Cartas | La biblioteca interior | Por: Juancho José Barreto González

 

Del país de los cuerpos al país interior. No es cualquier viaje.

En ese lugar, le comento a Antonio, podemos fundar una biblioteca singular, especial. Fíjate, una buena mañana después del café tú puedes decir: voy a leer unas páginas del Libro de mis ojos y así sucesivamente.

En este punto de reunión de los libros “del interior” la lectura es un modo de libertad y apropiación de lo que uno significa para uno mismo. Es decir, una forma singular de comunicación “Yo con Yo” con el mínimo posible de interferencia o alienación de lo que nos viene de fuera y la suficiente cercanía y compresión de la memoria personal.

Los seres humanos hemos inventado mucho y hemos soportado las consecuencias de esos inventos. La preocupación por la vida se disuelve en la utilización de esa vida técnica destinada a la competencia. Un resultado a la vista, somos una prótesis, una creatura conducida al artificio de una temporalidad. Lo de fuera me amenaza y me conmueve a ser, a tomar partido por sus artificialidades o simulaciones.  Así, la cultura, es una representación diversa de lo humano, una escena teatral.

Voy, doy unos pasos. Retrocedo a mirar por la ventana. Veo al país de los cuerpos en un forcejeo impresionante. También hay fiesta, el eterno breve Carnaval. Mijail Bajtín lo describía como el lugar donde “se elabora, en una forma sensorialmente concreta y vivida entre realidad y juego, un nuevo modo de relaciones entre toda la gente que se opone a las relaciones jerárquicas y todopoderosas de la vida cotidiana”. Entonces me digo “es necesario inventar la fiesta interior” para leer sin jerarquías y avanzar al lenguaje que me permita decirme y decir sin los miedos propios de la atadura a un orden y por un nuevo modo de relaciones.

Así, la biblioteca interior se abre a una nueva lectura intemporal en la soledad y el silencio de la comprensión. Fuera de mi la lengua es convención, dentro es salto pindárico, juego. Antes ya había escrito este “Acuerdo de a tres”: Esta tarde se desarrollará en un lugar cercano el 1er congreso amoroso de mis muertos y de mis vivos amorosos. Mi lengua y mi corazón es el lugar elegido, no existe otro en mejores condiciones, son mis muertos y mis vivos amados.

Mi lengua, mi corazón y yo somos los elegidos, entre los tres hicimos un acuerdo tácito, inapelable. Nos concentraremos para que la intermitencia de las realidades no afecte las deliberaciones libres entre los asistentes. Aunque tenemos, debo confesarlo, algunas contradicciones de tercer grado alrededor de la forma ideal de guardar estos asuntos en el cuarto de los recuerdos, acordamos guardar en los espacios en blanco de las paredes y el aire aquellos secretos que deben ponerse a resguardo de los cobardes, esa especie de criminales de guerra dedicados a persuadirnos a esperar el futuro con cordura.

La única militancia que sostengo hasta ahora es la de los sueños. La estrategia del soñador es salirse de todas las formas que amedrentan a los seres humanos en la realidad y en los sueños”.

proyectoclaselibre@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

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