En un despliegue de unidad, rigor técnico y determinación política, el Programa de Organización Ciudadana (POC) —brazo estratégico de la Confederación de Profesionales Universitarios y Técnicos de Venezuela (CONFEPUV)— celebró su encuentro trimestral en la Quinta Bejucal de Altamira. El evento no solo fue una reunión de expertos, sino un manifiesto de resistencia y esperanza, donde líderes sociales, políticos y gremiales presentaron una hoja de ruta técnica y humana para rescatar al país de su crisis más profunda.
La jornada estuvo presidida por Rafael Veloz, exdiputado de la Asamblea Nacional (2015), y Henry Alviarez, coordinador de organización de Vente Venezuela y pieza clave del comando de campaña de María Corina Machado. Ambos líderes coincidieron en que la atención a la emergencia humanitaria compleja es el pilar innegociable de cualquier transición: con 7.9 millones de venezolanos en privación crítica de alimentos y medicinas. En ese sentido, la reconstrucción no puede esperar.
El diagnóstico del exilio
Desde la distancia obligada del exilio, el politólogo José Vicente Carrasquero abrió el debate con una intervención cruda y lúcida vía online. Carrasquero señaló que Venezuela atraviesa una fase «transaccional» impulsada por el agotamiento ciudadano.
“Venezuela está en una fase transaccional donde la gente está cansada y ese hartazgo demanda con rapidez que se dé el próximo paso hacia la transición. Se siente mucha precariedad; el control social que el régimen mantiene sin escrúpulos ha profundizado la crisis. A estas alturas, Venezuela aún no ha entrado en el Siglo XXI de la modernidad; por el contrario, retrocedió y es necesario construirla de nuevo”, expresó Carrasquero.
Por su parte, Rafael Veloz, en su doble rol de jurista y líder gremial, destacó que el país bulle con una actividad gremial sin precedentes. Representantes de los sectores universitario, salud, cultura, petróleo y transporte elevaron su voz en el evento para denunciar el «marasmo» y la precariedad salarial, exigiendo un retorno inmediato a la institucionalidad democrática.
Por su parte, Henry Alviarez aportó la visión operativa para el cambio, enfatizando que la transición no vendrá de un decreto, sino de la organización de la sociedad. Su mensaje fue directo: la rapidez de la organización de todos los venezolanos determinará la cercanía de las elecciones libres.
“Para el cambio definitivo en Venezuela debemos organizarnos todos de abajo hacia arriba: sociedad civil, partidos, gremios, profesionales y técnicos. En la medida que lo hagamos más rápido, lograremos elecciones libres y justas. Estamos organizando las bases, los ‘comanditos’, grupos de abogados y las propuestas de cada experto para ofrecer soluciones a los problemas de salud, educación y servicios eficientes, tal como lo propone el programa POC de CONFEPUV”, afirmó Alviarez.
Agua, justicia y salud
La nota técnica del encuentro la pusieron expertos que ven en la crisis una oportunidad de rediseño total. José Norberto Bausson, exdirector del INOS e ingeniero civil, ofreció una cifra esperanzadora pero ambiciosa: con una inversión de cinco mil millones de dólares, el sistema de agua potable nacional puede ser rescatado íntegramente. Para Bausson, la clave es la descentralización y el mando de manos calificadas en la gerencia, no de lealtades políticas que dañaron todo el sistema de agua potable.
En el ámbito jurídico, el abogado Ramón Aguilar presentó una alternativa ante la desconfianza sistémica en los tribunales nacionales: el CIIAM (Centro Iberoamericano de Arbitraje). Ante la salida de Venezuela del CIADI en 2012, este sistema independiente surge como el nexo necesario para que los inversionistas vuelvan a confiar en el país, dirimiendo controversias bajo criterios jurídicos internacionales y generadores de confianza.
En cuanto al sector salud se hizo un diagnóstico de emergencia, bajo la explicación de los expertos Reinaldo Contreras, Hilda Rincón y Gregory Quijano quienes revelaron que, si bien Venezuela posee una infraestructura hospitalaria amplia, el 80% de ella está desatendida. La propuesta de ellos expone despolitizar la gerencia hospitalaria (donde no haya ni militares, ni políticos; solo especialistas médicos). Luego sigue la rehabilitación crítica de los servicios básicos (agua y electricidad y mantenimiento de la infraestructura) dentro de los centros, dotación de insumos médicos quirúrgicos y finalmente instituir la modernización cibernética y unificación del sistema nacional de salud.
Curar la psiquis del venezolano
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la intervención de María Begoña Tortolero, experta en salud mental, quien recordó que la reconstrucción también es psíquica. Tras 27 años de control social y represión, millones de venezolanos requerirán apoyo especializado para sanar las secuelas de la diáspora, las desapariciones y el asedio a la psiquis colectiva.
A esta voz se sumó la de Ramón Guacuto, representante del sector indígena, quien denunció la humillación y explotación que sufren las más de 724 mil personas de los pueblos indígenas, con casos dolorosos documentados en el llamado en el Arco Minero. «Los indígenas necesitan salud y educación para una vida íntegra y no deben ser víctimas de la depredación», subrayó.
El Programa de Organización Ciudadana (POC) y CONFEPUV cerraron la jornada con una síntesis poderosa: la transición es factible en Venezuela. La modernización del sistema educativo, la actualización de los currículos hacia las tecnologías disruptivas y la dignificación del salario de los servidores públicos no deben ser solo promesas, sino proyectos listos para ser ejecutados por los más de 350 mil profesionales representados por instituciones como el Colegio de Ingenieros de Venezuela, según precisó Sabino Cárdenas.
Venezuela se encuentra en el umbral de su propia reinvención. No se trata simplemente de un cambio de gobierno, sino del nacimiento de una nación cimentada en instituciones sólidas, crecimiento real y una calidad de vida que devuelva la dignidad a cada ciudadano.
El eco de la Quinta Bejucal fue claro: el país no se ha rendido. Los profesionales, los técnicos, los líderes y la ciudadanía han dejado de ser espectadores para convertirse en los arquitectos de su propio destino. La reconstrucción ha comenzado en las mentes y en los planes de quienes hoy, con valentía, dibujan el mapa de la libertad.
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