Crece drama de los indigentes en Trujillo

En los últimos meses y al acentuarse la crisis económica y social, en el casco central de la urbe valerana y otras poblaciones locales se ha incrementado la presencia de personas que viven en total indefensión, la mayoría de ellas abandonados a su suerte en condición de calle. Muchos presentan severas patologías mentales con signos de agresividad manifiesta, lo que representa una seria amenaza para la ciudadanía.

La llamada “loquita grosera” o la “flaca brava”, requiere urgente atención siquiátrica y alimentos. Foto Onésimo Caracas.

 

Gabriel Montenegro./ El drama de los indigentes, “mendigos” o personas en situación de calle en la ciudad de Valera y otras poblaciones regionales, ha ido “in crescendo” en los últimos años, motivado esencialmente a la severa crisis social, enconómica y política que vive el país y que en el estado Trujillo está causando severos estragos en la población más vulnerable, esto observado de manera muy evidente en la cotidianidad de nuestras urbes, donde el exagerado margen de indigentes crece y crece sin que haya paliativos o al menos políticas de atención integral a favor de estos venezolanos que también tienen derecho a vivir en una sociedad supuestamente “igualitaria”.

Esto no lo decimos por amargarle la vida a las autoridades u organismos oficiales a los cuales compete este tipo de situaciones , sino nuestra intención es mostrar una realidad  a la cual los acomodados se empeñan en ocultar o a no darle importancia alguna.

Indigentes abandonados a su suerte representan la antítesis de un pueblo sano y solidario. Foto Caracas.

Agresividad la característica principal

Como ejemplo de lo que decimos es tan cierto como el tamaño de una cátedra,  basta con recorrer el caso central de Valera para darnos cuenta de la presencia de numerosos indigentes, personas de edades comprendidas entre los 30 y 70 años, quienes por una u otra razón perdieron el calor de sus hogares y actualmente deambulan sin rumbo , caso contrario, quienes optaron por vivir voluntariamente su martirio personal al “aire libre”.

Pero lo grave no radica tanto en la situación de cada uno de ellos, la cual de hecho es muy delicada, sino en el impacto negativo que su presencia causa a los demás ciudadanos, quienes muchas veces se ven agredidos por algunos de estos personajes que observan actitudes frenéticas de violencia y la emprenden contra cualquiera de manera imprevista.

Esto ocurre de manera reiterada y algunos ciudadanos han recibido lesiones, como en los casos de una dama de la tercera edad que fuera derribada al pavimento en las cercanías del banco Mercantil en el sector La Plata, por una indigente a la que se le conoce solo como “La flaca grosera”.

La matrona fue empujada  por esta desquiciada mujer mientras hacía cola para cobrar su pensión y hubo de ser ingresada urgentemente al hospital central de Valera , ya que como producto de su caída recibió  una profunda herida en el cráneo, permaneciendo incluso inconsciente por varios minutos.

Otro de los casos es el de un joven que recibió una pedrada a nivel craneal, tras ser agredido por el llamado “ Loco Onésimo”, personaje que lanza objetos contudentes a quien se le acerque cuando es presa de una de sus muchas crisis de locura frenética.

 

El hambre y la necesidad son detonantes para la situacipon de calle de muchas personas en la actualidad. Foto Onésimo Caracas.

También está el denominado “Soldado Loco”, un ciudadano que pernocta en el Boulevard de Valera, quien tomó como suyas las instalaciones de la parada frente a la Torre Unión y se ha convertido en el terror de muchos jóvenes y adultos.

Este indigente porta una gruesa cabilla y ya a agredido a varios trabajadores de  “Ciudad Bendita” y a otros parroquianos en el centro de la ciudad, lesionando también severamente a un indigente al cual estuvo a punto de matar. También carga un machete con el cual en otro momento de crisis podría cometer una atrocidad no deseada por nadie, y es allí donde debería estar la policía, que solo cuida negocios chinos y persigue a los vendedores ambulantes, haciendo muchas veces caso omiso de este problema.

Entendemos que estas personas no tienen la culpa de su grave situación psicológica, traducida en sus actuaciones irracionales como seres humanos enfermos y perturbados; sin embargo para nadie es un secreto que su presencia con libertad absoluta en nuestras calles representa una amenaza muy seria y grave para las personas que ignoran su grado de agresividad.

Nos preguntamos entonces ¿ Dónde están y que hacen al respecto nuestras autoridades?… Creemos que al menos la municipalidad debería recoger estas personas y remitirlas a alguna institución donde se les pueda atender, lamentablemente hasta nuestros psiquiátricos están colapsados por falta de insumos, esencialmente personal capacitado, alimentos y medicinas.

 

Los estudios no mienten

La organizaciones nacionales especializadas en este fenómenos aseguran que “ Unas seis mil personas viven en situación de indigencia en Venezuela, la mayoría concentradas en las grandes zonas urbanas como Caracas, Maracaibo y Puerto Ordaz, estudio revelado por la Asociación Civil Venezuela Solidaria (ACVS).

«La cifra también incluye los casos de menores de edad provenientes de hogares pobres e inestables», aclara la socióloga Evangelina García, especialista en protección social y presidenta de la organización, , quien agrega que el problema está vinculado con el acceso a mejores oportunidades y al desenvolvimiento individual y colectivo, ya que «en la medida en que hay menos pobreza, hay más desarrollo debido a que hay más educación, salud, innovación y posibilidades».

 

El “soldado chavista”, un peligro latente por su agresividad y armado con una cabilla. Foto Onésimo Caracas.

 El caso que nos atañe

La experta subraya que «La mendicidad aparece cuando el individuo rompe sus lazos familiares y comienza a vivir en la calle. Comúnmente llamados mendigos o ‘pedigüeños’, estos seres viven en situación de pobreza extrema y pasan todo el día pidiendo dinero para comer o en peor de los casos se lanzan al total abandono personal», explicó.

Está demostrado- continúa la fuente- que pedir o mendigar es la única opción desde su perspectiva. «No es que se acostumbren a pedir, sino que es una forma de vida que adoptan por algún padecimiento o defecto físico o por encontrarse en situación vulnerable desde el punto de vista social y emocional».

Agregó que los detonantes para que una persona caiga en estado de abandono son muchos, ya que pueden ser de carácter psicológico, emocional o social, dependiendo del entorno, tanto familiar, como afectivo y social donde se haya desarrollado y las causas por las cuales se derrumbó.

«No es un fenómeno irreversible, pero la clave radica en trabajar para identificar las causas que conducen a este comportamiento, en la mayoría de los casos asociadas a la pobreza, vulneración de derechos y situación de violencia. En esa dirección estamos trabajando, pero en el interior del país urge buscar soluciones  como las que tenemos nosotros en las grandes ciudades», destacó la experta.

Esperemos que al menos en el año 2021 mejoren las cosas y se pueda activar  hospitales como el “Alejandero Próspero Reverend”, el más emblemático para este tipo de casos,  actualmente en pésimas condiciones de atención; el  “María Aracelis Álvarez” y  el Ancianato de Betijoque, además de otorgar más presupuesto al Inager Trujillo y Valera, como una manera de comenzar a buscar soluciones  que son urgentes de verdad.

Ojalá y este deseo se cumpla, porque es muy triste no solo ver a lsas familias en crisis, a nuestros ancianos demacrados, delgados hasta la saciedad por falta de alimentos, medicinas, atención  y otros murmurando sus penas por estas calles de Dios, sin esperanza por una situación asfixiante que nos mata diariamente.

Es tiempo de gobernar con eficacia; de trabajar verdaderamente por el “soberano”; ese pueblo humilde y necesitado que tanto espera y seguirá esperando de sus autoridades y en el cual reside presuntamente el “poder originario” …¡Amanecerá y veremos!.

 

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