Por: Ismar Linares
Con el propósito de que los trujillanos tengan acceso a tratamientos y cirugías médicas alternativas y de vanguardia sin verse obligados a migrar hacia otras regiones del país, el Dr. Cirian Pérez Fuentes, traumatólogo y ortopedista egresado de la Universidad de Los Andes, impulsa una especie de campaña orientada a la investigación, la ética médica y la sensibilización social.
Formado en sus etapas asistenciales e investigativas en el Hospital Central de Valera y realizando actualmente su subespecialización en Cirugía de Rodilla en el Centro Médico Docente La Trinidad en Caracas, Pérez Fuentes busca transferir los aprendizajes adquiridos, directamente al ecosistema de salud regional.
Su propósito trasciende lo asistencial: busca descentralizar los tratamientos de alta complejidad articular, la ortobiología y el salvamento de extremidades, consolidando una oferta médica de calidad que en sus propias palabras puede ser hecha por y para el estado Trujillo.
“Salí a hacer el tema de la subespecialidad, terminé de abrir la mente y abrir los ojos en cuanto al manejo específico del paciente (…). La única forma para ayudar a los pacientes es esa: salir de la zona de confort para crecer y poder ofrecer mejores alternativas para cada una de las enfermedades, y no tener que esperar ir a Caracas, ir a Valencia, ir a Maracaibo o ir a esas zonas principales para que el paciente pueda resolver su problema, teniendo y habiendo las posibilidades y el potencial para que eso sea hecho por y para Trujillo”, aseveró Pérez Fuentes.
Más allá del quirófano: salvamento de extremidades y sensibilidad humana
Uno de los pilares más difíciles expuestos por el especialista es la urgencia de agotar todas las técnicas reconstructivas antes de tomar decisiones como el de amputar extremidades y por el contrario preservar en lo mayor de lo posible lo que para el paciente representa si autonomía y dignidad.
“Hablábamos del tema de las amputadas porque a veces amputar suele ser un concepto muy fácil para un profesional y dices: ‘vamos a amputar’, pero pueden haber otras medidas de salvamento para esa extremidad que no necesariamente tienen que ser amputadas, que a veces suele ser incluso más fácil para el cirujano y no tan fácil para el paciente. Ciertamente existen técnicas reconstructivas”, explicó.
Asimismo, el médico cuestionó los sesgos de edad que históricamente restringen el acceso de los adultos mayores a soluciones médicas y terapéuticas:
“No solamente condenar a los que tienen más de 60 años, 70, 80, 90, y creer que porque ya tienen esa edad, no tienen ya necesidad de algún tipo de procedimiento para ofrecerle calidad de vida. Lo contrario: debes ofrecerle aún más esa calidad de vida porque ese paciente merece también vivir como viven los jóvenes, niños, entre otros”.

La investigación como deber ético
El Dr. Pérez Fuentes ha liderado una importante apertura en la estadística científica regional. De acuerdo con los registros, durante años no se habían presentado trabajos de investigación originales del estado Trujillo ante la Sociedad Venezolana de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SVCOT), de la cual es miembro activo.
Tras romper ese bache con investigaciones estadísticas de casos locales aplicadas en el Hospital Central de Valera y presentadas en foros científicos nacionales, sostiene que la ciencia publicada es la única garantía de no improvisar con el cuerpo de los ciudadanos.
“Apoyo mucho el tema de la investigación, porque más allá de gusto creo que es una forma de comprobar y demostrar que lo que se está haciendo realmente es lo correcto. Y no es invento, no es que a mí me gusta hacerlo así o a mí me gusta hacerlo asá. Creo que todo está estandarizado” expresó.
Para el especialista todos los procedimientos requieren de investigación y práctica hasta conseguir la excelencia, que es el requerimiento mínimo ante la salud de los pacientes.
Verificación de credenciales:
El cirujano hizo un llamado a sus colegas de ejercer un rol activo en la verificación de sus credenciales y códigos institucionales, como una forma de proteger al paciente de la desinformación o prácticas no actas.
“Recomiendo y como sugerencia para todo paciente que vaya a ser evaluado por cualquier especialista… que verifique siempre si está o no capacitado mediante los códigos de instrucción que están registrados en todos los niveles de las sociedades médicas, para ver si realmente está entrenado para tratar ciertas patologías” puntualizó.
La humildad y la enseñanza como motor generacional
Al finalizar, el Dr Pérez reflexionó sobre la necesidad de equilibrar el rigor técnico con la empatía médica, insistiendo en que la medicina debe desprenderse del ego y reconocer los límites individuales en beneficio del enfermo.
“A fin de eso, creo que el motor principal es el paciente y nunca perder la humildad para poder entender que no lo sabemos todo y que cuando hay algo que necesitamos o pedir ayuda, pedirla sin ningún problema para que el paciente pueda ser resuelto”, concluyó.
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