El cuerpo y la sangre de Jesús si están Presentes y Vivos en la Sagrada Eucaristía

 

Gabriel Montenegro
gabymonti59@gmail.com

El acto de la Sagrada Eucaristía y la Liturgia representan los elementos fundamentales y simbología de la Santa Misa, la cual resume las propias palabras de Nuestro Señor Jesucristo a sus apóstoles y seguidores en su predica evangélica de Salvación, expresando: «Quien come de mi cuerpo y bebe de mi sangre más nunca tendrá hambre y sed, más si entrará en la Vida Eterna».. Éstas frases no fueron bien entendidas o interpretadas, particularmente en una época donde las leyes judías eran muy drásticas, además de que los escépticos las consideraban fuera de toda razón y dignas de una persona desequilibrada, al menos mentalmente.
Qué lejos estuvieron aquellos que mal interpretaron el mensaje del Altísimo, quien se ofrecía desde su sacrificio personal, para estar con nosotros a pesar de su holocausto en la cruz, demostrando su profundo amor por todos, especialmente su comprensión y perdón a nosotros los pecadores.

Milagros Eucarísticos

Mucho se habla de hechos y sucesos extraordinarios en algunas misas y en plena adoración de la Sagrada Eucaristía y según la historia el primer acontecimiento divino ocurriría en Lanciano, en la iglesia de San Legonciano (Italia) en el siglo VIIl, cuando una hostia comenzó a sangrar y se convirtió en carne, mientras el vino se convertiría milagrosamente en sangre.

Un monje o sacerdote que oficiaba la misa, dudaba si ciertamente Jesucristo se hallaba presente en este hermoso acto litúrgico.

Al momento de consagrar ocurrió el maravilloso evento que demostró que en realidad la promesa del Altísimo se cumple de hecho, uso, razón y circunstancia en cada altar y Sagrario.

La presencia de Dios ha sido demostrada en más de diez Milagros Eucarísticos en el mundo y debe llamarnos a no acudir a la Casa del Señor si no creemos en su maravilloso acompañamiento en cada misa del mundo.

La historia de San Longino ha sido reflejada como un verdadero acto de convicción del Poder Divino de Dios y este santo es conocido como el centurión romano que se encontraba al pie de la cruz durante la crucifixión de Jesús y le atravesó el costado con una lanza.

El Evangelio de Juan narra que del cuerpo de Jesús brotó sangre y agua. Mateo y Marcos nos dicen que este soldado se convirtió al presenciar la muerte de Jesús, el terremoto y la oscuridad del mediodía que le siguieron, diciendo: «¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!».

En la referencia de dice que: «En los Evangelios, este soldado no tiene nombre; es probable que el nombre Longino derive simplemente de la palabra que significa «lanza». La comunidad cristiana contaba historias sobre el resto de su vida, pero muchas de ellas son leyendas e históricamente imposibles de verificar. Algunos relatos afirman que abandonó la vida militar y se convirtió en monje. Otros cuentan que fue martirizado por Pilato por confesar que Jesús era el Hijo de Dios.

Las reliquias de San Longino – cuenta la historia- reposan en la capilla del relicario de la Basílica, y su figura aparece representada en vidrieras en varios lugares de la misma. En esta vidriera, recibe una visión de los Sagrados Corazones de Jesús y María. Longino se encuentra en la parte inferior derecha de la vidriera, sosteniendo una lanza, arrodillado junto a los santos Francisco , Agustín e Ignacio.

San Longino está asociado al Sagrado Corazón de Jesús porque, más que ningún otro personaje de la pasión de Jesús, fue quien experimentó físicamente más de cerca la muerte sacrificial de Jesús por amor a todos nosotros. Se convirtió en creyente cuando traspasó el corazón de Jesús con su lanza y vio brotar agua y sangre de él.

Los teólogos asocian el agua y la sangre que brotaron del costado de Jesús con las aguas del bautismo y la sangre de Cristo que recibimos en la Eucaristía, sacramentos que nos constituyen como Iglesia. Por lo tanto, Longino se erige como un modelo para los cristianos. Nosotros también buscamos la conversión al encontrarnos con el agua y la sangre que brotan de Cristo, renovando nuestras promesas bautismales y participando en la Eucaristía.

San Longino, el centurión que se convirtió cuando traspasaste el Sagrado Corazón de Jesús, ¡ruega por nosotros!- reza su oración.

 

Comprobación científica

De todos es sabido también la permanente duda de nosotros los pecadores en torno a los hechos que consideramos sobrenaturales e inexplicables, particularmente los acontecimientos de tipo religioso.

Se conoce que en uno de los milagros Eucarísticos se realizó a una hostia que se convirtió en carne, estudios médicos- biológicos, comprobandose con asombro que se trata de carne humana, perteneciente al Ventrículo Izquierdo Superior y por supuesto tejido histopatológico, propios de alguien en agonía.

La duda convertida en verdad y felicidad extrema

Recordando la historia de lo ocurrido en Lanciano, el propio monje o sacerdote que dudó de la Presencia Divina del Señor, al sentir el calor del Divino Corazón de Jesús propias manos, expresaría con mucha pena y arrepentimiento:» Ohh afortunados testigos, para destruir mi falta de fe maravillense ante Nuestro Dios tan cerca de nosotros».

De manera que quienes queremos ser salvos y hacer el buen debemos comer el Pan y Vino de Salvación Verdadera, confiando por supuesto de llevar al propio Jesucristo dentro de nosotros…Aleluya!!!…Regocígense cielo y tierra, porque ha llegado la salvación por intermedio de Nuestro Señor Jesucristo, Dios Único y Verdadero. Amén.

Así mismo, en muchos casos de hostias sangrantes, también se ha ratificado que se trata de tejido hemático, originario de una herida.

Estas pruebas contundentes y nuestro propio razonamiento de fe, no pueden crear duda en nuestro propio corazón y mente; de manera que sin dudas de ningun tipo, el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo nos acompaña y favorece en cada misa oficiada hasta en el lugar más humilde y apartado del mundo. Gracias Señor del Santísimo Sacramento en el altar. No olviden en estos días que recordamos el sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, las palabras contundentes y esperanzadoras del Ángel de la Anunciacion: » Para Dios no hay nada imposible»… Felíz Semana Santa!.

 

 

 


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