Entre el monte y culebra se encuentra subestación eléctrica Valera III

Con bombos y platillos fue anunciada para comenzar operaciones en 2012 y nunca fue inaugurada. A casi ocho años de esas promesas, la subestación sigue sin funcionar y sus instalaciones en evidente abandono y cubiertas de maleza son conocidas como uno de los “elefante rojo” del Gobierno revolucionario

Sub estación Valera III, en abandono, fue prometida para finales de 2013. Gráficas: Alexander “chaparro” Viloria

 

 

DLA.-El presidente de Corpoelec para agosto de 2012, Argenis Chávez, durante una inspección realizada en la subestación Valera III, ubicada en el sector La Arboleda del municipio San Rafael de Carvajal, dijo que la obra llevaba un avance del 95%, por lo que estimó que para finales de septiembre de ese mismo 2012 sería puesta en funcionamiento para aliviar las cargas de otras subestaciones de la entidad.

Con una inversión de 60 millones para la fecha, el Gobierno nacional pondría en funcionamiento la subestación, la cual tendría una capacidad instalada de 108 megavatios. En junio de 2013, en el marco de una visita del viceministro de Control del Servicio Electro, una vez más se prometió la culminación de los tendidos de líneas de 34.5 KV y 13.8 KV necesarios para la llegada y salida de los circuitos que estarían asociados a dicha instalación.

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A casi ocho años de esas promesas, la subestación sigue sin funcionar y sus instalaciones en evidente abandono y cubiertas de maleza son conocidas como uno de los “elefante rojo” del Gobierno revolucionario. Otra fuente institucional aportó que la subestación que comenzó a ser erigida aproximadamente en 2006 con el convenio Cuba-Venezuela, en años recientes fue equipada, pero su inoperatividad se debe a que no le hicieron alimentadores de entrada y salida, “eso que quedó ahí parado, está abandonada, hace tiempo estaban quedándose ahí unos cubanos, ahora no hay vigilancia, algunas cosas se las han robado”.

Personal especializado jubilado asegura que poner esa subestación a funcionar ha sido un problema más de orden técnico, que de orden político, “ahí faltó adquirir ciertos equipos de protección y mediciones necesarios para la subestación, que de tenerlos, hace rato estaría funcionando. Había una deuda con el proveedor y él no los quiso entregar, una duda de 400 mil dólares”.

 

 

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