A dos meses de los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos el pasado 24 de junio, que sacudieron al estado La Guaira y a la capital venezolana, el eco de la tragedia sigue resonando debajo de las losas de concreto. Las luces de las cámaras y la cobertura mediática internacional se han ido apagando paulatinamente, pero en el terreno la realidad es otra, hombres y mujeres trabajan sin descanso para devolver la paz a cientos de familias que aún buscan a sus seres queridos.
Uno de estos rostros es el de Francisco D’Elia, rescatista venezolano con tres décadas de trayectoria profesional en la atención de emergencias. En entrevista exclusiva con el Diario de Los Andes, relató cómo desde el primer minuto de la catástrofe se desplegó en el rescate de ciudadanos en uno de los edificios derrumbados en Caracas y, cómo más de un mes después se trasladó junto a otros compañeros a Cali, Colombia, para ayudar en las labores por el terremoto ocurrido en ese país.
Reconoció que en 30 años de servicio nunca había visto nada similar a lo ocurrido en La Guaira. “Ni en entrenamientos, ni en referencias históricas te preparas para la magnitud de lo que presenciamos en La Guaira”, expresó, al tiempo que destacó que transcurridos dos meses de este evento natural siguen trabajando en el rescate de cuerpos.
“Seguimos trabajando en el rescate de los cuerpos. Entre los escombros hay muchas estructuras colapsadas, por lo tanto la cantidad de personas que quedaron atrapadas es bastante grande y todavía seguimos en esa labor”.
Rescate de cuerpos
Durante las primeras jornadas, el objetivo primordial fue la localización y extracción de personas con vida. Francisco D´ Elia inició en uno de los edificios colapsados en Caracas, pero pocas horas después lo desincorporaron para que se trasladara a La Guaira, cuando logró ver las imágenes entendió la urgencia de movilización.
Ya en el lugar, rescató afectados que estaban bajo escombros, pero de manera superficial, en estructuras livianas; hasta que llegó el primer rescate pesado, para el cual tuvieron que perforar varias placas de un edificio de 12 pisos que quedó totalmente colapsado.
Se trataba de un adolescente de entre 12 y 14 años, al cual lograron llegar después de 16 horas de trabajo. Sin embargo, con el paso de los días y tras superar las estadísticas de supervivencia, a las que su equipo dio una margen de siete días más, el trabajo pasó a la recuperación de cadáveres.
“Extraer un cuerpo no es solo un procedimiento técnico; es permitir que esa familia que lo perdió todo pueda cerrar su ciclo de duelo, rendirle honores según sus creencias y resolver complejos trámites legales que afectan directamente su futuro”, explicó el rescatista.
De La Guaira a Cali
La solidaridad no conoció fronteras y luego fue retribuida. Mientras D´Elia laboraba entre los escombros de sectores como Catia La Mar, Los Corales y Caraballeda, estableció contacto con grupos de rescatistas voluntarios colombianos que viajaron de manera independiente en sus propios vehículos para prestar auxilio en suelo venezolano.
Poco después, cuando un terremoto de magnitud de 7.4 afectó el suroeste de Colombia, D’Elia y un grupo de 11 voluntarios integrados a la ONG UCB Farfart Foundation sintieron el deber moral de cruzar la frontera por la vía terrestre hacia el estado del Valle del Cauca. Desplegados como fuerza de tarea autónoma en la ciudad de Cali, apoyaron durante cinco días a las autoridades del Puesto de Mando Unificado.
“Colombianos y venezolanos somos la misma gente. Vimos a nuestra comunidad voluntaria allá trabajando día y noche. Fuimos a Colombia a retribuir ese mismo amor que recibimos cuando nosotros estábamos en el punto más crítico”, dijo.
No olvidar
A pesar del agotamiento acumulado y del impacto emocional que representa estar expuestos a la desolación, los rescatistas insisten en que aún no hay espacio para el descanso en La Guaira. Francisco D’Elia enfatizó la importancia de mantener el apoyo activo hacia los damnificados de esta tierra venezolana, donde muchos familiares pernoctan en carpas improvisadas junto a las estructuras colapsadas para resguardar las zonas donde se presume están los restos de sus seres queridos.
Destacó y agradeció la empatía y la solidaridad de los venezolanos durante las primeras semanas del doble terremoto, y aunque entiende que todos vuelven a sus dinámicas naturales, hizo un llamado a los venezolanos a no olvidarse de aquellos que siguen con sus manos bajo los escombros, buscando un descanso eterno para sus familiares.
