Habitantes de los 23 municipios del estado Mérida denuncian el deterioro progresivo en la calidad de vida y la paralización de sus actividades laborales, comerciales, educativas y recreativas debido a las constantes interrupciones del servicio eléctrico que impactan diariamente a la entidad andina.
La crisis golpea de manera directa a los ciudadanos, quienes aseguran no ver soluciones a corto plazo ante los reiterados cortes que se extienden a lo largo de cada jornada.
«Mal, mal, mal… Esto no tiene arreglos, no le veo nada. Se va la luz como dos veces al día, en la madrugada, en la mañana, en la tarde. Lamentablemente es lo que estamos viviendo acá los venezolanos», declaró Julio Toro, habitante afectado.
Toro, quien evalúa emigrar nuevamente debido a las deficiencias en los servicios públicos explicó como se ve afectado, «estuve siete años en Chile y creo que me vuelvo a ir. Allá nunca se va la luz, allá es otro estilo de vida. Pido que se arregle esto lo más pronto posible, porque así nadie puede vivir en este país».
Por su parte, el sector de los trabajadores independientes y oficios técnicos enfrenta severas pérdidas económicas debido a la imposibilidad de operar herramientas y maquinaria de trabajo.
«La situación en Mérida está grave porque quitan la luz a cada rato y no dejan trabajar. En los talleres se va la luz y hay que pararse. Usamos soldadoras, taladros, martillos eléctricos… no podemos cumplirle a la gente. De verdad que estamos cansados», expresó José Quintero, técnico electricista de la zona.
A la par del impacto comercial, la población señala el riesgo que representan las calles a oscuras durante horas nocturnas. Ante esta contingencia, los merideños exigen a las autoridades competentes una respuesta oportuna para atender y corregir las fallas en el sistema eléctrico regional.
