Ernesto Rodríguez (ernestorodri49@gmail.com)
La historia de la humanidad ha sido una historia trágica de guerras, hambrunas periódicas y enfermedades epidémicas. Las últimas propiciadas por mala nutrición, ignorancia sobre las enfermedades y su modo de transmisión, y carencia de higiene pública.
Por ejemplo, en otoño de 1347 mercaderes europeos que estaban cerca del Mar Negro regresaron a Europa y transportaron en sus barcos ratas que tenían pulgas infectadas con la peste bubónica. En esa época no se sabía cómo se transmitía la enfermedad y no se podían tomar medidas de higiene pública. La epidemia comenzó en los puertos y desde 1347 hasta 1350 llegó a las ciudades y fue llamada la “Muerte Negra”. Muchas personas desesperadas se congregaban en las iglesias para orar y pedir el fin de la plaga, pero esa aglomeración solamente facilitaba la actividad de las pulgas que infectaban a personas y aumentaba la mortandad.
Se calcula que en esa epidemia de la “Muerte Negra” hubo entre 25 y 30 millones de muertes en Europa, y una tercera parte de la población en Europa murió (1).
En la Edad Media, la peor epidemia fue esa peste bubónica de la Muerte Negra, pero luego hubo muchas otras epidemias de enfermedades como viruela, disentería y sobre todo tifus. Ahora sabemos que los piojos en el cuerpo humano transmiten el tifus. Una persona se infecta cuando se rasca la piel donde un piojo infectado ha depositado sus heces. Los microbios del tifus penetran en el cuerpo y sus toxinas causan un repentino dolor de cabeza y fiebre, y luego tos, incapacidad de respirar y muerte (2). El tifus hacía estragos en los lugares donde proliferaban los piojos como prisiones, barcos, zonas de batallas, donde la población estaba aglomerada y no se aseaba. La pobreza, la suciedad y la ignorancia sobre las causas del tifus, la viruela, sarampión y disentería, contribuían a numerosas muertes.
El escritor y poeta escocés Tobias Smollett (1721-1771) describió la leche que se vendía en las calles de Edimburgo: “transportada por las calles en baldes abiertos, expuesta a los repugnantes vertidos que se lanzaban desde las puertas y ventanas, además de escupitajos, mocos y mascadas de tabaco de los viandantes; a los desbordamientos de los carros de estiércol, salpicaduras de las ruedas de los carruajes, suciedad y desperdicios que niños traviesos echaban dentro por divertirse; a los vómitos de los niños pequeños que habían babeado la taza de latón, la cual se restituía en aquel estado a la leche, lista para servir al siguiente comprador y, por último, los bichos (pulgas y piojos) que caían desde los trapos con que iba vestida la desaseada mujer que vendía su preciada mezcla, bajo la respetable denominación de lechera” (3).
Una de las obras más importantes del pensador holandés Erasmo de Rotterdam (1469-1536) es ‘Coloquios’ (1526) y en uno de ellos titulado ‘Diversoria’ describe una posada típica en Alemania: “Después de ocuparte del caballo entras en la Sala de la Estufa, botas, equipaje, barro y de todo, puesto que es una habitación para todos los que llegan (…) Uno se peina (¿por los piojos?), otro (…) eructa ajo (…) En mi opinión, nada es más peligroso que tantos respiren el mismo vaho […] sin mencionar los pedos y los alientos hediondos (…) y sin duda, muchos tienen la viruela francesa como la llaman, o española (sífilis), aunque es común a todas las naciones” (4).
Aquí en Trujillo (Estado Trujillo, Venezuela), vivimos un problema de higiene pública con el agua que es suministrada por el Río Castán. En efecto, el agua debe ser bien hervida para evitar una disentería amibiana. Además, en varios negocios de venta de comestibles es frecuente que las bolsas con alimentos estén mordisqueadas y eso evidentemente se explica por el almacenamiento en lugares donde roedores tienen acceso a tales bolsas. También hay que decir que muchos dueños de perros no se responsabilizan por los excrementos que éstos dejan en plena vía pública. En otros países los dueños de perros tienen que evitar que eso suceda y las multas en caso de infracción son elevadas. También es importante referir que las latas de cerveza hay que limpiarlas bien porque en las ranuras de la parte superior de la lata puede haber sucio que puede ocasionar una leptospirosis, que es una enfermedad bacteriana causada por la espiroqueta ‘Leptospira’.
En mi artículo titulado: ‘Dengue, mosquitos y fumigación’ (Diario de los Andes, 27 de febrero de 2026) vimos la importancia de erradicar los criaderos de larvas del mosquito ‘Aedes aegypti’ para evitar epidemias de dengue. De igual manera, el ‘Mal de Chagas’ se puede erradicar con mucha educación de la población sobre esta enfermedad, y con viviendas bien construidas (que no sean de bahareque), en las cuales no puedan proliferar los insectos hemípteros triatominos que son los vectores del Trypanosoma cruci. Conozco bien los triatominos porque en el ‘Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas’ (IVIC) hice trabajos con el eminente ecólogo estadounidense Boyd Collier (1937-2022) y soy coautor en dos trabajos publicados en el ‘Journal of Medical Entomology’ publicados en 1977 y 1981.
Cuando yo impartía “Ecología” en el NURR-ULA (Trujillo, Venezuela), hacía salidas con mis estudiantes en las zonas montañosas de Pan Pam y Pampanito, y cuando examinábamos algunas viviendas rurales era impresionante la cantidad de triatominos, sobre todo ‘Rhodnius prolixus’ que es unos de los transmisores del Mal de Chagas. Pero eran viviendas muy humildes de bahareque, es decir, viviendas que propiciaban la existencia de ese triatomino.
Por otra parte, escribo el 2 de julio de 2026 y ahora, a raíz del espantoso terremoto de fecha 24 de junio de 2026, muchas noticias reseñan el grave peligro que se cierne en el litoral central, sobre todo en La Guaira, por la descomposición de los cadáveres atrapados en escombros que no se han podido remover. Entonces se puede presentar un grave problema por epidemias de cólera, disentería y paremos de contar. En fin, la cuestión de la higiene pública es muy importante para la salud de una población.
NOTAS: (1) Sobre el número de muertes en Europa por la epidemia de peste bubónica (Muerte Negra) puede verse Pag. 29 en ‘Chapter 4: ‘The Black Death’ en Hugh Williams (2010) ‘Fifty Things You Need to Know About World History’. HarperCollins Publishers. También Pag. 231 en Susan Wise Bauer (2007) ‘The Story of the World: Volume 2: The Middle Ages’. Peace Hill Press. USA. También Pag. 78 en la ‘Encyclopedia of World History’ (Compiled by Market House Books Ltd.). Oxford University Press (1998) (2) Véanse Pags. 190-191 en James C. Davis (2004) ‘The Human Story’. HarperCollins Publishers. (3) Pag. 193 en James C. Davis, Op.Cit. (4) Pags, 192-193 en James C. Davis, Op.Cit.
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