#EnClaves | Los 23 años en que el tiempo se detuvo para los policías metropolitanos presos por el 11A

Tras 23 años presos, el reloj vuelve a girar para Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina, exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana (PM), presos por hechos del 11 de abril de 2002 en Puente Llaguno y excarcelados este 19 de mayo por una medida humanitaria que les fue concedida.

Cortesía Observatorio Venezolano de Prisiones

 

Caracas. El tiempo en Venezuela se mide de formas extrañas. Para las familias de Héctor Rovaín, Erasmo Bolívar y Luis Molina, exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana (PM), cuerpo policial de Caracas disuelto en 2011, el almanaque se detuvo una tarde de abril de 2002 y no volvió a avanzar sino hasta la noche de este martes, 19 de mayo de 2026.

Tras 8431 días tras las rejas, equivalentes a 23 años y más de la mitad de una condena máxima en Venezuela, Rovaín, Bolívar y Molina, catalogados por defensores de derechos humanos como los presos políticos más antiguos del país, cruzaron las puertas del Centro Penitenciario Fénix, en el estado Lara, bajo una figura de excarcelación sujeta a medidas restrictivas.

Luego de dos décadas de navidades huérfanas, canas acumuladas en el encierro y el luto por padres y seres queridos que murieron esperando un abrazo en libertad, se concretó la excarcelación de estos tres hombres, los únicos condenados por un hecho cuyos videos de registro muestran decenas de rostros culpables.

A continuación, las claves para entender este caso que simboliza la vulneración sistemática del debido proceso en Venezuela:

 

Acusados sin pruebas

Aunque voceros del Ejecutivo sostuvieron durante años que los policías metropolitanos eran responsables directos de las muertes ocurridas en Puente Llaguno el 11 de abril de 2002, durante la crisis política que derivó en el golpe de Estado contra Hugo Chávez, el expediente judicial refleja otra historia.

La sentencia dictada en 2009 por la jueza Marjorie Calderón los condenó a la pena máxima de 30 años, pero bajo la tipificación de cómplices necesarios en grado de complicidad correspectiva y uso indebido de arma de fuego.

Jurídicamente, se trata de calificaciones que implican que la Fiscalía nunca pudo demostrar de forma individualizada que las balas de Rovaín, Bolívar o Molina hubiesen causado la muerte de una persona en específico.

 

Excluidos crónicos de amnistías e indultos

A lo largo de los últimos 23 años, el Gobierno venezolano ha emitido diversos decretos de amnistía, indultos presidenciales y «mesas de negociación» que derivaron en la liberación de decenas de civiles y militares procesados por motivos políticos.

Sin embargo, el nombre de los PM nunca fue considerado. Incluso durante la ejecución de leyes de amnistía parlamentaria, comisiones oficiales bloquearon su inclusión alegando una supuesta gravedad que la propia sentencia judicial desmentía.

Los tres exfuncionarios debieron optar a medidas humanitarias o regímenes abiertos al cumplir un tercio y la mitad de la condena física, metas alcanzadas hace más de una década.

Pero todas las solicitudes introducidas formalmente por sus defensas fueron engavetadas o rechazadas de manera sistemática por los tribunales de ejecución, instancias encargadas de supervisar el cumplimiento de las condenas, convirtiendo la pena en un castigo absoluto sin posibilidad de redención.

 

El calvario de su detención

El castigo no se limitó a los uniformados; también se extendió con dureza hacia sus familias. Tras ponerse a disposición de las autoridades el 19 de abril de 2003, fueron recluidos en el estado Aragua, en la Cárcel de Alayón, y posteriormente en Ramo Verde, penal militar ubicado en Los Teques, donde cumplieron gran parte de su condena.

En 2021, los tres funcionarios fueron sorpresivamente trasladados al Centro Penitenciario Fénix, en Barquisimeto, estado Lara.

Este traslado profundizó, de acuerdo con relatos de sus familiares, el desgaste económico y emocional de sus esposas e hijos, quienes debían costear viajes kilométricos desde Caracas y La Guaira, en medio de la crisis de transporte y combustible, solo para constatar las condiciones de mala alimentación y hacinamiento en las que envejecieron estos hombres.

 

El deterioro de su salud

Aunque la boleta de excarcelación argumenta formalmente el otorgamiento de una «medida humanitaria», el beneficio llega tras años de denuncias familiares sobre el crítico estado de salud de los tres exfuncionarios, provocado por las severas condiciones de reclusión.

Las dos décadas de encierro se convirtieron en patologías crónicas: Héctor Rovaín, apresado con poco más de 20 años, arrastra serios problemas de movilidad debido a una deficiente intervención quirúrgica en la rodilla.

En cuanto a Luis Molina llegó a ser ingresado de urgencia en el Hospital Central de Barquisimeto por un cuadro agudo de peritonitis que puso en riesgo su vida. Datos del Foro Penal detallaron que sus condiciones de salud física causaron la interrupción de las actividades de capacitación que ejecutaba dentro del penal.

Erasmo Bolívar, apresado con 27 años de edad y ahora con 50 años, padece problemas estomacales crónicos, además de un desprendimiento de retina y un desgaste físico generalizado que sus allegados atribuyen al régimen alimentario y el hacinamiento carcelario.

 

Libertad incompleta

Aunque la ONG Foro Penal confirmó la excarcelación de Rovaín, Bolívar y Molina junto a otros detenidos, los exfuncionarios permanecen sujetos a medidas restrictivas de su libertad aún desconocidas por sus abogados, que preparan una presentación formal en tribunales para conocer las medidas cautelares aplicadas.

Los tres policías salen a una Venezuela drásticamente distinta a la que dejaron en 2002 y que incluye, incluso, la desaparición del cuerpo policial del que formaban parte, regresan a hogares con ausencias definitivas y la necesidad de integrarse a una sociedad en la que pasaron 20 años sin ellos.

 

Sus palabras

La noche de este 19 de mayo los tres exfuncionarios policiales salieron juntos de la cárcel de Fénix. La excarcelación se concretó luego de que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Ródriguez, informara que 300 detenidos serían liberados esta semana por razones de sus edades y condiciones de salud.

Rodríguez mencionó a los policías metropolitanos como parte del grupo beneficiado y, horas después, se concretó la salida de los ciudadanos que no pudieron ser recibidos por sus familias, pues viven lejos del centro de reclusión.

El Observatorio Venezolano de Prisiones, organización no gubernamental dedicada al monitoreo del sistema penitenciario venezolano, publicó las primeras declaraciones de los PM, en las que expresaron su deseo de reencontrarse con sus familiares y celebrar su libertad.

“Fueron casi dos décadas privados de libertad injustamente, pero bueno gloria a Dios ya en libertad (…) Salir en libertad es lo más importante, lo más bello que hay en este mundo”, dijo Luis Molina.

Erasmo Bolívar también ofreció declaraciones y recordó lo difícil de vivir una situación como la que pasaron y ahora de reincorporarse a la sociedad luego de tantos años.

“Sigan insistiendo, sigamos insistiendo en que la liberación de los presos políticos debe darse en cualquier momento y que no puede haber más presos políticos en nuestro país”, fue su mensaje para los familiares de quienes siguen detenidos.

En cuanto a Héctor Rovaín, lamentó que sus padres fallecieran antes de ver su libertad, pero agradeció a Dios por su excarcelación y porque siempre estuvo junto a sus dos compañeros en estos años de prisión.

 


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