Kabul/Islamabad, 3 mar (EFE).- La actual ofensiva militar paquistaní ha dejado decenas de muertos no combatientes, pese a las afirmaciones de Islamabad de que los ataques están dirigidos contra grupos armados, según datos de hospitales regionales y campamentos de refugiados en Afganistán recogidos por EFE.
La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) estima que al menos 48 personas han muerto, un dato inferior a los casi 70 facilitados por las autoridades de los talibanes, si bien no detalla las circunstancias de las muertes.
Según la información confirmada por EFE, desde el bombardeo inicial en Nangarhar el pasado 22 de febrero, que acabó con la vida de 11 niños de una misma familia, hasta los ataques sistemáticos con artillería en los campamentos de refugiados de Omari y Spin Boldak, los civiles muertos son una gran mayoría de las víctimas en los hospitales.
El lunes 2 de marzo un proyectil de mortero impactó en un campamento de refugiados recién repatriados en el distrito de Khas Kunar, provincia de Kunar.
«Seis personas cubiertas de sangre fueron trasladadas al hospital tras el impacto (…). Iniciamos el tratamiento de inmediato, pero lamentablemente tres niños ya habían fallecido. Otros dos niños y una mujer resultaron heridos», declaró a EFE Emal Safi, médico del hospital del distrito, quien añadió que el estado de los sobrevivientes es «estable y satisfactorio».
En el campamento de refugiado de Omari, cerca de la puerta de Torkham, dos niños murieron y varios residentes, incluido personal médico, resultaron heridos en bombardeos nocturnos, según confirmó Imran, habitante del asentamiento.
En la provincia de Kandahar, el campamento de Anzargi también fue atacado. «Anteayer hubo un bombardeo aquí, tres personas murieron y cinco resultaron heridas», declaró Ahmadullah, residente de la zona.
El epicentro en Paktika y Barmal
Los hospitales de la provincia de Paktika informaron a EFE de al menos 29 víctimas civiles y advirtieron de que muchos cuerpos podrían no haber sido trasladados a los centros médicos.
«Aproximadamente 10 personas murieron y otras 19 resultaron heridas por ataques aéreos y de mortero, la mayoría mujeres y niños», detalló un médico bajo condición de anonimato, confirmando que también ingresaron miembros talibanes heridos y que los casos más graves fueron derivados a Kabul.
En Paktika, en el distrito de Barmal, donde los estragos civiles han cobrado un rostro visible.
A las denuncias de testigos presenciales como Mohammad Zaman Hairan, que reportó la muerte de ocho personas y varios seminaristas en el ataque aéreo a una vivienda local, se suma un video difundido por el Gobierno talibán para denunciar crímenes de guerra.
En la grabación, Mohammad Qasim, residente de la zona, asegura haber perdido a 14 miembros de su familia tras el impacto de un dron en su casa cuando creían que los combates habían cesado.
«¿Son las mujeres consideradas terroristas? ¿Qué ley internacional permite matar a niños pequeños como terroristas?», cuestiona Qasim en el video, donde relata cómo los vecinos tuvieron que recoger los restos en sacos y recuerda haber perdido a otros 13 parientes en el terremoto de 2022.
Destrucción en Kunar y Khost
Más al norte, residentes en los distritos de Naari describieron viviendas destruidas por bombardeos aéreos y proyectiles de mortero. «Un proyectil mató a tres personas en una aldea y a una en otra, mientras otros cuatro permanecen hospitalizados», declaró el residente local Mawlawi Sayedullah.
El hospital provincial de Kunar confirmó que seis civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron en la zona de Belay Dundona, dijo a EFE otro médico que indicó que con estos se ingresaron otros tres combatientes talibanes.
Un panorama similar se vive en la vecina Khost, donde el director de la Asociación de Médicos, Abdul Hakim Zadran, de dvirtió que «muchas personas, entre ellas mujeres y niños, han sido trasladadas heridas después de que bombas y proyectiles impactaran en sus hogares», aunque no precisó datos.
Los continuos enfrentamientos han agravado el trauma de unas comunidades que aún se recuperan de los desastres naturales del año pasado. «Créanme, nuestros niños e incluso las mujeres no pueden dormir por el miedo y el fuerte ruido de los aviones pakistaníes y el armamento pesado. Ya estaban traumatizados desde el terremoto», declaró a EFE Mohammad Salim, residente de Kunar.
Las autoridades talibanes han confirmado hasta ahora la muerte de 13 de sus combatientes y 22 heridos en los enfrentamientos, y cerca de 70 civiles.
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