Claro y Raspao | SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO COLOMBIANO | Por: Conrado Pérez

 

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO COLOMBIANO

El 10 de agosto Sudamérica amaneció con una noticia impactante: temblor de magnitud 7.4 en nuestra hermana República de Colombia, con epicentro en el departamento de Chocó y que afectó fuertemente a los departamentos de Valle del Cauca, Risaralda y Caldas.  En estos momentos de incertidumbre y angustia, debemos recordar que, más allá de diferencias políticas, los lazos que nos unen como naciones vecinas se han visto fortalecidos a través del apoyo moral, ayuda humanitaria y el deseo de que nuestras naciones se recuperen prontamente en aquellas zonas o comunidades afectadas. Debemos, asimismo, aceptar o solicitar ayuda de aquellas naciones que, por su geografía, son propensas a desastres naturales teniendo las mismas un sistema de prevención y respuesta inmediata que facilitan el rescate de víctimas e infraestructuras.

La tierra nos está hablando. La naturaleza nos está hablando… nos pide detenernos, tomar conciencia y entender que debemos estar preparados, construyendo espacios más seguros y manteniéndonos siempre unidos ante lo impredecible. Ante el impacto de estos fenómenos naturales, no nos queda más que aceptar lo pequeños que somos, lo frágiles, aferrarnos a la fe y elevar una oración con profunda y sincera gratitud a Dios; pidiendo su bendición, consuelo y protección divina para el pueblo venezolano, colombiano y para toda la humanidad.

DIOS BENDIGA A COLOMBIA.

 

LA DEMOCRACIA Y LAS GARANTÍAS POLÍTICAS

En lo que concierne al tema de las garantías políticas que será discutido en la Comisión Mixta de Venezuela, cabe señalar que no se refiere solo a asegurar que el ciudadano, el elector, pueda ir a votar. El verdadero reto está en construir un escenario donde también se garantice el derecho a ser elegido, ofreciendo condiciones claras y efectivas para quienes decidan postularse. Participar políticamente comprende, además de lo anteriormente dicho, tener libertad de organizarse, constituir y participar en organizaciones políticas; opinar; postularse, deliberar, participar en consultas y ejercer mecanismos de control y participación ciudadana sobre la gestión pública. Por eso, cualquier acuerdo o entendimiento nacional debe avanzar hacia un marco legal con reglas claras, justas, predecibles y garantista para la participación política. Llevar lo anterior a la práctica exige acciones concretas: revisar las normas de constitución, renovación y funcionamiento de las organizaciones políticas, lo que implica una reforma integral de la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones y su reglamento, adaptándolas a las exigencias de hoy, donde la transparencia, la democracia interna de las organizaciones y el respeto al pluralismo sean la verdadera prioridad.   En este mismo orden de ideas, es imprescindible abordar el tema de las inhabilitaciones políticas. El ejercicio de los derechos políticos fundamentales requiere que cualquier sanción o restricción esté sujeta a reglas claras con debido proceso, tiempos definidos, autoridad y mecanismos efectivos de revisión. No se trata de favorecer a un nombre o sector en particular, sino de garantizar que las reglas del juego sean transparentes, objetivas y respetuosas de la ley para todos por igual.  Esto implica asegurar las condiciones para participar, organizarse, postularse, competir, disentir y ser elegido y respetar los resultados. La democracia no se sostiene solo con reglas escritas, sino con garantías efectivas, instituciones capaces de proteger los derechos y mecanismos claros frente a su vulneración. El verdadero éxito de cualquier acuerdo nacional será que todo venezolano pueda ejercer sus derechos políticos con la certeza de que el Estado puede y debe garantizarlos. DEFINICION CONSTITUCIONAL CREIBLE.

 

 

 

 

 

 

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