Por Adalberto Gabaldón
Venezuela experimenta una situación que me recuerda al pueblo de la película, porque Venezuela es una nación empobrecida. Los venezolanos somos pobres. Las empresas se las llevó el viento. Las que permanecen en el disminuido organismo que las agrupa son una sombra espectral del pasado glorioso que alguna vez exhibió. No quiero pensar que estén como el alcalde de la película. Esperando a Marshall. Recuerden que la inversión extranjera vino hace 30 años y compró la Electricidad de Caracas. ¿Ese «Mr. Marshall invirtió algo de dinero en la Electricidad de Caracas que Ricardo Zuluaga había desarrollado 100 años antes y que era la empresa motora del empresariado venezolano? No.
¡Le fue arrebatada de las manos a los accionistas con una oferta que, como decía El Padrino, no podían rechazar! ¿Y qué hizo esa empresa con esa inversión? Sacarle el jugo y después venderla al gobierno. Hicieron el negocio del siglo: no invirtieron un centavo en las instalaciones, no ampliaron la capacidad productora y después se la vendieron a Hugo Chávez, quien se encargó de destruirla.
Mr. Marshall ya está entre nosotros. Una empresa de helados de más de 100 años ya fue comprada a sus propietarios. Mr. Marshall viene a comprar cosas que existen para convertirlas en elementos que, en general, serán buenos para la economía porque lo que interesa es que la empresa produzca; esto generará beneficios a los trabajadores y movilizará la economía.
Sin embargo, Venezuela necesita empresarios venezolanos , Un empresario es alguien que sabe hacer una cosa con su mente y con sus manos, No solamente el del estereotipo del individuo de flux y corbata en oficinas lujosas.
Hay un millón de empresarios potenciales que pueden trabajar, y trabajan desde el zaguán de su casa.Son los empresarios del siglo 21. Posiblemente no lo saben. Hacen su actividad de modo artesanal, Son emprendedores con potencial de crecer, de expandirse. De salir de abajo. llevan el gusanito de lo que significa la palabra Empresa. Pero no lo hacen porque hay una pared que se los impide: las limitaciones creadas por una legislación que debe ser estudiada y reestructurada para hacerla amigable y abrir las compuertas a ese torrente de creatividad que se empieza a manifestar espontáneamente en diferentes regiones, y ciudades. Constituir una empresa en Venezuela es misión casi que imposible. Lo que en cualquier país inmerso en la sociedad del conocimiento y de la agilidad toma un instante, en Venezuela puede demorar meses donde registros y notarías están como lobos hambrientos esperando los venaditos. herencia cubana por cierto. Cuando se estudia el origen de la gran mayoría de las empresas que hoy día son líderes mundiales, con valores bursátiles astronómicos, con presencia universal, la gran sorpresa es que se iniciaron en un garaje ,o en un cuarto universitario. sin más capital que el de la mente y las manos y algún ahorro familiar. Su creación fue posible porque los instrumentos legales que regulan la creación , funcionamiento y control están regidos por normas y procedimientos expeditos, ajenos a las “alcabalas” existentes y sobre todo a la merced y albedrío de las burocracias existentes.
Pensemos en la gente que hacía las mantecadas de Boconó, los pastelitos andinos o heladitos en la puerta de su casa; gente que trabaja contra viento y marea. Que ante la ausencia de luz encuentra la planta eléctrica que usa combustible, que además es escaso y con precios escalofriantes. Que le permite “echar pa’lante”. Ahí está la base de la verdadera rehabilitación de Venezuela, gente en la que nadie está pensando ni dedicándole un espacio de reflexión. La gran masa empresarial que va a reconstruir el país está en los zaguanes de las casas de Venezuela, donde está la gente que quiere, sabe y puede hacer algo que tiene valor de mercado. Allí hay cientos, miles más bien de nuevos “Ricardos Zuloagas”, ¡ese gran venezolano!. Ahí está la base de la reconstrucción.
Se avecina el comienzo de un nuevo modelo de sociedad basado en el Capitalismo, con sus mieles y hieles, cuyo entendimiento es realmente ajeno al común de la sociedad. La creación de un modelo capitalista en una sociedad donde históricamente la omnipresencia del Estado ha sido la norma, será el reto de los próximos administradores que resulten electos y que le den la legalidad que toda transformación histórica requiere..Viene el renacer, como el fénix.donde el motor será sin duda el petróleo, con una nueva política capitalista, con marcos y normas legislativas claras, ordenadas y precisas, corrigiendo el dislate cometido con la asociación bolichiquera, y donde puedan participar libremente los venezolanos que desde los zaguanes construyan las fortalezas requeridas no solo para los hidrocarburos sino para cualquier iniciativa que se tenga. Contarán con el desconocido mundo del mercado de los inversores. LOS HEDGE FUNDS que han permitido que nombres como Apple, Microsoft, Nvda etc sean los líderes de la economía mundial.
Ese día Mr Marshall se detendrá y se disculpará por el polvero que generó su presencia
Adalberto Gabaldón
Septiembre 2026
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