Jose Rojas / joserojastrejo68@gmail.com
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros (Gálatas 5:13).”
Cristo nos regaló la libertad, para que pudiéramos vivir plenamente llenos de las bendiciones para mantenernos por el camino de la luz como lo vemos en Colosenses 1:13 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” la libertad de Cristo nos hizo libres del pecado, nos abrió las puertas al Reino Celestial.
Tristemente a veces solemos confundir libertad con libertinaje que es el exceso y abuso de la libertad, usando la misma para irrespetar los derechos de los demás incluso los propios. Tendemos a pensar que si a nosotros nos parece bien quiere decir que estamos en lo correcto, así que no nos importa herir, irrespetar y violentar a nuestros semejantes.
Las personas se han valido de la libertad de opinión y expresión que tienen los seres humanos para hablar mal, calumniar y abusar verbalmente de otras personas, siendo este uno de los casos de irrespeto a los derechos de los demás.
También nos encontramos casos donde personas abusando de su libertad se hacen daño a sí mismas, abusando de los excesos que ofrece el mundo, destruyendo su cuerpo y su vida, no importándoles el consejo de las personas que quieren su bien, perdiéndose en el camino, pues no les importan la conductas morales ni las buenas costumbres.
Pero, cuando abusamos de la libertad ¿seguiremos siendo libres? La verdad es que el libertinaje nos hace esclavos, nos oprime y hasta nos roba la paz. Dios nos dio la libertad para vivir tranquilos, con amor, felicidad y llenos de bendiciones, no para que nos sintiéramos esclavos y oprimidos, no perdamos la libertad preciosa que nos regaló, mantengámonos firmes en la libertad que nos ofrece la gracia de Jehová.
Dios te Bendiga.
