Hacerle un poema al Diario de los Andes es derramar una lágrima de ternura/
es invocar desde la lejanía aquella neblina que nos dibuja la letra pura/
es sentir en lo más hondo del sentimiento esa pertenencia de amar a Trujillo.
El Diario de la cotidianidad con el caminar del silbido como queriendo atrapar la esperanza/ y surge el párrafo de los Andes envuelto en tinta, al principio, hoy lo cubre el manto de la red abriendo paso en el mundo virtual/
Es como ver la resurrección a quien le quitaron la vestimenta, papel, tinta, rotativa, espacio físico y cuerpo presente/
pero al tercer día se nos apareció con el espíritu de las letras señalando el camino para decir, aquí estamos nuevamente.
Diario de los Andes fue la María Magdalena que lavó los pies de una sociedad civil que no encontraba eco en medio del grito del silencio/
El Gañán, Construyamos Juntos, Papelón, Desde Cerro Felipe, se empeñaron en ser los Juan El Bautista en medio del desierto para predicar las verdades/
y el Dr. Eladio Muchacho, el Moisés, que bajó el tabloide y lo colocó en medio de un pueblo que andaba extraviado y nos enseñó los diez mandamientos del periodismo comprometido con la libertad, la democracia, el don de pertenencia de la trujillanidad y la solidaridad andina.
Hoy el Diario de los Andes, en su cuarenta y siete aniversario, anda en cada laptop, en cada celular, en cada computadora, en cada hogar, en cada mano, viajando por la red, proclamando las buenas nuevas desde un satélite/ ya no solamente son los estados andinos, es el planeta completo que conoce la resurrección de un órgano informativo que nació en unas siete colinas, al pie de la montaña de la Virgen de la Paz, al lado de la cuna del Santo José Gregorio Hernández y hoy sigue siendo el orientador de la esperanza. Dios bendiga al Diario de los Andes y a todo su personal.