Cartas | Los estados unidos y los estados desunidos (I) | Por: Juancho José Barreto González

 

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Así se llama el capítulo 2 de mi libro Casa Doble. Memorias breves de una casa amenazada (2020). Para colaborar con el debate (alto, medio y por debajo) lo dejaré para mis lectores en dos entregas:

La más grande invasión militar que ha sufrido Venezuela, la ejecutaba España en 1815, encabezada por Don Pablo Morillo. La lucha por defender la república se asociaría a la fundación de la Gran Colombia, estrategia mayor bolivariana que correrá la suerte de fenecer frente a la estrategia yanquizuela y monroísta. No deberíamos olvidar la actuación de los venezolanos independentistas. Desde entonces, ningún imperio ha osado hacerlo de tal manera. Lo han hecho de otras (quizás, a la luz del día, más efectivas).

El bloqueo a esta casa en 1902 debemos observarlo con mejor atención. Fueron cambiando de estrategia a medida de la alteración del tablero planetario y “americano”. El bloqueo a Venezuela de la alianza tripartita (Alemania, Inglaterra, Italia, sumándose luego otros aliados de “la comunidad internacional” del momento) pretendía “cobrarse la deuda pendiente”, potencias que terminaron pidiéndole a los EEUU sus buenos oficios para resolver el conflicto, compartiendo beneficios y revitalizando su afamada “Doctrina Monroe” (1823) que ya tenía sus logros en la americanización de América. Se combina así el viejo expansionismo colonial europeo con la nueva potencia colonialista americana, muy a pesar de la “Doctrina Drago” propuesta por los argentinos y olvidada en el derecho internacional positivo. Monroe apuntaba su doctrina hacia el futuro para garantizar su dominio, una estrategia de largo alcance para apartar a España de estas tierras y evitar también que otras potencias europeas intervinieran en América. América para los americanos.

Drago, en diciembre de 1902, invoca la “doctrina Monroe” porque el bloqueo naval europeo a Venezuela significaba recurrir a la fuerza para cobrar una deuda a un Estado americano, Venezuela en este caso. Para no aceptar “la impunidad del deudor”, EEUU se asocia con los acreedores concibiendo el bloqueo de 1902 como “lícito”. Dice Paulina García de Larrea: “Sin embargo, más tarde, (EEUU) exigió el retiro de los barcos de los intervencionistas europeos de las costas venezolanas y se comprometió a obligar a Venezuela a pagar sus deudas. Esta actitud norteamericana no permitió consolidar una posición continental ante esta agresión contra un país latinoamericano proveniente de potencias europeas” (La doctrina drago, su validez en las relaciones económicas internacionales del siglo XXI, 2003). Los argentinos en 1835 adquieren experiencia sobre el doble uso de la “doctrina” por parte de la república norteamericana. Años después, en la conocida Guerra de Las Malvinas, saborearán amargamente la alianza entre EEUU e Inglaterra.

Los aparatos culturales republicanos se destinaron a endosar sus instituciones a la nueva “paideia” de la dominación dentro del marco de la disputa interpotenciaria, emanada con mayor fuerza en el siglo XX, entre las dos guerras “mundiales” y ahora, en esta “catástrofe” donde se replantea el reparto del mundo.

 

 

 

 

 

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