DOS TERREMOTOS AZOTAN A CARACAS Y EL LITORAL
El miércoles 24 de junio de 2026, la costa central y la capital de Venezuela sufrieron un doble impacto sísmico histórico. El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) reportó un primer movimiento telúrico de magnitud 7.2 a las 18:04 horas, e inmediatamente un segundo sismo de magnitud 7.5 a escasa profundidad (13.2 km), localizándose el epicentro cerca de Morón, estado Carabobo. En la Gran Caracas, el violento zarandeo provocó el colapso de viviendas y graves daños estructurales en zonas densamente pobladas como Los Palos Grandes, La Castellana y San Bernardino. De forma preventiva, el Sistema de Alertas de EE. UU. emitió un aviso de tsunami para el Caribe que luego fue descartado. La vecina región de La Guaira se llevó la peor parte, siendo calificada formalmente como «zona de desastre» por las autoridades del gobierno. Los servicios públicos básicos (electricidad, telefonía móvil, internet, agua, gas directo y el Metro de Caracas) quedaron inmediatamente suspendidos en los sectores afectados.
Los reportes oficiales del parlamento y organismos de socorro indican una cifra trágica en ascenso que ya supera los 188 fallecidos y más de 1,500 heridos, mientras continúan activas las labores de remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes bajo un decreto nacional de estado de emergencia. Una cosa es la narrativa y otra es haber vivido presencialmente ambos terremotos y más de 80 réplicas hasta la fecha. Observar una importante población instalando carpas, colchonetas, sillas de extensión, cunas y cuanto posibilitaba un merecido descanso en los parques, las plazas, áreas verdes disponibles en la ciudad y el inmenso dolor por familiares desaparecidos, heridos o muertos. Otras personas en los estacionamientos de los edificios o en las afueras motivado al daño estructural que sufrieron sus viviendas y el temor de una réplica fuerte que los haga colapsar. MI SOLIDARIDAD ABSOLUTA por estos cientos de personas en condiciones de precariedad y dolor que hoy por encima de cualquier diferencia nos humaniza y sensibiliza por brindarles una MANO AMIGA.
VENEZUELA: DUELO NACIONAL
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó el Estado de Emergencia Constitucional y el país se encuentra sumido en un profundo duelo nacional tras la tragedia provocada por los terremotos encadenados de magnitudes 7.2 y 7.5. Aunque la prioridad del Ejecutivo se ha centrado en el despliegue del Estado Mayor de contingencia para las labores de
rescate, la narrativa oficial y los comunicados de gremios comerciales como Consecomercio reafirman que la nación entera está oficialmente «enlutada» ante la magnitud de la catástrofe. El Ejecutivo Nacional ha decretado la suspensión total de clases y de todas las actividades laborales no esenciales en el territorio para agilizar el movimiento de los cuerpos de rescate. Como un acto central para procesar el luto de las familias afectadas, la presidencia convocó a una oración ecuménica nacional unificando a todos los sectores civiles y religiosos en torno a la fe y la solidaridad.
Al momento la PRIORIDAD es atender a las personas y victimas como un acto de Humanismo insoslayable. Una oportunidad inédita para abrazar la Unidad, La Solidaridad, el Compromiso para que APOYEMOS A LAS VICTIMAS por encimas de diferencias personales, políticas, ideológicas de cualquier otra naturaleza.
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