En un despliegue de fe, la Diócesis de Trujillo conmemoró el pasado 24 de enero los 456 años de patronazgo espiritual de Nuestra Señora de la Paz. La festividad, que año tras año congrega a miles de devotos, trascendió este 2026 por un fuerte llamado a la unidad y un hito iconográfico sin precedentes.
Un encuentro histórico en el altar
La solemnidad de este año estuvo marcada por un momento que la feligresía calificó de “histórico”: la escolta de la Virgen por la imagen hiperrealista de San José Gregorio Hernández. La presencia del “Médico de los Pobres” junto a la patrona trujillana simbolizó la unión de las dos devociones más profundas de la región, creando una atmósfera de recogimiento y asombro entre los asistentes.
El llamado de la Iglesia: reconciliación y esperanza
La jornada central culminó con la sagrada Eucaristía presidida por Monseñor José Trinidad Fernández, Obispo de la Diócesis de Trujillo. Durante su homilía, el prelado no solo honró la tradición secular, sino que dirigió un mensaje directo a la realidad social del país.
“Que aprendamos como José Gregorio Hernández a confiar en María, que es lo que hace posible que Venezuela se llene de gozo y que se llene de esperanza esta tierra de Trujillo”, expresó el Obispo durante su alocución.
Monseñor Fernández hizo énfasis en que la figura de San José Gregorio no solo debe ser vista como una fuente de milagros de salud, sino como un modelo de ciudadanía y servicio que dicte la pauta para una convivencia nacional más armoniosa.
Un legado de paz
El evento reafirma la vigencia de la Virgen de la Paz como el pilar espiritual que sostiene la identidad del trujillano. El Obispo instó a los ciudadanos a no ser meros espectadores de la fe, sino agentes activos de la reconciliación nacional, utilizando el ejemplo de humildad del beato trujillano como puente para superar las diferencias.
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