El Autobús de la Libertad llegó el pasado jueves 1 de octubre a la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira, integrado por al menos 15 personas recién excarceladas del Rodeo 1 en Venezuela, quienes exigen la liberación de todos los presos políticos nacionales y extranjeros; que exista reparación a las víctimas ante los daños psicológicos y robo de bienes, así como que sea derogada la Ley del Odio.
José Ignacio Moreno, quien estuvo en prisión durante más de tres años, acompañado del defensor de derechos humanos y presidente de la Fundación El Amparo Internacional, Walter Márquez, manifestó que esta ruta libertaria busca que sean escuchados los testimonios de quienes han estado detenidos, para ejercer presión y trabajar en la defensa de sus derechos.
“Como hemos dicho, no vamos a parar hasta que no salga el último de los compañeros presos en las cárceles y las mazmorras de Venezuela, cárceles de tortura y pedir el cierre formal de estos centros penitenciarios, que no deberían ni siquiera tener esa categoría”, dijo.
Destacó además que el irrespeto hacia los derechos humanos que se sigue manteniendo en Venezuela, ocasiona que de otros países no quieran invertir, ni siquiera, en la industria petrolera. “Si no hay una línea clara hacia el mundo de que Venezuela tiene que respetar los derechos humanos y remediar a las víctimas por los daños cometidos, las inversiones en Venezuela van a dar el resultado que se está viendo, cero”, añadió.
Encapuchados
Por su parte, Wilver Peña, quien estuvo detenido en la cárcel del Rodeo I, se puso una capucha y relató que así pasan la mayoría del tiempo cuando están en prisión. “No es solamente la capucha, es que estás esposado, es que estás en un espacio de 2X1, es que a veces te dejan desnudo sin colchoneta, sin nada, sobre una lápida, con una letrina a un lado y allí mismo comes”, describió.
Precisó que a veces es mejor no bañarse con el agua que les dan y así, cada uno de los servicios básicos y de alimentación, lo que insistió representa una violación sistemática de los derechos humanos.
Peña comentó que aunque los familiares comentaban que había 500 presos políticos en el país, en realidad tan sólo en El Rodeo I había 480. “Si le suman a eso el resto de las cárceles, superamos tranquilamente los 5 mil, 7 mil presos políticos, sin temor a equivocarnos”.
Tan sólo les dan 15 minutos para una llamada telefónica una vez a la semana, según dijo, mientras que los extranjeros pasaron más de un año encerrados en una celda sin derecho a salir al patio y sin que sus familiares supieran que estaban allí, en situación de secuestro.
Ante esta situación, el defensor de derechos humanos, Walter Márquez, informó que a través de su fundación acompañarán a los presos políticos en sus denuncias, porque reiteró que la violación de los derechos humanos no prescribe.
