DE RAPOSAS Y DE LOBOS: UNA IMBRICACIÓN ESCRITURAL | Por: Dalis Coromoto Valera

 

 

Dalis Coromoto Valera

De raposas y de lobos, obra de Antonieta Madrid, muestra la vida de personajes desde sus diversos caracteres a través de un recuento de historias donde narradora y personaje, respiran aires ataviados de angustias, desencantos, constantes búsquedas y permanentes interrogaciones. La  obra está formada por historias que pudiera decirse, semejan cuentos cortos; cuadernos, monólogos y diarios,  declaraciones, justificaciones y hasta confesiones. No obstante, en estos relatos se hilvana una historia secuencial guiada por la trayectoria que cada personaje recoge una y otra vez, que nombra y se nombra, describe y se describe.

 

Entramado  de historias: un conflicto narrativo.

¿Quién narra la novela De raposas y de lobos? La expresión inicial de la narradora marca el juego narrativo de los relatos en serie que se encuentran a lo largo de la obra. Dice: “Soy yo, Fulvia Fénix, sombra de mi misma”.  Continúa: “… al verme nadie se atrevería a pensar que he querido morir varias veces, que me corté las venas, que tuve anorexia… que traté de lánzame desde la terraza de mi apartamento”, pero al párrafo siguiente dice: Es Fulvia Fénix, que se ha fugado de la clínica por enésima vez”. Esta forma de narrar en primera y tercera persona a la vez, va a definir la posición intercalada del narrador en los párrafos siguientes para extender, relato a relato, de manera magistral, una coherencia narrativa de textos proyectados por la historia de sus personajes.

Fulvia Fénix narra en primera persona doce momentos que registra en su cuaderno y que son reflejo de su vida dentro del recinto psiquiátrico donde se desarrolla una existencia, su existencia,  amenazada constantemente por una especie de locura que padece; estado que se puede observar desde dos perspectivas: el delirio que es abordado por personal médico y paramédico del reclusorio y el estado reflexivo y lúcido que encarna el personaje en momentos de soledad junto a su eterno ejercicio escritural, hecho que esconde bajo el nombre de Mónica Leger, autora de la novela Las horas amables, que guarda al personaje de la lucidez representado en la escritura en la que se desdobla  Fulvia Féniz.

Se vislumbra en la novela de Madrid la introducción de los estados de locura en los personajes como forma de romper límites para referir las verdades. Sánchez-Blake (2009) señala que “Las grandes obras que marcaron hitos en la literatura universal, el loco/la locura se convierte en símbolo, parábola o fábula para denotar un mundo en crisis, un espejo o un catalizador de la conciencia crítica de la humanidad”. En el personaje Mónica Leger puede interpretarse la doble visión de ocultar la realidad a imagen de un rostro que esconde otro rostro; Fulvia en lugar de Mónica Leger. “Fulvia, una mujer resurrecta, dispuesta a seguir caminando por el mundo. A Mónica la mataron entre todos. No quedó ni una hilacha de aquella muñeca de trapo, una vez llamada Mónica”. (P.50). a manera de juego psicológico de la autora,  Mónica Leger se descubre en la palabra de Fulvia Féniz y en la escritura de su novela: “La escritura de Las horas amables fue una tarea eminentemente lúdica para mí,… el trabajo consistía en escribir en un cuaderno lo que me dictaba la memoria y la imaginación” (P.30), pero cuando esta refiere su tarea en la escritura, lo presenta con Fulvia Fénix a través del relato en su cuaderno número uno.

Presenta Antonieta Madrid con esta acción un ejercicio donde se encuentra la escritura de una novela dentro de una novela designado con el nombre de metaficción o historia anidada (una «novela dentro de una novela» o mise en abyme) creando con esta forma, un personaje que es un escritor que narra su propia historia, fundando una estructura compleja narrativa que entrelaza la ficción con la realidad. En la novela De raposas y de lobos, el producto de la escritura se logra desde un espacio “de la demencia”. Campo de fresas, espacio, pudiera decirse, que por un lado niega la vida y por el otro la reafirma a través del ejercicio escritural, al constituirse en el lugar desde donde Fulvia Fénix/Mónica Leger, escribe en su cuaderno y en el que asume el nombre de Fulvia Fénix como negativa a su nombre real: “No pienso responderle. O me llama por el nombre que yo escogí, Fulvia Fénix. O no le hago caso… no me resigno a ser llamada con un nombre que yo no he escogido…” (P. 134). Expresa Foucault (1967:53) que la locura es juego entre razón y sinrazón, reverso y anverso de un espejo donde se reflejan mutuamente una a la otra. Cada una es medida de la otra y en ese movimiento ambas se alimentan mutuamente.

En medio de este juego paradojal el personaje es recluído en Campo de Fresas, no obstante debido a en sus reflexiones su escritura muestra un estado de lucidez; la escritura la concibe el personaje como la posibilidad de tener presente el recuerdo, de conectarse con el mundo exterior, de mantener claridad en las ideas. De ahí que se conciba en la necesidad de mantener un ritmo de escritura coherente: “Sé que debo disciplinarme y conducir la escritura ordenadamente, fielmente, de lo contrario se puede desparramar y me llevará por donde no quiero ir” (Pp 80-81). Así se expande la escritura del personaje en doce registros que hace en su cuaderno y que va desde su entrada al reclusorio hasta el momento de su partida final, cuando logra escapar de él, rompiendo de alguna manera, con ese espacio de libertad, a nuestro entender, que supone el reclusorio y su proceso escritural.

Desde el hecho narrativo en De raposas y de lobos de Antonieta Madrid, los relatos son historias que se pudieran considerarse independientes en los distintos momentos del cuaderno y que son conducidos por el ejercicio narrativo de Fulvia fénix. Así se encuentra El rollo de Afrodita, relato compuesto por 5 apartados que son, simultáneamente, el reflejo de la vida de Frodisia Lars, “profesora de Semiótica en la Universidad de Caracas”(p.38) , eterna rival intelectual de Mónica Leger,  a la vez conflictuada por el amor no correspondido y por sus limitaciones por el ascenso académico.

La historia de Afrodisia se proyecta entre otras narraciones para destacar de manera secuencial, las contrariedades del personaje ante la actuación de Mónica Leger. Su celo ante las verdadera autoría de Las horas amables, el momento para la reflexión y la posibilidad de un nuevo comienzo una vez librada de su rival, pues sabe que Mónica Léger está en el psiquiátrico; de ahí que necesite “aprovechar lo último de aquel año sabático” y “dejarse llevar dócilmente por la pulsión de la escritura” p. 152. Todo ésto,  en una especie de desdoblamiento del personaje que ejerce la complejidad que se debate entre la consciencia y el inconsciente del personaje nacidos de esa fuerza ficcional de la imaginación de Madrid.

Suenan las piedras del río es la entrada a diversos textos que parten de lo que pudieran llamarse simples comentarios. “DICEN QUE”, en mayúsculas sostenidas es la frase con que inicia cada párrafo de los relatos y componen historia que dentro de los textos, apuntados en el cuaderno de Fulvia Féniz, encuentran un asidero. Esta historias o comentarios, no tienen narrador identificado sin embargo, el entretejido de la escritura, devela al mismos personaje (Fulvia Féniz). Un comentario  inicial de Suenan las piedras del río.  Una tesis arbitraria, es refiere la molestia de Afrodisia Lars causada “porque no le quieren reconocer su tesis sobre “La literatura Qnrr” para el ascenso a profesor agregado” (p.46); seis textos más adelante, de distintas series, por llamarlos de alguna manera, se inserta otro relato de Suena las piedras del río,  ahora acompañado del título En defensa de la dignidad profesional en el que continúa la molestia de Afrodisia quien lo refiere de la siguiente manera: “DICEN QUE Afrofisia Lars anda como alma en pena porque nadie, pero nadie, se hizo eco de sus acusaciones contra las autoridades de la UCC” (P. 74) Ambas voces corresponden a textos distintos,  separados por relatos que forman series distintas pero que  a su vez, mantienen una coherencia en el contenido discursiva.

En torno a las confesiones, ambas se corresponden con la muerte (suicidio/homicidio) de Marcelo Carvone, marido de Mónica Leger. La primera confesión refleja a la propia Mónica pero al final de la misma  y desde el hecho de la narración, es Fulvia Féniz quien habla, negando de este modo la presencia narrativa de Mónica Leger. “SI, FUI YO. LE DISPARE. YO LOMATÉ… FUI YO, FULVIA ÉNIX. YO, YO FUI…(P.125). Luego  de otros relatos intercalados, aparece la segunda confesión; esta vez, se presenta el propio narrador, quien señala; “Fui yo, Herbert Helms, escritor  y detective de profesión quien mató al profesor Marcelo Carvone” (P.157). Anterior  a la Confesión de Helms se encuentra el relato Suenan las piedras del río. Un trofeo tropical, que refiere, a manera de comentario, ideas referidas a la confesión señalada a continuación: “DICEN QUE la profesora Afrodisia Lars, el amor imposible del detective Helms, ahora vive en Londres y no quiere saber ni una palabra sobre el asunto de la inesperada confesión de su dilecto amigo” (P.156)

Otros relatos se intercalan  en esta obra de Antonieta Madrid tale como la serie de Onírica que se corresponde con las vivencias  que dentro de diversos sueños que tiene Fulvia Fénix; Zapping refiere los manejos conceptuales, teóricos que inserta la escritora con el posible fin de ilustrar al lector. En este sentido se hace referencia a las etapas de la personalidad (P.89), al problema presentado de las vacas locas (Pgs. 118 y 245) entre otros para continuar con otra serie de relatos conformados por monólogos.

Las distintas narraciones encontradas en De raposas y de lobos, tienen vida propia, independiente a la vez, que se urden historias relacionadas y secuenciales,  que registran actos en espacios que a manera de Bachelard (1958) en la novela De raposas y de lobos, son un abrigo para la ensoñación que integra reflexiones y recuerdos que devienen de la imaginación e ingenio de una narradora que es una y es otra al mismo tiempo, que impone a su  manera, en este juego narrativo, una ruptura escritural una expansión de relatos analógicos con sus personajes y sus conflictos que los hace débiles o agresivos en algunos momentos pero apasionados y llenos de sueños en otros instantes.  Puede señalarse que en De raposas y de lobos, existe una imbricación de relatos dentro de la escritura que deja ver la diversidad de un narrador  presente en algunos casos, escondido en otros, disfrazados a veces pero que en términos de la ficción, finalmente, permite configurar a Antonieta Madrid como  una verdades artista de la pluma narrativa.

 

 

Referencias:

Bachelard, Gastón (1958) Poética del espacio. México. Fondo de Cultura Económica.

Elvira Sánchez-Blake (2009) Locura y literatura: La otra mirada. Universidad Nacional de Colombia. Disponible en https://repositorio.unal.edu.co

Foucault, M. (1967). Historia de la locura en la época clásica. Vol I and II. México: Fondo de Cultura Económica.

 

 

 

 

 

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