Hace 49 años murió Rómulo Gallegos, autor de Doña Bárbara

Cortesía

El 5 de abril de 1969, hace 49 años, falleció en Caracas Rómulo Gallegos, maestro, novelista, ensayista, cuentista, dramaturgo, periodista y quien fuera Presidente de la República en el año 1948.

Se le ha considerado como el novelista venezolano más relevante del siglo XX. Junto con el argentino Ricardo Güiraldes y el colombiano José Eustasio RiveraGallegos fue uno de los máximos representantes de la tendencia realista que subsistió en la narrativa hispanoamericana de las primeras décadas del siglo XX.

Rómulo Ángel del Monte Carmelo Gallegos Freire nació en Caracas, el 2 de agosto de 1884. Estudió en el Colegio “Sucre” y realizó estudios universitarios en Filosofía, Literatura y Matemáticas. Más tarde, dedicado a la docencia, sería director del Liceo Federal de Barcelona (Venezuela), la Escuela Normal de Caracas y el Liceo “Andrés Bello”, en la capital del país.

Ejerció el cargo de Presidente de Venezuela en 1948, por escasos nueve meses, convirtiéndose en el primer mandatario presidencial del siglo XX elegido de manera directa, secreta y universal por el pueblo venezolano, y ha sido el Presidente de la República que ha obtenido el mayor porcentaje de votos a su favor en elecciones populares celebradas en el país en todos los tiempos, con más del 80% de la totalidad de los votos. Sin embargo, su separación del poder se debió al Golpe de Estado de 1948, liderado por Carlos Delgado Chalbaud.

Se inició en el periodismo y la literatura en 1909, fundando la revista La Alborada en unión de varios intelectuales. En 1913 publicó su primer libro de cuentos, Los Aventureros, y escribió también su primera novela, titulada El último solar, que no publicaría sino en 1920. Cuando publicó La Trepadora (1925), ya iban de la mano el novelista de la tierra natal y el político liberal de oposición.

Rómulo Gallegos fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura y la Academia Venezolana de la Lengua, lo eligió miembro aunque nunca se recibió, pues, murió en Caracas el 5 de abril de 1969, legando con su obra, un notable punto de referencia sobre Venezuela y el mundo iberoamericano.

Doña Bárbara: autorretrato de Venezuela

Una de sus novelas, Doña Bárbara, escrita en 1929, ha pasado a convertirse en clásicos de la literatura hispanoamericana. Fue aplaudida por la crítica general, pues, en ella colocó como protagonista a la naturaleza misma, expresada en el indómito paisaje de los llanos venezolanos.

Luego continuaría una intensa producción: Cantaclaro (1934), Pobre Negro (1937), Sobre la misma tierra (1943) y La brizna de paja en el viento (1952).

Doña Bárbara representa aquella Venezuela cruel, insensible por la corrupción, traición, despotismo, falta de libertad, latifundismo e injusticia y brujería del siglo XIX; pero en el melodrama se muestra que en la realidad existía también una raza buena que ama, sufre y espera para luchar contra la dictadura desenfrenada de aquel entonces, gente representada por Santos Luzardo.

Es una novela realista, hay en ella una observación profunda del mundo, una marcada descripción de una realidad, su intención va más allá de lo literario.

Persigue un fin social, un cambio en la sociedad, la obra muestra la clásica y casi compulsiva obsesión de Rómulo Gallegos por incidir en la realidad venezolana rural, salvaje e insensata del siglo XIX, mediante un proyecto civilizador que plantee en primera instancia, un impulso educativo abrasador, proyectado por una sociedad o un hombre intelectual cuya meta es concientizar al pueblo, luego de la negativa inicial que la única manera de progreso es el cumplimiento de la ley y que existen mecanismos colectivos de bien común, que van más allá de simples personalismos e instintos particulares; plantea, pues, una solución al caudillismo.

Gallegos dibuja en su novela más reconocida la Venezuela del ayer, pero que aún tiene vigencia hoy ocho décadas después de su primera publicación, es considerada la novela cumbre de la literatura venezolana. Ha sido reeditada más de cuarenta veces y traducida a varios idiomas. Sin embrago hay en su semántica una gota interminable de soledad, es la soledad de la llanura del Arauca, que como un ciclón de espejismos envuelve en sus vientos a personas, animales y cosas que los convierte en una clarividencia de palabras, allí está la grandeza de la pluma de Gallegos.

Rómulo Gallegos falleció en la ciudad de Caracas a los 84 años de edad. El 3 de mayo de 1994, el entonces Presidente Rafael Caldera, había decretado los honores del Panteón Nacional para Gallegos, pero jamás fue sepultado porque la última voluntad del escritor era descansar junto a la tumba de su esposa Teotiste, en el ala sur del Cementerio General del Sur.

Salir de la versión móvil