Cheregué: la lucha de José Gregorio Hernández, por la tenencia de la tierra | Por Oswaldo Manrique

 

Por Oswaldo Manrique.

 

El propósito de esta nota, es abordar una faceta desconocida dentro de la polivalencia de la obra hernandiana. Mucho se ha escrito de las épicas campañas de guerra levantando las banderas por la tenencia de la tierra en Venezuela, todavía andan desatadas por ahí, las huestes del general Rafael Montilla Petaquero, en esa dualidad campesino-soldado, sin embargo, escasas líneas se han dedicado a los amargos, dramáticos y desquiciantes trances en los que se ve envuelto el pequeño propietario de una  finca, hacienda o hato adquirido por su esfuerzo personal y familiar, que tienen que someter su propiedad al vic vac de los Decretos de revisión o desconocimiento de la propiedad de la tierra, dictados por  los Presidentes republicanos de turno. Uno de esos casos, es el de la familia Hernández Cisneros y la Posesión Cheregue, en el estado Trujillo.

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Como de costumbre don Benigno, a las cinco de la mañana con un pocillo de café negro en la mano, se preparaba para revisar los estantes, bultos y depósito del negocio, hacía las anotaciones del día, y a eso de las 8, iba al comedor de la posada. En el mesón encontraba arepas chatas, como las hacen las andinas, para poder sumergirlas entre pisca o mojito de huevos, un poco de caraota guisada, yuca, queso rallado o frito y el café con leche.

Esa mañana, esperaba con cierta ansiedad a Gregorio, su hijo, que despertara, descansaba del largo viaje desde Caracas. El viejo Benigno, caminó nuevamente hasta la pulpería. La amplia casa de fuertes tapias, pintadas de blanco, techada con tejas coloradas, dedicada al comercio, ubicada por el norte, con la segunda calle, y por el sur, con la calle principal de Isnotú, se podía observar los cuidados y funcionales armarios, mostradores y vidrieras, a la orden de los consumidores.

 

Al fondo, la otra casa con su correspondiente casa de cocina y caballeriza, todas techadas con palma, con un solar cercado de madera, en terreno propio en el centro urbano de dicha población.  Ya había saludado en el solar a las hijas de Juan Nepomuceno Villasmil, sus vecinas.

Entre telas y comestibles, llegando los primeros clientes, vio entrar a Gregorio y se fue a conversar con él. Le echó la bendición, y escuchó:

Sin dudas, el almuerzo a la una, anunciaba ser abundante. Con la ensalada de gallina, los plátanos horneados con queso y guarapo de papelón, y para la conversación, un poco de dulce de leche, cabello de ángel o frutas en almíbar, que les gustaba a los Hernández.

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La situación de preocupación y angustia de los Hernández, se agudizó cuando el Pdte. Guzmán, emitió un Decreto por el cual todas las propiedades de tierras privadas, pasaban a estar sometidas a nuevo régimen y revisión de su titularidad, es decir, se desconocía la propiedad. Don Benigno y José Gregorio se enteraron del polémico Decreto que causó fuerte malestar y preocupación entre los propietarios y poseedores que habían adquirido tierras con esfuerzo y ahorros familiares, y más preocupante conociendo la ambición y voracidad personal de este gobernante. Había llegado el momento en que no valían cercas, ni estantillos ni pretiles, todo estaba bajo los designios del jefe del liberalismo amarillo.

Y cuando al universitario, que había abandonado la idea de ser abogado, dedicado a sus estudios de medicina, lo llamó su padre don Benigno Hernández, preparó un corto equipaje, se embarcó para llegar al Puerto de La Ceiba y enrumbarse hacia su destino: Isnotú, donde lo esperaba su familia. En un descanso de la amplia casa y posada, de la calle principal de Isnotú, se dio una conversación:

Uno de los temas más antiguos de la humanidad, es el de las luchas por la tenencia de la tierra de labor, confrontación entre los derechos del propietario por mantenerla, con los del gobierno de turno que impone nuevas reglas a la propiedad y a la ocupación. Las distintas revoluciones en Venezuela, del período republicano, han alzado esta bandera. Es dramática y extenuante la defensa de los diferentes intereses, derechos y posiciones, que se debe realizar, por lo que es deber de cada uno cuidar y acatar oportunamente el imperio de las Leyes que persiguen la muy manoseada igualdad, esa ley era Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882, y el Decreto del Presidente Guzmán Blanco del 24 de abril de 1884, fue el mecanismo reglamentario de las tierras declaradas  Baldías, exigiendo los requisitos del artículo 9°, que puso en peligro inminente la propiedad familiar de los Hernández Cisneros.

Padre e hijo, sin convocatoria previa, se sentaron en dos sillones ubicados en el salón posterior del establecimiento “La Gran Parada”, en la calle principal de Isnotú.

Ante el desconocimiento oficial de los títulos que acreditaban a los propietarios, tuvo que hacerse cargo de vencer ese desconocimiento y obtener el que le reconocieran los derechos de su padre como propietario, bajo las nuevas reglas y nuevos procedimientos del gobierno de turno.

Don Benigno, conocedor de las banderías de los liberales amarillos, agregó:

 

El Decreto sobre Tierras Baldías del 30 de junio de 1865

El  Decreto es dictado durante el gobierno del mariscal Falcón, jefe de la revolución federal y zamorana. Abarcaba las Tierras Baldías, reglamentado por el Ministerio de Fomento, pero impuso la obligación a todos los propietarios de tierras, someterse a nuevas normas, requisitos y pasos administrativos, para reconocerles la  propiedad, específicamente señalados en su artículo 9° para la ocupación, solicitud, medición y adjudicación de terrenos baldíos en las distintas regiones de la República.

Este marco jurídico fue emitido en concordancia con la Ley de Crédito Público del 16 de junio de 1865. Su objetivo fue definir administrativamente los terrenos baldíos y facilitar la adjudicación de estas tierras a los militares como pago de recompensas por servicios a la Patria, promoviendo al mismo tiempo el fomento de la agricultura. Representaba al estado Trujillo como diputado el Dr. Cegarra en el Primer Congreso Federal, quien adquiere Cheregué dos años más tarde, pagando con bonos de la deuda pública por los haberes militares de su padre el prócer independentista coronel Miguel Cegarra. En 1865, el general Carvallo, amigo y paisano de Benigno Hernández, luego pariente afín, asume la presidencia del Gran Estado Los Andes. En 1867 es derrocado. Para este año, en que el Dr. Cegarra le hace la venta a los Hernández Cisneros, está residenciado en Caracas y es diputado.

Algo importante de este Decreto, es que declaró las tierras y minas, propiedad de la Entidad Federal en cuya jurisdicción se encuentra, pero habrá de regirse por un sistema uniforme establecido por los Poderes Nacionales.

 

El artículo 9° del Decreto del Presidente Guzmán Blanco

Destacamos este aspecto no menos sugestivo de la actividad particular de José Gregorio Hernández Cisneros, que por obligación le tocó asumir en beneficio de su familia: la lucha y defensa por la tenencia de la tierra en un tiempo relativamente breve, de conflictividad no armada, pero de mucho esfuerzo, cursando su carrera universitaria, y en medio de una época en verdad convulsa: el liberalismo amarillo o guzmancismo.

Cuáles eran los requisitos del artículo 9° del Decreto del Presidente Guzmán Blanco del 24 de abril de 1884, reglamentario de la Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882. El general Joaquín Crespo se encarga de la Presidencia de la República el 27 de abril de 1884, es decir, 3 días después de ser dictado ese Decreto.

La gestión comprendía desde introducir cuidadosamente la solicitud ante el Ministerio de Fomento, hasta lograr efectivamente el objetivo de que por vía Presidencial, se le ratificara la propiedad que habían comprado sus padres en 1867, y se les adjudicara definitivamente la posesión Cheregue, en virtud de la citada Ley. Era una misión tan delicada, como el rango y nivel institucional donde tenía que realizarla, en la cual a pesar de tener toda la documentación en regla, era necesario contar con amigos.

Le correspondió  gestionar y hacer diligencias adecuadas y necesarias para lograr del gobierno nacional, un negocio fundamental para la familia Hernández Cisneros. José Gregorio, presentó la documentación en la Dirección de Riqueza Patrimonial, Ministerio de Fomento, a cargo de Jacinto Regino  Pachano, que es quien va a emitir la resolución que da la titularidad de la propiedad a don Benigno, sobre la tierra y las casas y mejoras agropecuarias de Cheregüe.

Era necesario, que algún integrante de la familia Hernández Cisneros, asumiera la personería y representación de ella, ante la imposibilidad de don Benigno, por su edad y achaques de salud, para defender esa propiedad que estaba amenazada o en peligro inminente por efecto de dicha Ley de Tierras, y no había tiempo para pensarlo sino para actuar.

En el largo viaje por mar a Caracas,  recordaba aquella conversación con su padre,  relacionada con la posesión Cheregué, cuando lo visitó con un grupo de estudiantes de la Universidad Central.

Se había creado en honor al Padre de la Patria, la “Aldea Bolívar” en el caserío Sabana Grande, en la que se incluiría bajo su jurisdicción la amplia posesión “Cheregué”, propiedad de don Benigno Hernández, padre de José Gregorio Hernández. En documento judicial fechado el 19 de octubre de 1874, Don Benigno, luego de la muerte de su esposa da cuenta de los bienes a repartir, entre sus hijos y él, entre ellos: <<una posesión de tierras en Cheregüé valorada en 200 venezolanos>> (Pbro. José Magdaleno Álvarez. 2021. En: el guardiancatólico.blogspot.com). A  José Gregorio y a sus hermanos, les correspondió su cuota parte de propiedad en esta heredad.

Por supuesto, que José Gregorio reiría recordando cuando llevó a sus amigos universitarios, a recorrer a caballo la “Aldea Bolívar” y las tierras de Cheregué y refrescarse en el río, donde según la memoria oral, se habría encontrado una imagen del Santo Negro.

Cuando descendió del barco en La Guaira, seguramente había planificado conversar previa a la presentación de la documentación, con el Dr. Dominici.  Lo cierto es que la consignó personalmente, la explicó, demostró la legalidad de los títulos, el tracto de la propiedad, ante el Ministerio de Fomento. Su gestión fue positiva, que en medio de su absorbente actividad académica, no queda duda, que pudo haber sido un gran Letrado.

José Gregorio introdujo la solicitud del título de adjudicación de tierra, que a pesar que era propiedad de su familia, por haberla comprado en 1867, tuvo que demostrar nuevamente que les pertenecía y ocupaban, siendo el Presidente Guzmán Blanco, quien curiosamente partió a Europa el 11 de agosto de 1887, y la adjudicación de la posesión Cheregue a Benigno Hernández, fue dada el 21 de noviembre de 1887, es decir, 3 meses después, siendo Presidente interino el general Hermógenes López.

Es pertinente señalar que un gran amigo del joven José Gregorio Hernández, el doctor Aníbal Dominici, quien fue en el gobierno del Presidente de la República general Antonio Guzmán Blanco, el primer Ministro de Educación de Venezuela, abogado, periodista y destacado funcionario venezolano, de cuyo hijo se hizo gran amigo el doctor José Gregorio Hernández, y será médico notable en Venezuela, era de ideas conservadoras, estuvo exiliado durante la Guerra Federal, no obstante, fue atraído por el discurso y la personalidad del General Guzmán, y lo seguirá en su campaña y lo acompañará en el Congreso Federal y luego en el cargo de Fiscal General de Hacienda, ocupando prontamente cargos relacionados con la economía del país como el de Administrador de Aduana de Puerto Cabello, Contador de la Junta de Crédito Público y asumirá una de las posiciones de gobierno de mayor nivel y responsabilidad el de Ministro de Fomento en 1880.  En 1887, cuando se le presenta a los Hernández Cisneros, el problema con una de sus posesiones, el joven José Gregorio, muy amigo de Santos, el hijo del doctor Aníbal Dominici, siendo asiduo visitante en la residencia de quien para ese tiempo fungía como Rector de la Universidad Central, donde José Gregorio cursaba estudios de medicina, y a la par de eso, Dominici era un hombre admirado y respetado por la gente del gobierno. Un hombre de esta envergadura indudablemente gozaba de mucha influencia en el plano político y de gobierno y seguramente, es la persona que ayuda ante el Ministro de Fomento, Pachano, para que lograra el reconocimiento de los derechos de propiedad de Don Benito Hernández, sobre el predio o la posesión de Cheregué. Considerado don Benigno Hernández como desafecto a la ideología liberal, había que poner las barbas en remojo, y blindarse y buscar el apoyo en gente amiga, para no perder la tierra.

 

El texto del histórico documento es el siguiente:

<<Estados Unidos de Venezuela Ministro de Fomento General Jacinto Regino Pachano… Considerada en Gavinete la Solicitud del ciudadano José Gregorio Hernández en representación de su legítimo padre, ciudadano Benigno Hernández, en la cual prueva que posee el terreno denominado Cheregüe situado en el Distrito Betijoque, Sección Trujillo del Estado Los Andes, por compra hecha al Gobierno, conforme al Decreto de 30 de junio de 1865, y que tiene en él establecimiento considerable de cría con bebederos, estanques, casas, corrales, y llenos como han sido por el Solicitante, los requisitos del artículo 9° del Decreto de 24 de abril de 1884, reglamentario de la Ley de tierras baldías del 2 de junio de 1882, el Presidente de la República con el voto afirmativo del Consejo Federal ha resuelto dar por buena la venta que hizo el Gobierno de la República en 1867, y que se expida al ciudadano Benigno Hernández el correspondiente título de adjudicación… y aprobada del Consejo Federal, declaro: que otorgo título de propiedad al ciudadano Benigno Hernández…de una lengua y ochenta y cuatro centésimas de tierras de cría, situadas en el predicho Distrito, las cuales están comprendidas dentro de los linderos siguientes: desde el punto en que el camino de Gibraltar corta la quebrada Vichú, tomando por dicho camino al norte y al noroeste hasta que atraviesa el río Caus, de este punto midiendo seis mil varas, medida antigua, por la ribera del expresado río y del punto donde termina aquella medida se tira una línea recta al puente que se halla sobre el Sequión, y por dónde pasa el camino real del Puerto de La Ceiba, de aquí tomando por dicho camino al sureste hasta el paso del Tigre, punto en que la quebrada Vichú se desparrama y forma anegadizos en tiempos de lluvia… y, las cuales tierras, conocidas con el nombre de Cheregüe son las mismas que el Gobierno Nacional vendió al Licenciado Gregorio Cegarra, según título expedido por el ciudadano Rafael Arvelo Ministro de Fomento de la República el 27 de marzo de 1867… Por el precio de 1800 pesos o sean 7200 bolívares… Caracas 21 de noviembre de 1887. Año 24 de la Ley y 29 de la Federación = J.R. Pachano>> (Documento de desprendimiento de la Nación. Caracas 21 de noviembre 1887. Protocolizado el 28 de enero 1888, en el Registro Subalterno del Distrito Betijoque). Una vara equivale a 835 milimetros y 9 decimas (0,835 mts).

 

Notas:

1.- Lic. Gregorio Antonio Cegarra es hijo mayor del prócer trujillano coronel Miguel Vicente Cegarra, se graduó de licenciado en derecho civil.  En 1854, Gregorio Cegarra, es gobernador de Trujillo. En 1864, siendo un destacado líder liberal, y diputado por Trujillo, impugnó el leonino empréstito de 1 millón quinientos mil libras, celebrado por Guzmán Blanco en Londres con Thomas Macdonald de la Compañía de Crédito de Hacienda, garantizando con los ingresos de las Aduanas de La Guaira, Maracaibo y Bolivar. Esta diferencia política y ética con Guzman, era parte del riesgo que corrian los Hernández. Luego, es nombrado magistrado de la Corte Suprema de la República.

2.- Conforme a este documento histórico, el contenido de la solicitud y la respuesta presidencial, se trataba de decidir si procedía o no de acuerdo a la Ley de Tierras Baldías del 2 de junio de 1882, y el Decreto del 24 de abril de 1884, reglamentario de dicha Ley, el reconocimiento y adjudicación de la propiedad sobre el fundo Cheregue, cuya posesión y ocupación ostentan desde 1865, en que además de arriendos y medianerías (ver nuestro artículo Cuando a Don Benigno y José Gregorio Hernández se les amargó el café. Diario de los Andes), directa y en forma pública, pacífica y notoria explotaban allí un fundo ganadero.

3.- Cheregué, con una población actual de 2.380 habitantes (IESS. ULA. Proyección de Población), ubicada en plena Carretera Panamericana, cercana al Puerto de La Ceiba y al Lago de Maracaibo, forma parte del Municipio Bolívar del estado Trujillo, es famosa por haber sido refugio de africanos residentes en Gibraltar, perseguidos por piratas esclavistas europeos y por conservar sus tradiciones religiosas, toda vez, que según la memoria oral, fue allí, en el río Cheregue, donde se encontró la primera imagen de San Benito de Palermo, de estos lugares; lo que supo a temprana edad Santo José Gregorio, derivando una mágica conexión espiritual, que se debe investigar.

 

El desempeño que puso el futuro Santo, tuvo una respuesta

Se induce que el joven José Gregorio, vino a Trujillo a recopilar, revisar y llevarse la documentación requerida para tan delicada encomienda. Posiblemente, José Gregorio, en 1887, pasó navidad con su padre, al llevarle personalmente -no podía delegar en otra persona esa delicada responsabilidad-, el documento original del gobierno que le reconocía y le adjudicaba a éste, la propiedad de la posesión Cheregüe.

Benigno protocoliza este documento el día 28 de enero de 1888, en la Oficina de Registro Subalterno de Betijoque, siendo Registrador el señor Jesús Alarza.

José Gregorio Hernández, el joven estudiante de medicina, logró el reconocimiento del derecho de su padre, que comprendía también el derecho de él y el de sus hermanos, a ser propietarios de esa grande finca denominada Cheregué, en el estado Trujillo.

El mundo universitario, le había servido, en un período político histórico complejo, en el que estuvo politizada la opinión y las pasiones, movida la inquietud cívica con cierto tinte político ideológico, que de alguna manera había atraído su atención, sin descuidar las aulas de la Universidad Central, de la que fue devoto, que nos debe orientar e inducir a reflexiones históricas mucho más interesantes y profundas. Al echar un vistazo a la cronología de vida del hoy Santo católico trujillano, se observa que en su adolescencia quiso ser abogado, en aquellos tiempos betijoqueños, de contingencias marcadas por el vic vac político del caudillismo, incluyendo la actividad política de su padre, sus relaciones y asuntos legales, comerciales, así como, administrativas en el manejo de su patrimonio y herencia de sus hermanos, que lo presentan como un hombre proclive a atenderlo y lo destacaría como cumplidor de sus deberes, un hombre de leyes. Sin embargo, José Gregorio Hernández, rompió radicalmente con aquella vieja idea y aspiración personal, y consigue ser un personaje importante y destacado, y en su lugar, optó por ser un hombre útil, en el marco de la idea bolivariana. Ciertamente, fue útil José Gregorio, a través de toda su obra y sus acciones de vida, de ahí su importancia y su grandeza en armonía con el certero y profundo pensamiento de Bolívar.

Sin duda, fue un logro por su esfuerzo personal de quien era un alma en ascenso hacia los predios santos, pero un logro de carácter jurídico, lo que no es impedimento para aquellos hombres y mujeres de fe, que se encuentran en situaciones parecidas, puedan invocar el favor.

Debo expresar mi reconocimiento al Dr. Abraham Palomares, por su aporte instrumental para la elaboración de esta crónica. Quizás con otras investigaciones accesorias se pueda obtener más información sobre este asunto, por lo pronto, damos a conocer este documento.

 

 

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