El presente artículo lo publiqué en el Diario de los Andes (Valera, Venezuela) en los comienzos del año 2014, pero todavía no tenía mi dirección electrónica ernestorodri49@gmail.com y no aparece publicado cuando se busca por Google. Entonces lo estoy volviendo a publicar actualizado, porque el escritor colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014), que fue Premio Nóbel de Literatura en el año 1982, falleció poco después de que yo publicara mi artículo.
La mencionada novela ‘Memoria de mis putas tristes’ (1) es una novela corta (109 pags.), y me ocurrió lo mismo que con otras novelas suyas: Empecé a leerla y no pude parar hasta terminarla. Definitivamente García Márquez tenía una pluma mágica que hipnotizaba y embelesaba al lector. En efecto, uno siempre se sentía transportado por ese mundo medio real y medio fantástico que recuerda lo onírico y en el cual los sucesos se yuxtaponen sin pausa.
No tengo ninguna formación como crítico literario y en el presente artículo sólo expresaré mis humildes apreciaciones como simple lector.
La trama se refiere a un maestro de latín y castellano que tiene 90 años y ya está jubilado. Vive en Cartagena de Indias (Colombia), y aunque no se precisa la época se puede deducir que la obra transcurre aproximadamente a mediados del siglo XX. Ese maestro tiene una buena biblioteca y una sólida cultura, y unos gustos musicales muy refinados pues continuamente escucha buenas obras de música clásica. Además es columnista de un diario regional y escribe un artículo dominical desde hace décadas. Asimismo, de manera discreta frecuenta continuamente los burdeles de la ciudad y cuando cumple los 90 años se antoja de estar con una jovencita virgen. Para ello solicita los servicios de su amiga Rosa Cabarcas, administradora de un prostíbulo, que le consigue una muchachita virgen de 14 años. Pero la primera noche ella estaba muy asustada y la sedaron con valeriana y se quedó dormida, por lo cual no hubo relaciones. La segunda vez también fue sedada con valeriana y se quedó dormida y tampoco hubo relaciones. No obstante, el maestro la idealiza, le pone el nombre de Delgadina, y por primera vez en su vida se enamora.
En la obra se describe la vida un tanto rutinaria y mediocre de ese maestro que a medida que envejece ve aproximarse la muerte. En una ocasión estuvo a punto de casarse con una mujer llamada Ximena Ortiz pero a última hora cambió de decisión y permaneció soltero. Como dice el maestro: “A quien me lo pregunta le contesto siempre con la verdad : las putas no me dejaron tiempo para ser casado” (pag. 42).
El maestro es el único hombre que se cita con Delgadina en el prostíbulo, pero una noche asesinan a un banquero en otro cuarto y Rosa Cabarcas se va de la ciudad durante un tiempo hasta que pasa el escándalo. El maestro no puede localizar a su niña y se desespera. Cuando regresa Rosa Cabarcas y el maestro vuelve a ver a Delgadina, la encuentra muy lujosamente vestida y maquillada, y entonces él sospecha que el día del asesinato Rosa Cabarcas la entregó a los jefes policiales para comprar el silencio sobre el crimen y que desde entonces la muchachita ha ejercido la prostitución. Rosa Cabarcas le niega esa versión pero él sigue convencido de que fue así, y en la novela no queda claro si el maestro tiene razón en sus sospechas. El caso es que él se disgusta mucho y se aleja durante un tiempo, pero otra vieja prostituta amiga llamada Casilda Armenta le recomienda que vuelva con Delgadina y tenga relaciones sexuales con ella aunque haya sido cierto lo que él sospecha. Entonces el maestro se reconcilia con Rosa Cabarcas y busca de nuevo a Delgadina. Ya finalizando la novela, Rosa le asegura que la muchachita está loca por él, aunque no queda claro si por fin el maestro llega a tener relaciones sexuales con ella.
En la parte final de la novela el maestro cuenta que cuando todavía era casi un niño, un día entró casualmente en un burdel y una prostituta llamada Castorina prácticamente lo forzó a tener relaciones. Toda obra literaria tiene múltiples lecturas posibles y quizá podríamos interpretar que esa experiencia juvenil un tanto traumática, y su vida posterior de frecuentes relaciones con prostitutas, le afectaron en su capacidad para enamorarse y amar. Es decir, parecería que el maestro toda su vida identificó las relaciones sexuales con esa mala experiencia juvenil y con el mundo de la prostitución, y quizá por eso solamente a los 90 años logra enamorarse por primera vez en su vida, pero de una muchacha con la cual no tiene relaciones y a la cual idealiza.
No obstante, si esta interpretación mía es correcta, podríamos pensar que García Márquez relata algo demasiado fantasioso, porque en la vida real es muy difícil que un hombre pueda enamorarse locamente de una mujer si no hay relaciones sexuales. En efecto, desde un punto de vista biológico evolutivo el verdadero enamoramiento está indisolublemente ligado a la relación sexual, que tiene como objetivo último la reproducción y la transmisión de los genes. En todo caso el maestro experimentó las primeras etapas de un enamoramiento pero nunca un amor en su máxima expresión.
Yo fui ‘Profesor Titular Jubilado Activo’ en el NURR-ULA (Trujillo, Venezuela) desde el año 2002 hasta el año 2017, regalando mi trabajo a la universidad, porque me gustaba ejercer la docencia. No obstante, en el año 2017 los estudiantes ya no tenían dinero ni para fotocopiar las muchas lecturas que yo elaboré y les pedía que leyeran, y ya no tenía sentido seguir impartiendo ‘Evolución de los Seres Vivos’ que era una de las asignaturas que yo daba. Entonces, esa fue mi interpretación de la novela como simple lector y como profesor de evolución..
NOTA: (1) Gabriel García Márquez (2004) ‘Memoria de mis putas tristes’. Grupo Editorial Norma S.A. Bogotá, Colombia. Primera edición Octubre de 2004.
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