El derecho a saber: El oxígeno que Venezuela necesita para su reconstrucción | Por: Alexander González

En la Venezuela de hoy, donde el estruendo de los cambios políticos y la ansiedad por una recuperación económica dominan la conversación, hay un elemento invisible pero vital que sostiene cualquier intento de normalidad: la libertad de prensa. No se trata de un privilegio de quienes portan una credencial de periodista; es, en esencia, el derecho de cada ciudadano a conocer la realidad sin filtros, distorsiones o amenazas.

Una brújula en tiempos de incertidumbre

Con el inicio de lo que muchos consideran una fase de “liberalización política” en este 2026, la información veraz se ha convertido en el activo más escaso y necesario. Sin una prensa libre que vigile el cumplimiento de las garantías en los procesos de transición, el riesgo de repetir los errores del pasado es latente. La libertad de expresión es el mecanismo de control más eficiente contra la corrupción y el abuso de poder.

El reto de informar bajo el asedio

El periodista venezolano de 2026 ha dejado de ser un mero narrador para convertirse en un guardián del registro histórico. En un entorno donde las narrativas oficiales a menudo chocan con la realidad de las regiones, el reportero es el puente que conecta la crisis con la solución.

Libertad para reconstruir el tejido social

La verdadera reconstrucción de Venezuela no se mide solo en barriles de petróleo o en el valor del bolívar frente al dólar; se mide en la capacidad de su gente para disentir sin miedo. La libertad de expresión permite:

Defender la libertad de prensa en Venezuela es, hoy más que nunca, defender la posibilidad de un futuro democrático. Porque un país que no puede hablar de sus problemas, es un país que difícilmente podrá resolverlos.


¡Mantente informado! Síguenos en  WhatsAppTelegram, InstagramTikTokFacebook o X 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salir de la versión móvil