Un grupo de economistas venezolanos radicados en España planteó cuatro condiciones que consideran necesarias para que la reestructuración de la deuda soberana de Venezuela tenga viabilidad y sostenibilidad a largo plazo.
La propuesta, difundida a principios de junio, surgió después del anuncio realizado el 13 de mayo sobre el inicio de la reestructuración de la deuda del país. Los firmantes advirtieron que el proceso podría fracasar si no se establecen bases sólidas antes de cualquier acuerdo.
El análisis fue elaborado por Rosana Sosa García y Arturo Araujo Martínez, como autor y coautor, respectivamente; y cuenta con el respaldo de Humberto García Larralde, Boris Ackerman, Tomás Páez y Henry Aray.
Según el documento, la deuda venezolana se ubica entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, una cifra equivalente a cerca de dos veces la producción anual del país. Aunque consideran que la reestructuración es necesaria, sostienen que debe ir más allá de un simple canje de títulos.
Los cuatro puntos clave para reestructurar la deuda
La primera condición planteada es verificar el origen y la legitimidad de cada pasivo. Los economistas argumentan que este paso permitiría reducir la opacidad y reconocer únicamente aquellas obligaciones que superen una revisión exhaustiva de acuerdo con las normas internacionales contra el blanqueo de capitales.
Como segundo requisito, proponen la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Señalan que Venezuela no realiza una Consulta del Artículo IV desde 2004 ni publica estadísticas confiables desde hace años.
El tercer punto consiste en incorporar mecanismos que protejan la negociación frente a los llamados fondos buitre. En este sentido, destacan la importancia de las cláusulas de acción colectiva para reducir el riesgo de litigios por parte de acreedores que rechacen los acuerdos.
La cuarta condición es la implementación de un programa macroeconómico coherente que permita respaldar los compromisos de pago derivados de la reestructuración.
Los economistas solicitaron que estos cuatro elementos sean considerados como requisitos previos del proceso y no como medidas posteriores.
“La pregunta relevante no es si Venezuela debe reestructurar su deuda —debe hacerlo—, sino si lo hará de modo que el esfuerzo no haya de repetirse. De la respuesta depende no solo el acceso del país a los mercados, sino el bienestar de una sociedad que ya ha pagado, con creces, el precio de las decisiones que no tomó”, añadieron.
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