Por: Libertad León González
Estoy segura de que podría leer a Baudelaire
en un cabaret y aplaudirían.
Edith Piaf
¿Cuánta actualidad guarda el teatro cabaret como expresión artística de resistencia y libertad nacida en Europa en el siglo XIX con referentes fundamentales en París en los espacios emblemáticos del Mouline Rouge, fundado en 1889 o el Berghain en la cosmopolita Berlín? En nuestra ciudad el TNJ, Núcleo Valera actualiza esta forma teatral con la puesta en escena de la obra Mister Juramento (1998), original del maestro Néstor Caballero y, en esta oportunidad, bajo la pulcra adaptación y dirección de Giuseppe Grasso.
Valoramos por varias razones esta pieza teatral exhibida durante el mes de marzo en las ciudades de Valera y Boconó. En primer término, la actuación de Juan Viloria, quien representa a Susanita Pons e incorpora a su imponente presencia escénica, la conjugación de otros elementos, tales como: los cambios continuos en los registros de la voz, el colorido y sugestivo vestuario, la cadencia de los movimientos, la variación entre lo íntimo y lo público, para expresar con adecuada pasión los relatos en los que cuenta su historia de amoríos fugaces, con suficientes razones para mostrar los infortunios sentimentales de cualquier mortal que cambia su apariencia tras los bastidores y las luces de un cabaret. La cercanía entre las letras y las melodías de un cancionero popular como el de Julio Jaramillo y la vida de su amigo, Pedro Maldonado mejor conocido como Susanita Pons, revela los sentimientos encontrados alrededor de su vida como travesti.
La larga lista de los boleros del afamado ecuatoriano, apodado El Ruiseñor de América, se convierte en el soundtrack en la vida de Susanita Pons, ambos compartieron una larga amistad de la que guarda solidarios recuerdos. Pretexto que le permite mostrar su historia en correspondencia a los temas musicales de su amigo. Entre anécdotas, canciones y su voz melancólica cuenta a los presentes sus cuitas de amor. Los boleros suenan en el espacio ambientado con mesas veladores e invitados especiales para la ocasión.
El escenario está resguardado con la presencia representativa de Francisco “El Abuelo” Rivera y la discreción de Augusnelly Rivero como asistentes de escena, además, de los cuidados detalles de la musicalización de Annie Nava. El público espectador se involucra como partícipe de la obra, mientras los relatos de Susanita surgen paralelos a la extensa lista de canciones, entre otras: “Devuélveme el corazón”, “Fatalidad”, “Sombras” y la versión de Jaramillo de la canción criolla convertida en bolero de mayor significación, “Nuestro juramento” (1950) del compositor puertorriqueño, Benito de Jesús (1912-2010), tema que dio auge a la fama al bolerista ecuatoriano para hacerlo merecedor del apodo, Mister Juramento:
No puedo verte triste porque me mata
Tu carita de pena, mi dulce amor
Me duele tanto el llanto que tú derramas
Que se llena de angustia mi corazón.
Yo sufro lo indecible si tu entristeces
No quiero que la duda te haga llorar
Hemos jurado amarnos hasta la muerte
Y si los muertos aman
Después de muertos amarnos más.
Si yo muero primero, es tu promesa
Sobre de mi cadáver dejar caer
Todo el llanto que brote de tu tristeza
Y que todos se enteren de tu querer.
Si tú mueres primero, yo te prometo
Escribiré la historia de nuestro amor
Con toda el alma llena de sentimiento
La escribiré con sangre
Con tinta sangre del corazón.
El juramento reiterado en las letras de los boleros y las declaraciones de amor, desde sus inicios en la isla de Cuba y su posterior expansión a México y el resto de nuestra América, se configura en promesa solemne, pública y perdurable ofrecido, primero, por los trovadores en las serenatas, acompañados de guitarras; luego, en la evolución de este género musical interpretado por solistas y orquestas.
En compañía de los boleros del llamado, Frank Sinatra que cantaba en español, Susanita describe sus sentimientos, reconoce en el despecho “una escandalera, la única oportunidad del hombre de ser femenino.”, los cambios a través del tiempo en el arte de cortejar y, por si fuera poco, la soledad de los burdeles y la mezcla de sentimientos exteriorizados desde un nostálgico humor hasta el grito desgarrador y profundo que ofrece la incomprensión social ante la elección de su identidad de género. El acto de hablar sobre su vida y su sexualidad se configura en un acto de liberación. Para Michel Foucault: “En nuestra cultura, la sexualidad no es decisiva sino cuando es hablada y en la medida en que es hablada”. En este sentido, el lenguaje delimita el mundo que rodea al ser humano al pronunciarse a través de la palabra hablada o escrita. El teatro se configura, entre muchas otras posibilidades, en el espacio apropiado para nombrar la sexualidad.
En definitiva, la pieza teatral Míster Juramento reafirma la posibilidad de encontrarnos con una experiencia multifacética en el que se abordan con estremecedora creatividad temas sociales y se manifiestan con humor nostálgico las voces, aun incomprendidas, de una sociedad aparentemente coherente.
Referencias:
Foucault, Michel (1999). “Prefacio a la transgresión” (1963). En: Literatura y Conocimiento, Prólogo, Víctor Bravo. Compilador, Jorge Dávila. Traducción, Jorge Dávila y Gertrudis Gavidia, Mérida: Universidad de Los Andes, Consejo de Estudios de Postgrado.
https://es.scribd.com/document/355208382/2001-Mister-Juramento-Nestor-Caballero
