La causación circular acumulativa es un proceso de transformación de los sistemas que se autoalimenta en una dinámica que multiplica los cambios para bien o para mal, según sean los estímulos iniciales. Lo acuñó el premio Nobel de Economía Gunnar Myrdal en 1956 cuando estudiaba los fenómenos del desarrollo y del subdesarrollo en la India.
Myrdal era un pionero en los estudios de la interacción de los fenómenos humanos y su esposa Alba una activista de los derechos humanos y del combate a la pobreza que ganó el premio Nobel de la Paz. Eran una pareja excepcional.
Un círculo virtuoso, por ejemplo, se produce cuando en una región se incrementa la buena alimentación, mejora la salud, la gente puede trabajar y optimizar su ingreso, incrementar su educación y así genera un progreso general. Por el contrario, si un lugar se ve afectado por una calamidad se produce el mismo efecto pero en sentido contrario, reforzando el deterioro. Hoy la teoría de sistemas y la física cuántica ha avanzado mucho en la comprensión de esos procesos.
Viene al caso porque la larga y profunda crisis venezolana es un ejemplo perfecto de los efectos perversos y acumulativos que se producen cuando se abandonan los principios republicanos, se deteriora la justicia, se concentra el poder, se corrompe el liderazgo con lo que se produce un deterioro sistémico que se agrava y profundiza hasta alcanzar una crisis humanitaria compleja. El círculo vicioso crece exponencialmente.
Pero al revés también funciona la causación circular acumulativa cuando los estímulos empiezan a ser positivos y surgen reacciones disruptivas que rompen el círculo vicioso para ir tornándolo virtuoso. En el caso venezolano todo comienza con una toma de conciencia de que el rumbo va mal y produce mucha maldad y ruina, y se inician y extienden las acciones que procuran revertir el proceso.
Aquí todo comenzó lentamente cuando se puso de manifiesto el desastre. También con muchas dificultades cuando el círculo vicioso arropó a distintos sectores políticos, económicos y sociales. Pero el pueblo llano y determinados liderazgos luminosos, es especial en el campo de la sociedad civil organizada, pequeños brotes empezaron a surgir y a tomar visibilidad por la persecución a que fueron sometidos.
Empezaron a tomar fuerza los procesos acumulativos de cambio, hasta que en el campo de la política se produce la primera gran reacción disruptiva el domingo 22 de octubre de 2023, cuando la mayoría del pueblo venezolano organiza y lleva a cabo de manera muy exitosa las elecciones primarias de la Plataforma Unitaria, a pesar de todas las dificultades provenientes del régimen y de algunos sectores de la propia oposición.
Otra acción disruptiva de elevados efectos fueron las elecciones presidenciales del 28 de junio de 2024 cuando contra todas las condiciones negativas el pueblo venezolano votó mayoritariamente por el candidato de la oposición, documentó eficientemente los resultados y las autoridades electorales y los demás organismos del Estado los desconocieron de forma vulgar y chabacana, desplegando una violencia que llevó a la muerte y a las cárceles a miles de personas.
La tercera gran acción disruptiva fue la ejecutada en la madrugada del 3 de enero de 2026 con la instalación de un régimen de transición y toda la serie de cosas que están pasando. Y cientos de acciones también disruptivas que todos estos procesos estás desencadenando a lo largo y ancho del país y del exterior donde se mueven unos nueve millones de venezolanos.
La causación circular acumulativa está cambiando la dirección negativa del fenómeno o proceso y se está convirtiendo de tornado destructor a unos vientos favorables que se inician en miles de iniciativas de organización política y de la sociedad civil que no tiene forma de ser detenida, sino que antes por el contrario, se refuerza a sí misma con la pujanza de las ansías de libertad que llevará a nuestro país a la ruta del desarrollo humano integral.
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