Disciplina y sueños: la valerana que conquistó una beca universitaria en Utah

 

En el corazón de Valera, donde las montañas trujillanas custodian los sueños de su gente, hoy se cuenta una historia que infla el pecho de orgullo de quienes habitan este terruño. Es la historia de Camila Valeria Valero Quevedo, una joven que, aunque hoy se encuentra a miles de kilómetros, lleva la esencia de la «Ciudad de las Siete Colinas» en cada paso que da hacia su futuro profesional.

​Hija del ingeniero Néstor Valero y de Norjes Quevedo, Camila creció bajo el calor de un hogar donde la educación y la fe no eran negociables. Sin embargo, hace ocho años, la vida le planteó el reto más grande para cualquier adolescente: dejar su tierra y empezar de cero en los Estados Unidos, específicamente en la ciudad de Utah donde residen actualmente.

 

​La excelencia como idioma universal

​Emigrar no es solo cambiar de paisaje; es aprender a florecer en tierra extraña. Y Camila lo hizo con una madurez que asombra. Durante su paso por el high school, no solo se adaptó, sino que se convirtió en un referente de disciplina.

​Su trayectoria académica habla por sí sola:

​Mantuvo un impresionante GPA de 3.7 sobre 4, reflejo de noches de estudio y entrega.

​Fue distinguida como “Builder del Mes”, resaltando su liderazgo.

​Recibió por cuatro años consecutivos el “Silver Service Learning Award”, demostrando que su inteligencia va de la mano con su vocación de servicio.

 

​Un hito histórico: La beca «Utah Promise»

​Todo ese esfuerzo cristalizó recientemente en una noticia que ha llenado de orgullo y alegría a su familia y amigos en Trujillo: Camila ha sido acreedora de la prestigiosa “Utah Promise Scholarship” de la Universidad de Utah.

​Esta beca no es un reconocimiento menor; cubre el 100% de su matrícula universitaria, permitiéndole ingresar directamente a la Facultad de Medicina. Allí, Camila se formará para cumplir su gran anhelo: sanar vidas y servir a los demás, una misión que parece llevar grabada en el ADN valerano.

 

​El orgullo de nuestras raíces

​Para su padre, su madre y su hermana Paula, ver a Camila alcanzar esta meta es la confirmación de que los sacrificios valieron la pena. Con cada paso, lleva en alto el nombre de Venezuela, demostrando que los buenos somos más, y que con valores, educación y determinación se puede dejar huella positiva en cualquier parte del mundo.

​Camila lleva consigo los valores, la fe y la constancia de una familia que le enseñó a mirar alto. Desde su Valera natal, celebramos este triunfo que apenas es el comienzo de una carrera brillante.

​¡Felicidades, Camila! Que tu luz siga dejando huella y poniendo en alto el nombre de Venezuela.

 


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