Por: Adalberto Gabaldon
Hace más de dos mil años, en Alejandría, Egipto, Eratóstenes midió la circunferencia de la Tierra. Observó que en Asuán (Siena en esos dias) , durante el solsticio de verano, los rayos del sol caían perpendicularmente, y se reflejaba el sol en un pozo sin proyectar sombra. Hecho que ocurría exactamente al mediodía. Comparando esa ausencia de sombra con la inclinación que sí se veía en Alejandría, dedujo que la Tierra era curva y calculó su tamaño con notable precisión. Fue una demostración temprana de que el planeta era redondo.
Lo que Eratóstenes observó en Asuán era un fenómeno astronómico que se repite cada año desde hace 40 millones de años, cuando el eje de la Tierra adoptó su inclinación actual. Esa inclinación es la que establece el ciclo estacional del planeta. En las latitudes templadas, se manifiestan las cuatro estaciones. En la franja tropical, como Venezuela, predominan dos estaciones: » verano» o sequía e » invierno » vale decir lluvias. Ambas con calor.
Con mucho calor que gracias al maravilloso invento del aire acondicionado se ha domesticado la habitabilidad del caliente trópico. No es un lujo. Es una necesidad. Guanare, Maracaibo, La Fría son emblemáticas. Vivir y progresar en gran medida se soporta en la disponibilidad de sus enfriadores.
Así llevamos 40 millones de años: calor con sequía y lluvia. Con mayo y junio como los meses más intensos, cuando se presenta la verticalidad que ocurre cerca del solsticio de verano. Un día. Siendo el mismo fenómeno que Eratóstenes supo aprovechar para medir la Tierra. Un día del año.
Casi 2000 años después, a fines del siglo XIX, Thomas Edison transformó la energía en luz artificial. Con la creación de General Electric, la electricidad comenzó a iluminar ciudades y a cambiar la vida cotidiana. El mundo entraba en una nueva era: la de la energía moderna.
En Venezuela, el proceso de electrificación comenzó con Ricardo Zuloaga, ingeniero que instaló una planta hidroeléctrica cerca de Caracas. Nacía La Electricidad de Caracas. El gran símbolo empresarial de Venezuela.
Al mismo tiempo, inmigrantes italianos en pueblos como San Lázaro, en Trujillo, lograron instalar turbinas, convirtiendo a esas comunidades en pioneras de la iluminación eléctrica, mientras gran parte del país aún dependía de velas.
Tras la muerte de Gómez, se inició un proceso de electrificación nacional. La empresa pública CADAFE desplegó líneas eléctricas por todo el país, atravesando montañas y valles en condiciones épicas, al igual que los equipos de sanidad que combatieron el paludismo o los ingenieros que llevaron agua potable a cada hogar. Fue un esfuerzo titánico que tomó décadas.
Surgieron empresas regionales como ENELVEN en Maracaibo, ENELBAR en Barquisimeto y EDELCA en el Caroní.
Esta última desarrolló los grandes proyectos hidroeléctricos en el río Caroní. Emblemáticos: Macagua, Caruachi y, sobre todo, Guri, la joya de la corona. En el Tachira , el imponente y gran desarrollo del Uribante-Caparo con sus grandes obras: La Honda, Borde Seco, La Vueltosa, San Agaton… En El Palito, en Carabobo, el espectacular desarrollo termoeléctrico de Planta Centro. De modo que para 1998, Venezuela tenía un sistema robusto: la capacidad instalada duplicaba el consumo, y el país incluso exportaba energía a Colombia y Brasil.
Hasta finales del siglo XX, Venezuela era un país con energía de sobra, capaz de exportar electricidad y con proyectos hidroeléctricos y termoeléctricas que eran orgullo nacional…
Continuará….
Adalberto Gabaldon
Marzo 2026
