En 1939, Frank Capra, considerado uno de los más grandes exponentes de la cinematografía americana, dirigió una película que se llamaba El señor Smith va a Washington. Considerada por muchos como una de las mejores de la historia del cine. En esa película Jimmy Stewart interpretaba a un miembro del Congreso, un hombre sano, llano, que fue electo y enviado al Congreso. Las incidencias de la película relatan los altibajos y contratiempos que el nuevo representante enfrentó al encontrarse con el mundo real de la política de Estados Unidos, de Washington.
Lo que ocurre en Washington estos momentos, nos afecta directamente a los venezolanos. Hay como un polígono de circunstancias, en donde en cada vértice hay una cosa que nos atañe directamente. Por un lado tenemos las elecciones de medio término que se van a desarrollar a partir de hoy, que es Labor Day ; cuando escribo este artículo y empieza la campaña dura electoral de Estados Unidos, la campaña feroz que viene por las elecciones de medio término, cuya temática normalmente es sobre los asuntos domésticos.
En otra punta está el revuelo causado por el acuerdo petrolero, que a estas alturas todavía no tenemos claro de qué se trata. O sea, no sabemos con que se come eso. En tercer lugar, en otro vértice, tenemos el tema del firmante o de la persona que el establecimiento americano seleccionó para ese cometido y que ha generado una gigantesca ola mundial de rechazo, con lo cual estoy seguro que nadie contaba cuando tomaron esa desacertada decisión.
En el cuarto lugar tenemos, navegando en un mar proceloso, la llamada mesa de negociación desde donde se espera surja el cronograma con nombres y fechas para el tsj y el cne . Proceso que a estas alturas avanza con una lentitud desesperante.
En otro vértice tenemos a la líder indiscutible de Venezuela, quien ha demostrado un posicionamiento sobre el tema del acuerdo que resultó en una de las filigranas políticas más grandes que se haya visto en la historia de Venezuela en mucho tiempo; al menos es mi opinión, y lo digo sin tratar de exagerar. Pocas veces ha habido un pronunciamiento que evidencia las notables condiciones de estadista.
Para ir cerrando los vértices del complicado polígono, tenemos esa relación que es como un balancín, esa relación con el presidente de los Estados Unidos que es un poco como un sube y baja. Porque, por un lado, ¿cómo podemos olvidar o desdeñar lo que ocurrió el 3 de enero? Ese día El Presidente de Usa puso como se dice la carne en el asador… ¡Sin embargo, nos tiene tragando grueso con sus alabanzas y reconocimientos a…sus enemigos! No es fácil, definitivamente no es fácil.
Finalmente, para cerrar el último vértice, tenemos la avalancha de posicionamientos duros que han hecho destacados compatriotas, muchos de ellos militantes del partido opositor de Estados Unidos y que, por su condición doble de venezolanos y votantes en Estados Unidos, tienen derecho a hacerlo. ¿Ayudan? Me reservo la opinión.
Todo eso configura este extraño polígono en el cual, dentro de esa área, estamos los venezolanos que estamos dentro del país sufriendo todas las consecuencias: la electricidad, la oscuridad en todo lo que se hace; pero estamos esperanzados de que ese rayo de aire fresco que hubo el 3 de enero se convierta en algo, en la liberación definitiva del país.
En ese escenario aparece ese debate que está en las redes. No sabemos a estas alturas si se va a dar o no la famosa o especulada reunión que podría ocurrir entre la Doctora Machado y el presidente de Estados Unidos. Las posiciones están bien definidas y los puntos de vista han sido claramente establecidos. El estamento de la Casa Blanca sabe perfectamente, y se ha repetido hasta la saciedad, que un acuerdo estable con Estados Unidos no solamente es deseable, sino que lo auspiciamos y lo apoyamos. Buscamos un acuerdo de largo plazo, un acuerdo energético que se establezca como fue durante 40 años; y que las circunstancias políticas de Venezuela hace 60 años cambiaron de rumbo en forma pacífica y ordenada, posiblemente de forma poco acertada, pero ese no es el tema de este momento. Bueno señalar que un acuerdo de tal naturaleza podría extenderse a otros aspectos relevantes como la seguridad y defensa, otro plan Mariscal de Ayacucho, el tema hospitalario . nada gratis. No mendigamos. Hay cobres bajo el subsuelo para pagar eso y lo que sea necesario. Todo ello solidificaría el piso para que exista ese acuerdo. Blindado, y que evite repetir la maléfica experiencia nicaragüense que después de matar el tigre se enredaron con el cuero. Desterrar el socialismo hasta el fin de los siglos con buenos gobiernos democráticos debería ser el mantra del mundo civilizado.
Lo importante es que siempre se mantuvo dentro de una relación de respeto, salvando las diferencias colosales entre los dos países. ¿Qué va a pasar? Esta reedición de la película de Frank Capra puede ser determinante para todo lo que, para bien o para mal, va a ocurrir.
No tengo las habilidades de las pitonisas que saben ver el futuro con claridad, pero es un momento estelar.
Es un momento estelar y si por mí fuera, si yo fuera Mr. Smith, tengan la seguridad de que iría a Washington. Iría a Washington y vendría de Washington con las alforjas llenas de cosas buenas, como esperamos los venezolanos.
Bueno, mientras tanto sigamos comiendo cotufas.
Adalberto Gabaldón
Septiembre 2026
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