Desde cerro Felipe. Historia de la hegemonía y la despolarización en Venezuela (Etapa: Luis Herrera Campins. 1979-1984) | Por: Héctor Díaz

Sentido de Historia

 

 

 

Parte X

 

Carlos Andrés Pérez deja la Presidencia de la República en medio de grandes escándalos políticos, acusaciones internas dentro de Acción Democrática, comenzando por una supuesta lista de corruptos de Luis Piñerúa Ordaz, que nunca apareció, un debate en el Congreso Nacional sobre la corrupción administrativa, desvío de partidas secretas para financiar la insurgencia armada en Centroamérica y una crisis de liderazgo dentro del partido que vislumbraba una nueva división. El candidato de AD hizo grandes esfuerzos por rescatar la credibilidad del partido, en varias oportunidades se desligaba de las actuaciones del gobierno, aunque había sido Ministro de Relaciones Interiores, pero no pudo detener la debacle del partido blanco al perder ante la candidatura del partido COPEI.

Luis Herrera Campins se había destacado al luchar en contra de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez en 1958, fue un preso político y expulsado del país y donde tuvo la gran oportunidad de estudiar en Santiago de Compostela (España) y se doctoró en Ciencias  Políticas y Derecho, ya era periodista de profesión; esa estadía de exiliado le permitió codearse con los círculos intelectuales democratacristianos de Alemania, Italia y España donde se formó de una manera crítica en los postulados ideológicos de Jacques Maritain, filósofo católico francés y principal exponente de la tesis la Sociedad Comunitaria e ideólogo de los partidos democratacristianos de Europa.

Luis Herrera Campins al regresar al país, sale electo diputado por el Estado Lara en 1959, en 1973 fue electo senador, presidió la Organización Democratacristiano Hispanoamericana (1969-1977).

En el proceso electoral interno de COPEI se impone Luis Herrera Campins en contra de la voluntad del fundador, Rafael Caldera, quien también aspiraba nuevamente la candidatura presidencial, en diciembre de 1978 gana la presidencia con una diferencia de votos de 39 mil y enfrentado a dos candidatos, uno era Luis Piñerúa Ordaz de Acción Democrática y el otro era Diego Arria, quien había sido gobernador de Caracas y ministro de Información y Turismo del periodo de Carlos Andrés Pérez, es decir, era un comodín del carlosandresismo en materia de política internacional. Los resultados electorales fueron los siguientes: Luis Herrera Campins 2 millones 469 mil 42 votos; Luis Piñerúa Ordaz en el segundo lugar con 2 millones 295 mil 52; José Vicente Rangel en el tercer lugar con 272 mil 595 votos; Diego Arria en el cuarto lugar con 90 mil 379 votos; Luis Beltrán Prieto Figueroa en el quinto lugar con 58 mil 723 votos y Américo Martín en el sexto lugar con 51 mil 072 votos y el resto de los candidatos apenas lograron el 1%. Acción Democrática como partido político perdía el primer lugar por escasos 39 mil votos, ya que no iba en alianza, mientras que COPEI había logrado la alianza con URD y le aportó 88 mil 802 votos para lograr el triunfo presidencial.

El gobierno de Luis Herrera Campins se caracterizó por corregir la economía del despilfarro aplicando una política fiscal de saneamiento de la administración pública para reducir el gasto público, activó la industria de la construcción con obras de dirección cultural como el Teatro Teresa Carreño, Monumento a la Virgen de la Paz, Teatro Municipal de Puerto Cabello, el Salón de Artes Plásticas “Arturo Michelena”, Museo Contemporáneo de Caracas “Sofía Imber” entre otros.  Se inaugura el Metro de Caracas, se crea la Oficina de Régimen de Cambio Diferencial (RECADI), se crea un Ministerio para el Desarrollo de la Inteligencia dirigido por Luis Alberto Machado, se prohibieron las publicidades del consumo de cigarrillo y alcohol en los medios de comunicación social, entregó a los grupos económicos dos direcciones ministeriales entre ellos al Dr. Manuel Quijada y el economista Dr. Leopoldo Díaz Bruzual, la cual traía permanentes enfrentamientos con el fundador de COPEI, Rafael Caldera. Fueron cinco años marcados, igualmente, por la corrupción administrativa entre ellos el escándalo del Ministro Vinicio Carrera, quien fue expulsado de COPEI y del Colegio de Ingenieros de Venezuela acusado de estafa a la nación y huyó del país con una maleta de millones de dólares. La masacre de Cantaura, donde fueron ajusticiados 23 guerrilleros del Frente “Américo Silva” de Bandera Roja; el 18 de febrero de 1983 se produce una devaluación lineal de la moneda frente al dólar y tambaleó la economía venezolana a niveles peligrosos y dejábamos atrás el espejismo económico producto del boom petrolero, aunque los informes del Banco Central de Venezuela nos dice que al llegar Luis Herrera a la presidencia el precio del petróleo se ubicó en 17,60 dólares por barril, en 1980 ascendió a 26,44, en 1981 llegó a un promedio de 29,71 y sin embargo, el país se endeudó más, la pobreza y la inflación crecieron más, lo que demuestra la poca direccionalidad en materia económica y petrolera que tuvo el quinquenio de Luis Herrera.

Toda esta crisis del periodo de COPEI obligó a echar mano de la candidatura nuevamente del fundador del partido para tratar de salvarlo en el proceso electoral, su escogencia fue por unanimidad en la convención nacional, llena de enfrentamientos y acusaciones. Entre las denuncias estaba el haber puesto a la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC) al servicio de los cuerpos represivos del Estado, el abandono de los trabajadores por parte del Frente de Trabajadores Copeyanos (FTC) y haber convertido las sedes del partido en vulgares oficinas clientelares de contratos; la huelga de los educadores en contra del ministro Felipe Montilla por las violaciones contractuales.

El 4 de diciembre de 1983 se celebran las elecciones en el país con un triunfo arrollador del Dr. Jaime Lusinchi, quien venía trabajando desde la secretaría general para optar a la candidatura presidencial con el apoyo de todos los burós internos y de Rómulo Betancourt, quien logró la mayor cantidad de votos a lo largo de todo el periodo democrático, es decir, la más alta votación de la historia y rescatando Acción Democrática nuevamente el poder. Se reafirma la hegemonía del bipartidismo en Venezuela y se consolida la polarización de dos grandes maquinarias sostenedores del sistema democrático.

            Continúa.

 

 

 

 

 

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