
Pedro Frailán
Año 2026 se cumplen 456 años de esta advocación mariana bajo la mirada de Nuestra Señora de La Paz; aquí en Trujillo “tierra de María Santísima”, refrendada reiterativamente en la obra de “Mi Infancia y mi pueblo” de Mario Briceño Iragorry. Esta creencia llega en el año de 1570 en la última mudanza de la errante ciudad de Trujillo, una de las primeras advocaciones marianas de la Capitanía General de Venezuela, hoy República de Venezuela.
Desde siempre ha salido en su onomástico a visitar a sus feligreses, ella reside en la parroquia eclesiástica Matriz, una de las parroquias civiles fundaciones de la ciudad de Trujillo. En esta oportunidad salió, para el sector de Santa María, un lugar cercano a su casa de tanto tiempo, que pertenece tanto a las parroquias civiles de Matriz y Chiquinquirá.
Nos relata Johana Núñez, habitante de esa “patria chica”, -otra categoría de Don Mario-, que en una reunión de trabajo decidieron que la virgen iba a pernoctar en distintos sectores que hacen vida activa en la catedral. Es una actividad pastoral propuesta por el Padre Pedro Terán párroco de Catedral a los grupos apostolados que tienen una comunidad asignada. La virgen sale al encuentro de su feligresía, al encuentro con sus hijos recreados en los distintos sectores trujillanos, este año su lema es: “Como María, digamos sí al llamado de santidad” es su fiesta patronal.
Es la primera vez que la imagen de la Virgen de La Paz, llega al sector Santa María, su arribo fue el día miércoles 14, para retornar el 15 jueves por la tarde. En la santa iglesia de catedral, se celebró la santa eucaristía con los habitantes del lugar a visitar. Después en caravana se hace un recorrido de fe, por las calles de Trujillo acompañando a su patrona, descendiendo por los sectores de Must – Abas, La Guaira, hasta llegar a Santa María. En cada uno de estos sectores la virgen hizo una parada. En Must –Abas en el volteadero de la familia Piñango, se hicieron cantos, veneraciones y peticiones; asimismo, se hizo en el volteadero de la Guaira cerca de la familia González, hasta llegar a Santa María, en el volteadero de la familia Medina.
A eso de las 05:00 pm, se iniciaron los actos culturales con las palabras de bienvenida de la comunidad por parte del Profesor Jesús Materán; seguidamente, oración a la Virgen de La Paz, por parte del estudiante Aron Aguilera. Recitación de la Oda a la Virgen de La Paz por parte de la estudiante Yerlany Victoria. Escenificación del Grupo “Serafines y Samueles” de la iglesia catedral, quienes son los responsables de evangelizar en los sectores pertenecientes a la iglesia.
Homenaje por parte del grupo que tiene por nombre, “Cantores trujillanos unidos por la fe”, bajo la dirección de Valentín Domínguez Morón y los músicos Carlos Briceño y Patricio Morillo. Del mismo modo un reconocimiento de la estudiante Daniela Linares con una canción de la paz. También participó el grupo “Rosca”, con sus integrantes: Luis Rosario, Leonardo Rosario, José Carasquero, Luís Cano Josimar Escalona, Freddy Crespo y Josefina Sánchez Rosario donde con inspiración ejecutaron una serie de canciones de su propia producción dedicadas a la Virgen de La Paz.
Después de esta programación se iniciaron los actos religiosos a las 11:30 pm. Iniciando la vigilia, con un rosario comunitario la participación de la comunidad fue emotiva, grandiosa, con fe. A las 03:00 am se rezó la “Coronilla de la Misericordia”. A las 06:00 am el santo rosario de la aurora. A las 12:00 m El ángelus. Por la de nuevo tarde a las 03:00 pm la Coronilla de la Divina Misericordia.
Ya para cerrar las palabras del diácono permanente de la diócesis Profesor José Ramón Ruíz, estuvo en compañía del Sr. Francisco Artigas y el Profesor Daniel Briceño. Luego, para el retorno a la catedral, unidos, en procesión se tomó la ruta bajando por La Alameda Rivas, la Calle Regularización y Avenida Bolívar. Así fue la peregrinación de la Virgen en su primera visita a nuestra comunidad.
Reflexionando con motivo de esta visita mariana de nuestra patrona dice Johana, que hubo todo un trabajo previo de organización, espontánea y responsable colaboración; se realizaron visitas, invitaciones y evangelización. Todos participaron de diferentes maneras, los vecinos construyeron la gruta. Lo más importante fue que juntos sembramos y reavivamos la semilla de la esperanza. Muchas personas y hogares que estaban alejados en cuanto a fe estuvieron con nosotros llenos de gozo compartiendo esta misma alegría. Sembramos esperanza y, algo esencial fue que se acortaron las distancias y se unieron con fervor los tres sectores, la virgen nos trajo amor en la unidad. Cabe resaltar, que además de la participación del Padre Pedro Terán, también nos acompañó el Padre Miguel de la Parroquia Chiquinquirá.
Fue una manifestación popular, en donde apreciamos a la virgen desde distintas miradas, una experiencia que fortalece nuestros corazones, al admirar su rostro nos dice muchos mensajes, de acuerdo a cada una de nuestra fe nos brinda una revelación. Es el testimonio de esta joven optimista formada en la fe y en la devoción por la virgen María; demostración de que Venezuela es una república mariana.
Se despide entonando parte del himno de la alegría: Música: Ludwig van Beethoven (1824). Letra: Friedrich von Schiller (1785).
Escucha, hermano, la canción de la alegría / el canto alegre del que espera un nuevo día / Ven, canta, sueña cantando / Vive soñando el nuevo sol / en que los hombres volverán a ser hermanos…





