
*CARNE BARATA…Hace 95 años, los valeranos hacían cola donde hoy está la plaza Bolívar para comprar carne de la buena a precios más que solidarios. Los animales eran sacrificados a la vista del público lo que causaba un verdadero alboroto, especialmente en los niños, al observar tan macabro espectáculo…Los valeranos protestaron ante la municipalidad y se logró eliminar la matazón de animales en el corazón de la ciudad.
*A CORRER SE HA DICHO…Hace 50 años, se pusieron de moda en Valera, los famosos “pedos químicos”, eran elaborados con la mejor calidad en los laboratorios de química del Liceo “Rafael Rangel”… Si un parroquiano era sacado de una fiesta porque no era invitado, se marchaba más bravo que busetero con cauchos lisos, a los 30 minutos regresaba apertrechado de un nauseabundo “pedo químico” que era lanzado a la sala de la casa donde estaba la “fiesta prendida”. Los invitados salían despavoridos, corriendo ante la brutal hedentina, los dueños del fiestón se encerraban en los cuartos y el baño, mientras pasaba el olor a burro muerto…
*AH RIGOR…50 años atrás, la tienda mi tesoro era visitada por pobres y ricos, vendía las mejores telas de la comarca, muchos trujillanos venían de lejanas tierras a comprar lienzos para elaborar los uniformes al muchachero en edad escolar…La joyería “Romero Melchor” sobresalía porque vendía las más llamativas joyas…Salvador de Albencio ofrecía a la clientela camisas importadas del imperio, los ricachones de la época arrasaban con las camisetas Arrow…
*A BUEN COSCORRON…Cuando las maestra adecas le preguntaban a los estudiantes: ¿quién es el padre de la democracia? Y el escolar respondía: “El Padre de la Democracia es Don Diego Hidalgo”, recibía un “señor coscorrón” que sería recordado para toda la vida. Las docentes no aceptaban tamaña confusión: los escolares se referían a Diego Hidalgo, dueño del supermercado “La Democracia” que estaba ubicado en la calle 14 , para las maestras adecas; el padre de la democracia era, el Presidente, Rómulo Betancourt.
*LA LOCHERA…Era el nombre que recibía el único transporte que cargaba a los valeranos para arriba y para abajo en aquellas calles de tierra. El autobús era de tablas, tenía capacidad para 30 personas y recorría la comarca en un sabroso paseo, donde el único obstáculo que había, eran; las gallinas que se atravesaban, chivos pegando gritos con su; Meeeee, cochinos que al ver una cochina exclamaban; hoy, hoy, hoy, y burros sin vergüenza alguna que recorrían caminos polvorientos con “el cardan pegando al suelo”…
*LADRONES SUELTOS…En 1877, los valeranos protestaban por el problema de inseguridad que se presentaba en lo que hoy conocemos como final de la calle 10, antes “Calle Páez”, donde hoy está ubicado el ambulatorio del seguro social. Era el camino que se utilizaba para llegar hasta la población de Escuque. Un grupo de bandoleros “bajaba de la mula” a todo el que por allí pasaba, los asaltos ocurrían día y noche, convirtiéndose en una pesadilla transitar por tan peligroso lugar…
*DOBLE CENA…Fue la prostituta más famosa que haya conocido el Edo Trujillo en toda la historia del oficio más viejo del mundo. Jamás enfermo a un cliente. Los sábados, en el sector Jiménez, vía Trujillo, se prendía la fiesta de sexo desbocado. Aquello parecía una pequeña vendimia de pueblo. Los soldados del Batallón “Rivas Dávila” a las 8 de la mañana, ya estaban haciendo su respectiva cola. Si había muchos paisanos mujeriegos, “Doble cena” buscaba los servicios de “Carmencita” una joven y agraciada vecina, le cancelaba el día de trabajo y las dos comidas y “a rochelear se ha dicho”.
“Doble Cena” cobraba por sus servicios de amor pasajero bolívares 10, a los reclutas del Batallón “Rivas Dávila” les exigía 5 bolivarianos, los demás clientes protestaban, “Doble Cena” les explicaba: “lo que pasa mis amores, es que esos pobres soldados llevan más vainas que “desempleado recién casado”, y, a la final, la dueña del negocio soy yo, el que no quiera pagar los 10 bolívares puede marcharse por donde vino e irse para “El Siboney” donde los bajan de la mula con 50 bolívares”. Y remataba; “Coño, es que la gente va pal cielo y va llorando”…
.





