Carta por encargo
El niño que no fuiste
se atragantó en tus fauces
en la trinchera de la máscara
de vano poderío
sus mieles escaparon.
Para perdonar tus tinieblas
desenrollo el ovillo, el ritornelo,
recojo la escalera
de las trinitarias,
el café inevitable,
el lavado del carro,
el paisaje de una casa
rediviva,
nunca antes hogar
como hasta entonces.
Atesoro
tu descanso obligado
en el sofá
por la oscurana
de un país ya fallecido.
Conecto el bombillo
recargable,
conjuro extrañamientos
con poemas de Álvarez,
de Aquiles:
“Amor/ cuando yo muera no te vistas de viuda:
Yo quiero ser un muerto
como los de Neruda”.
Por esos días de abril y mayo
en pandemia,
por esos destellos
entrañables
y las sonrisas de eternidad
procuro perdonarte.
Josefina Da’Costa Gómez (2023)
Naufragio
Mi barca
sucumbió
en el mar de los Sargazos
Creí que era sólida
y me distraje
Ahora sólo oteo el horizonte
con el ojo que me queda.
Barquisimeto, junio 2020
Josefina Da’Costa Gómez (2023)
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