COSAS SABIDAS Y COSAS POR SABERSE | Por: Francisco González Cruz

 

Por: Francisco González Cruz


El título de este artículo lo tomo del ensayo en estilo epistolar que le escribió Cecilio Acosta a un amigo colombiano, en la cual respondía a la pregunta: ¿cómo transformar una Venezuela empobrecida y en constante conflicto bélico en una nación próspera y culta? Su respuesta era la formación de hombres pensantes y la expansión de la instrucción pública. Algo que está más vigente que nunca. Pero la cita viene al caso por la muy elemental y urgente necesidad que tenemos los venezolanos de tener información de los asuntos que nos afectan como nación, en particular en estos días que se juega su destino.

Son cosas sabidas que el socialismo del Siglo XXI, que no sabemos bien que cosa era, destruyó un país que era próspero y, en buena medida, feliz. Al menos teníamos información, estadísticas, memorias  sobre la marcha del Estado, quiénes y cuantos éramos, como estaba la salud, la educación, la economía y otros asuntos. Éramos libres para buscar información y en general la obteníamos. Teníamos elecciones cada 5 años y cambiábamos de gobierno.

Sabemos que estamos mal, muy mal, pero ni idea si vamos bien o para donde vamos. Tenemos muchas noticias generadas por canales periodísticos, comentaristas, encuestas y otras fuentes, algunas muy valiosas e incluso valientes, pero informes y estadísticas oficiales y confiables, prácticamente nada.

Así está pasando con el diálogo que se iniciaría el 1° de agosto, que generó enormes expectativas. Sabíamos por un comunicado formal firmado por la presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela electa en 2015 Dinorah Figuera que se acordó con el presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez crear una “mesa técnica de carácter político” para trabajar en una agenda de trabajo que tendrá como prioridades “la reconstrucción de las instituciones democráticas, la restitución plena de los partidos políticos, el establecimiento de garantías para todos los partidos políticos y el pleno respeto a la libertad de expresión”. Todo ese proceso acompañado por los Estados Unidos de América.

«En mi condición de presidente de la Asamblea Nacional (2015) asumo el compromiso y la voluntad política de impulsar una hoja de ruta técnica y política bilateral, sustentada en una agenda de trabajo con objetivos y hitos concretos, que permita abordar los temas fundamentales para consolidar el camino hacia la recuperación de la democracia en Venezuela “, escribió Figuera en su cuenta de X el 15 de julio pasado.

Era cosa sabida que el proceso se iniciaría formalmente este sábado 1° de agosto. Cosa no sabida es lo que pasó ente el 15 de julio y el 1° de agosto, pues en la fecha en que se iniciaría la agenda de trabajo ambas partes publicaron un comunicado donde informan oficialmente que mediante una conversación telefónica acordaron los integrantes del equipo “técnico político y una nueva agenda de trabajo que tiene tres puntos:

“1. Atención al terremoto, 2. Fortalecimiento de la democracia, y 3. Derechos y garantías políticas”.

Por supuesto con unos puntos tan lacónicos no es cosa sabida cómo se puede atender un terremoto, aunque en el otro comunicado de la Asamblea Nacional presidida por Jorge Rodríguez Gómez pero que firma como “Coordinador del Diálogo por el Gobierno Nacional” aclara que es a las víctimas de los terremotos. En el primero de los comunicados citados del 1 de agosto firmado por la Doctora Figuera aparece  como “representante del gobierno interino de Delcy Rodríguez”. En todo caso no es sabido cómo queda la Gran Misión Venezuela Renace a cargo de Jacqueline Faría. Tampoco como de puede fortalecer una democracia cuyo órgano electoral inició su deterioro justamente cuando Jorge Rodríguez fue su presidente en 2005, violando uno de los requisitos: “no estar vinculada o vinculado a organizaciones con fines políticos”. Así mismo no se informa sobre que es eso de “Derechos y garantías políticas” dejando en el albur tan delicado asunto.

Lo que si es cosa conocida es que esos comunicados son  al menos una grave falta de respeto a la comunidad nacional y es un pésimo comienzo. Lo que sí sabemos es que para “transformar una Venezuela empobrecida y en constante conflicto bélico en una nación próspera y culta” necesitamos instituciones sólidas, honorables y confiables, dirigidas por personas preparadas y honestas. La enorme mayoría de los venezolanos estamos unidos en torno a estas ideas, como lo demuestra todos los estudios, opiniones y encuestas.

Nunca en la historia de Venezuela existía esta unanimidad en lo que saben y quieren los venezolanos. Es cosa sabida que el único y verdadero camino que lleva a esta institucionalidad son unas elecciones libres y confiables, tal como lo establece la Constitución Nacional. Mal comienzo para un asunto que exige la mayor seriedad.

 

 

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