Consultorio para el Alma | Aceptando la Palabra de Su Gracia | Por: José Rojas

 

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“…y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros “(Hechos 20:32)

Comprender y aceptar la bendición de la gracia de Dios: eso es lo que puede hacernos crecer, no las cosas que hacemos. En su carta a los Efesios, Pablo dedica los dos primeros capítulos a escribir sobre todas las cosas que Dios ha hecho por nosotros, cómo hemos sido bendecidos espiritualmente, y que por nuestras creencias y fe en y por medio de Dios hemos sido adoptados y santificados; entonces en el capítulo tres, pasa a explicar por qué Dios influyó y motivó sus acciones (“Por esta razón yo…”); y finalmente en los capítulos cuatro al seis describe cómo nosotros creyentes debemos comportarnos basado en lo anterior. El punto inicial siempre es lo que Dios hizo por nosotros — Su gracia, no nuestro trabajo.

En cierta ocasión de interacción de oración,  la hermana, Susana contó un testimonio que tuvo haciendo compras. Una mujer limitada a una silla de ruedas la llamó y se le acercó. Mientras conversaban, Susana se sintió poseída por el Espíritu Santo y estaba segura de que tenía que dar testimonio a esta mujer sobre Jesús. Después de cierta incomodidad y lucha interna, finalmente le preguntó, ¿“Usted conoce a Jesús? “Lo que siguió fue la mano de Dios en acción. La mujer contestó: “He estado pensando mucho sobre la Biblia recientemente y asistiendo a la iglesia, pero antes de hacerlo, primero necesito limpiar algunas cosas en mi propia vida”. ¿Cuán familiar es esa frase? Es una falsa idea común que el comenzar nuestra relación con Dios esté basado en restregarnos hasta estar limpios primero — como si eso fuera posible.

Una mujer confinada a una silla de ruedas, cuyo cuerpo había sido devastada por años por el cáncer y los efectos de la quimioterapia necesitaba escuchar que todo lo que debía hacer era buscar encarecidamente al Señor — Él ha hecho el resto. La “gracia de su palabra que puede desarrollar” “de la que habla Pablo es muy simple; Todo el trabajo que será requerido, ya Jesús lo cumplió en la cruz. Como resultado, a través de Su amor y sacrificio, y nuestra creencia y fe, hemos sido perdonados. No hacemos nada para desarrollarnos primero, sólo necesitamos aceptar el regalo garantizado del amor y la gracia de Dios. ¿Cómo crees que respondió la mujer? M respuesta es de total alegría. ¿Cuál es la tuya? ¿A quién conoces que necesita escuchar esta verdad? ¡Compártela con ellos hoy mismo!

Fuente: Liga del Testamento

 

 

 

 

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