La industria petrolera de Venezuela, columna vertebral de su economía, ha entrado en una fase de parálisis técnica. Tras la captura de Nicolás Maduro y el establecimiento de un gobierno interino bajo presión de Washington, la estatal Pdvsa ha comenzado a cerrar pozos y reducir su producción de crudo debido a la imposibilidad de exportar y al agotamiento de su capacidad de almacenamiento.
El bloqueo naval y comercial impuesto por la administración de Donald Trump ha reducido las exportaciones a niveles cercanos a cero, dejando al país con más de 17 millones de barriles estancados en buques tanque que actúan como almacenamiento flotante, según datos de TankerTrackers.com.
El fin de la «excepción Chevron»
Hasta la semana pasada, de acuerdo con Reuters, las operaciones de la estadounidense Chevron representaban el último flujo constante de crudo hacia el exterior bajo licencias especiales. Sin embargo, los datos de envío confirman que desde el pasado jueves estas exportaciones también se han detenido.
Aunque Chevron afirma seguir operando bajo cumplimiento legal, la saturación de sus inventarios en proyectos como Petroboscán y Petropiar amenaza con forzar un recorte inminente en su producción.
Campos petroleros en pausa: el efecto en las empresas mixtas
La orden de Pdvsa de reducir la extracción ya afecta a socios estratégicos internacionales:
- Sinovensa (China/CNPC): Trabajadores se preparan para desconectar hasta 10 grupos de pozos debido a la sobreacumulación de crudo extrapesado y la falta de diluyentes.
- Petromonagas: La producción ha disminuido drásticamente ante la interrupción del suministro de nafta y petróleo ligero, insumos esenciales que Venezuela importaba (principalmente de Rusia) y que ahora están bloqueados por el embargo.
«El embargo petrolero está en plena vigencia», dijo el presidente Donald Trump el sábado, subrayando que la medida pretende asfixiar financieramente a cualquier estructura que intente sostener el orden anterior.
Un gobierno interino contra las cuerdas
La actual presidenta interina y ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez, enfrenta un escenario crítico. La caída de los ingresos petroleros —que pasaron de exportar 950,000 barriles diarios en noviembre a un estancamiento total en enero— debilita la capacidad del gobierno para mantener la estabilidad interna y el suministro de combustible doméstico.
A los problemas logísticos se suma la vulnerabilidad tecnológica: Pdvsa aún no recupera totalmente sus sistemas tras un ciberataque masivo ocurrido en diciembre, lo que dificulta la coordinación de las pocas operaciones restantes.
Sin buques atracando en el puerto de Jose para cargar crudo, los expertos advierten que el «efecto dominó» pronto alcanzará a las refinerías nacionales, agravando la escasez de gasolina en todo el territorio venezolano en los próximos días.
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