Con las cotizas del muerto atrapaban al asesino / Por Alfredo Matheus

Sentido de Historia

 

 

 

Y la sabiduría del hombre de a pie se pierde de vista, ¿Será por tantos vaineros que le ha tocado vivir a lo largo de la vida? Así funciona la medicina homeopática; el antídoto para la mordedura de culebra se saca de la misma culebra y evitar que el veneno mate la persona…»Lo semejante atrae lo semejante” por eso es que a los extremos les gusta encontrarse.

En aquella Valera de cañaverales, calles de tierra, cuando sucedía un crimen que sacudía al poblado, los familiares del fallecido hacían un poderoso conjuro: amarraban las alpargatas del difunto, le rezaban un santo rosario pidiendo al Todopoderoso que el asesino fuera capturado por las autoridades; la magia de la fe se hacía presente, a las pocas semanas, el criminal era llevado a un calabozo a pagar el horrendo asesinato.

 

Un clavo saca otro clavo

 

Si una persona comenzaba a sentirse mal o no le iba bien en los negocios, tenía la creencia que le habían puesto una brujería. Y como no hay mal que dure cien años, se buscaba el mejor brujo para que le quitara “la pava macha” que le acompañaba. Y de que “vuelan vuelan”, decían las abuelas para referirse a las brujas, con el correr de los días, el hombre embrujado de nuevo volvía a ver la prosperidad.

Era tanta la inocencia, para no decir la ignorancia de muchos trujillanos que, los padres de familia al notar el diente con muchas caries del hijo, pedían un diente nuevo al Creador. Al no haber servicio odontológico la madre con mucha paciencia y con un pequeño hilo extraía la pieza dental del infante, el muchacho tiraba el diente al techo de la casa y tenía que expresar: “ratón, ratón, aquí te mando este diente para que me mandes otro nuevo”.

 

Así es el trujillano…

 

En pleno siglo 21, los valeranos todavía mantienen viejas creencias de 100 años atrás: Bañándose con cariaquito morado la mala suerte se va bien lejos. Hacer oración antes de salir de casa no será mordido por ninguna trasnochada culebra. Rezarle a San Antonio por 9 días para conseguir novia. Ubicar una mata de sábila detrás de la puerta para que los ladrones sigan de largo y no entren a casa a robar. Quemar palma bendita en el momento de una borrasca para que esta se vaya por donde vino. Ubicar una foto con la cabeza hacia debajo de la mujer que se fue con otro para que regrese más enamorada que nunca.

Y las leyendas en esta Valera de hoy no se acaban: Se habla del fantasma de una enfermera de muy buen corazón que se pasea de madrugada por los pasillos del Hospital Central. Esta dama hacía favores especialmente a la gente humilde, hoy, son muchas las personas que se la han encontrado caminando en solitario silencio como queriendo regresar a seguir haciendo favores ante tanta negligencia gubernamental.

En la avenida El Cementerio, son varios los concañeros que han quedado más que asombrados al ver entrar al camposanto a una bella dama que fue asesinada por bandas de narcotraficantes que se disputaban el negocio de la droga hace 20 años en nuestra ciudad.

 

El tesoro de la Av. 12 con calle 12

 

Quien esto escribe fue testigo hace 55 años, cómo la familia de un acaudalado comerciante derrumbó una hermosa casona colonial buscando morocotas de oro que el muerto había dejado enterrado y no dijo “ni pio” antes de “pelar cacho”. Todo el que pasaba por el lugar ayudaba a buscar la “bola de dinero”. Al final de dos días de escarbar y escarbar no encontraron ni un bolivariano, solo quedó el “arrechrerón” de la familia ante la casa en ruinas y los comentarios de enojo: Pero, ¿Por qué este muérgano no dijo antes de morirse dónde carajo había enterrado la botija?.

 

 

Obra consultada: “Visión de Trujillo”. Antonio Pérez Carmona

 

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