Por: Antonio Pérez Esclarín (pesclarin@gmail.com)
Este 5 de marzo, Fe y Alegría cumple 71 años brindando educación integral de calidad al pueblo más vulnerable, para que ese mismo pueblo pueda labrarse una vida próspera y digna mediante la capacitación, el trabajo, el esfuerzo y la vivencia de los valores humanos y ciudadanos esenciales. Nació el 5 de marzo de 1955 en un ranchito del 23 de enero, en Caracas, la vivienda del obrero Abrahán Reyes y su esposa Patricia que la donaron generosamente para que allí funcionara la primera escuela. “Si me quedo con ella, será la casa de mis siete hijos, pero si la convertimos en escuela, será la casa de todos los niños del barrio”, así le argumentaron Abrahán y Patricia al P. Vélaz que no podía comprender tanta generosidad. Cien alumnos sentados sobre el piso pues no tenían sillas, ni mesas, fueron los primeros alumnos. Dos jovencitas de apenas quince años y con tan solo sexto grado de primaria, fueron las primeras maestras. De allí, impulsada por la audacia y solidaridad de muchos, saltó a Petare, Altavista, La Charneca, a los barrios más pobres. Una vez que se consolidó en Caracas, se sembró por toda Venezuela en los lugares más olvidados, sin servicios, sin escuelas. Sus lemas “Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto”, “Un niño sin escuela es problema de todos”, motivaron a muchas personas a enrolarse bajo sus banderas de educación de calidad para los más pobres. Hoy, Fe y Alegría está presente en los rincones más apartados de Venezuela con múltiples programas educativos y comunicacionales y crece pujante en otros 22 países de América Latina, África, Europa y Asia.
Desde su nacimiento, Fe y Alegría optó por la educación por considerarla el medio más idóneo para combatir la miseria y hacer de las personas sujetos dignos, honestos y ciudadanos productivos y solidarios. Por ello, durante toda su historia y en todos los países donde se ha sembrado, Fe y Alegría ha considerado y considera la educación como un derecho humano y social del que todos y todas deben disfrutar en igualdad de condiciones, pues el cumplimiento de este derecho va a posibilitar el disfrute de los otros derechos esenciales. La educación es la estrategia fundamental para incorporar plenamente a todas las personas al quehacer de la vida pública contemporánea. Las sociedades democráticas necesitan a todos sus ciudadanos y ciudadanas, y la vida democrática requiere de sujetos bien educados. La carencia de este bien lleva a las sociedades al fracaso.
Por ello, no basta con optar por los pobres. Hay que garantizarles una verdadera educación de calidad. En consecuencia, desde su nacimiento, Fe y Alegría tenía muy claro que la educación sólo sería medio de superación y dignificación si era una educación de calidad: “La educación de los pobres no puede ser una pobre o superficial educación; buscamos la mejor educación para los que están en condición peor”, fueron consignas del P. Vélaz que, desde los orígenes, han iluminado los esfuerzos y búsquedas de Fe y Alegría. Lograr calidad educativa en contextos de marginalidad y de pobreza sólo sería posible si la escuela compensaba las desigualdades sociales de origen y brindaba a los alumnos los medios necesarios para garantizar su aprendizaje, medios que los alumnos más privilegiados tenían en sus casas. De ahí que ya en las primeras escuelas de Fe y Alegría, y a pesar de no contar en los primeros años con ningún apoyo del Estado, empezaron a funcionar comedores escolares, roperos, dispensarios médicos…, y las puertas se abrieron no sólo a los niños y jóvenes, sino a todos los miembros de la comunidad. Durante el día acudían a clases los niños y los jóvenes, y en las noches y fines de semana los adultos, con los que se iniciaron cursos de alfabetización, capacitación laboral, higiene y salud, economía familiar, atención y cuidado de los hijos, y se organizaron cooperativas de ahorro y de consumo. Junto a esto, Fe y Alegría se ha preocupado siempre por la formación permanente de sus educadores , dado que ellos son el instrumento esencial para una educación de calidad. Llegar a Fe y Alegría es montarse en un bus de formación. Mientras siga en Fe y Alegría estará continuamente recibiendo cursos de pedagogía, didáctica, valores, capacitación social, técnica, humana y espiritual.
Muy conscientes de la profunda crisis que estamos viviendo en Venezuela, Fe y Alegría reafirma con renovado coraje y esperanza su compromiso de trabajar por una Venezuela reconciliada, democrática, plural, productiva y próspera donde todos podamos vivir con dignidad y superemos los prejuicios, el rencor y los enfrentamientos, para considerarnos como conciudadanos y hermanos, y no como rivales y enemigos.. No olvidemos que la genuina democracia sólo es posible en el marco de la justicia social, pues el primer requisito de la democracia debe ser asegurar la vida, la libertad y el bienestar de todos.
Fieles a nuestra opción de servicio a los más necesitados, seguimos y seguiremos trabajando por la reconstrucción de Venezuela sobre las bases de la prosperidad, pero también de la equidad, de modo que no olvidemos sino que privilegiemos a los que han sufrido y siguen sufriendo con mayor rigor las consecuencias de la larga crisis que venimos padeciendo que los ha hundido en la miseria más inhumana..
La prosperidad se logrará combatiendo con vigor la corrupción, la incompetencia, el nepotismo, el amiguismo y con unas politicas educativas y productivas eficientes que premien el esfuerzo, la responsabilidad, el buen hacer y capaciten y posibiliten a las mayorías vivir dignamente de su trabajo. Compartimos el clamor de Simón Rodríguez, tan olvidado en Venezuela, que se oponía a las políticas limosneras y trabajaba por la dignificación de todos mediante un trabajo eficiente y bien remunerado: Como le gustaba repetir, “Yo no pido que me den, sino que me ocupen, que me den trabajo. Si estuviera enfermo, pediría ayuda. Sano y fuerte debo trabajar. Sólo permitiré que me carguen a hombros, cuando me lleven a enterrar”. Él mismo, para dar ejemplo, cuando no conseguía trabajo como maestro, se dedicaba a fabricar velas y jabones y solía decir: “Así lavaré la conciencia de los americanos y alumbraré América con mis velas”.
La equidad va a suponer sanear y mejorar las políticas sociales que atienden a las poblaciones más vulnerables que les permitan satisfacer sus necesidades esenciales, les capaciten adecuadamente y les ayuden a salir de la pobreza, evitando que se conviertan en instrumentos de ideologización, dependencia y proselitismo. En este sentido, es urgente aunar esfuerzos para garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes de Venezuela vuelvan a la escuela y en ella encuentren los medios y recursos alimentarios, pedagógicos y tecnológicos que les posibiliten seguir aprendiendo y capacitando, en ambientes seguros y amistosos, con tolerancia cero a la violencia y con docentes bien preparados y motivados , lo que supone que cuenten con salarios dignos que les permitan vivir dignamente, sin sobresaltos ni penurias, acudir al centro educativo con buen ánimo y seguirse formando.
Estamos convencidos de que Venezuela tiene un hermoso futuro de prosperidad, convivencia y paz que debemos construir entre todos y para todos. Para lograr dicho futuro, todos somos necesarios y si remamos juntos, en la misma dirección, Venezuela saldrá pronto del actual encallamiento y empezará a navegar por los rumbos de la justicia, la paz y la prosperidad.
@antonioperezesclarin www.antonioperezesclarin.com
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