloria / Diario de los Andes
Médicos de la región trujillana denuncian que Fundasalud mantiene en situación de abandono a varios centros asistenciales de la entidad, los cuales pasaron de ser instituciones de gran prestigio a brindar una asistencia casi nula en la actualidad.
Bajo estricta solicitud de mantener en reserva sus nombres, por temor a sanciones de un organismo que —según los declarantes— sí es eficiente para castigar pero nulo para vigilar y mantener el funcionamiento hospitalario, los galenos detallaron la profunda crisis de infraestructura y personal que afecta a los principales centros de salud de los municipios Trujillo, Rafael Rangel y Sucre.
Sin agua en el Hospital Central de Valera
El recorrido de deficiencias comienza en el Hospital Central de Valera «Pedro Emilio Carrillo», el principal centro de salud de la región. De acuerdo con los médicos, las autoridades de Fundasalud tienen pleno conocimiento de las numerosas carencias del recinto, entre las que destaca de manera crítica la falta de agua potable, sin que hasta la fecha se haya ejecutado una solución definitiva.
El drama de la salud mental en Betijoque
La situación se agrava en el Hospital Mental de Betijoque. Este centro asistencial, dedicado exclusivamente a la atención de pacientes psiquiátricos, se encuentra actualmente acéfalo, al no contar con un director.
A la ausencia de gerencia se suma la escasez crónica de medicamentos, la falta de una ambulancia desde hace varios años y la inexistencia de una planta eléctrica operativa. Esta última carencia deja al hospital completamente desprotegido ante los continuos cortes de electricidad que azotan a la localidad, afectando con especial severidad a los enfermos durante las horas de la noche.
Un «hospital modelo» en la oscuridad
En la misma localidad de Betijoque, el Hospital Tipo I «María Aracelis Álvarez» —infraestructura construida por Don Rafael Álvarez Torres en honor a su progenitora y que llegó a ser un ejemplo de asistencia médica— se encuentra sumido en el abandono.
A pesar de contar con dos plantas eléctricas, ambas están dañadas. Los denunciantes aseguran que las autoridades de salud de la región no se han dignado a repararlas, permitiendo que la oscuridad domine las salas de hospitalización y la emergencia cada vez que falla el fluido eléctrico. El panorama de este centro asistencial empeora con la falta del servicio de rayos X y la ausencia de un cirujano desde hace varios años.
Siempre en Betijoque, se reporta también el cierre definitivo del Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC), espacio donde se prestaban servicios especializados de dermatología y control de enfermedades de transmisión sexual, clausurado tras quedarse sin médicos especialistas.
Quirófano cerrado en Sabana de Mendoza
La crisis hospitalaria se extiende al eje panamericano con el caso del Hospital «José Vasallo Cortéz» de Sabana de Mendoza. El centro de salud se quedó recientemente sin dirección tras la renuncia de su titular.
Al igual que los centros de Betijoque, el hospital de Sabana de Mendoza padece los racionamientos de la empresa eléctrica estatal debido a que su planta de emergencia está dañada. No obstante, el golpe más duro para la comunidad de la zona baja es la clausura del departamento de cirugía, el cual dejó de funcionar luego de que las autoridades ordenaran retirar la máquina de anestesia del recinto.
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