El caos motorizado en Sabana de Mendoza exige mano dura institucional y conciencia ciudadana

 

Williams Castellanos / Cronista del municipio Sucre

Lo que debería ser una dinámica vial ordenada y segura en Sabana de Mendoza se ha transformado en un escenario de anarquía indomable. Las calles de nuestra capital municipal, especialmente la parte alta de la avenida Bolívar, se encuentran bajo el yugo de un sector de motorizados que, con total impunidad, desafía las normas más elementales de convivencia y tránsito terrestre.

El panorama diario es alarmante: excesos de velocidad que desafían a la muerte, acrobacias ilegales en plena vía pública, unidades circulando a oscuras y adelantando por el canal contrario, además de la peligrosa práctica de viajar hasta con cinco personas a bordo de una sola máquina. A esto se suma la contaminación sónica generada por escapes libres ensordecedores que perturban la paz de los hogares y comercios.

Las consecuencias de esta imprudencia generalizada no son una simple molestia; son una tragedia cuantificable. Los accidentes están a la orden del día, acumulando ya una dolorosa cifra que supera los 20 siniestros viales y varias pérdidas humanas en tiempos recientes. El temor ha calado tan hondo en la colectividad que muchos conductores particulares prefieren mantener sus vehículos guardados antes que arriesgarse a un choque fatal.

La crisis ha escalado a tal punto que estos ciudadanos ahora han tomado cuadras enteras de forma arbitraria para estacionar sus máquinas, asfixiando el espacio destinado a los automóviles y obstruyendo la libre circulación. En la calle Comercio suben bajan en contra sentido. Ante este desorden, la ciudadanía se pregunta con justa indignación: ¿Quién autoriza estas paradas improvisadas? ¿Quién detendrá este abuso?

Salvar vidas en nuestras vías requiere un enfoque integral que combine la ley con la formación. Por ello, se hace indispensable el diseño e implementación urgente de una Campaña de Educación y Concienciación Vial dirigida especialmente a los motorizados. Esta iniciativa debe incluir talleres obligatorios de manejo defensivo para la obtención o renovación de permisos locales, charlas de sensibilización en las paradas de mototaxis sobre el uso del casco reglamentario y la prohibición de llevar niños pequeños, así como la difusión masiva de mensajes preventivos que recuerden que la moto es un medio de transporte, no un juguete de alta velocidad.

Sin embargo, la educación sin consecuencias no es efectiva. La solución no admite más demoras ni paños calientes; es urgente que los organismos competentes fijen una posición firme y apliquen medidas drásticas combinadas con este esfuerzo formativo.

La Alcaldía del Municipio Sucre debe fiscalizar y ordenar de inmediato el uso de las aceras y calles, determinando quiénes cuentan con permisos reales de paradas y desalojando los espacios tomados ilegalmente. Por su parte, la Policía Municipal, la Policía del Estado Trujillo y la Dirección de Tránsito de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) tienen el deber ineludible de desplegar operativos contundentes: retener motocicletas sin luces o con resonadores, exigir el casco reglamentario, sancionar el exceso de pasajeros y procesar a quienes pongan en peligro la vida de los peatones.

El resguardo de la vida humana y la recuperación del orden público en Sabana de Mendoza deben ser la prioridad absoluta. Las autoridades tienen la palabra y la obligación legal de actuar, educando al ciudadano, pero aplicando la ley sin vacilaciones, antes de que la lista de tragedias siga creciendo. No más accidentes y muertes por moto, las medidas preventivas urgen.

 

 

 

 

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