Por nuestros hijos, estamos obligados a hacerlo bien. El diagnóstico debe comenzar por aclarar que no se trata de un esfuerzo único y de la exclusiva responsabilidad de un “grupito” cercano a los círculos del poder. La metodología debe permitir que el diagnóstico se repita anualmente y que se generen escenarios de planificación de manera iterativa (por oleadas, para los cuatro años siguientes). En este método el último año del horizonte de planificación siempre representa la sociedad que queremos construir, gradualmente. Cada sector (economía, política, ciencia, etc.) debe ser autónomo pero ha de estar integrado al resto, como un todo. La Sociocibernética Geométrica es la garantía de que esto sea posible, porque SAI hace uso del modelo UC69-152.
A pesar de promover una posición científica, apoyada en formulaciones analítico-algebraicas (Koopmans & Beckmann, 1957) y geométricas del proceso de planificación que necesitamos para la transición pacífica y organizada en Venezuela, mantengo la firme convicción de que el pensamiento político es determinante. No hay socialismo bueno ni socialismo malo; todos son, a la larga, nefasto comunismo. Lo que deseamos es tener una sociedad más estable, en la cual se minimice la tensión social (estructural). En ese contexto, el PAED/QAP de SAI produce una configuración geométrica óptima que reduce la fricción sistémica de la sociedad. Las matrices de flujo y distancia representan la intensidad de interacción y la distancia topológica entre sistemas.
No puede ser bueno para ningún pueblo tener barcos de guerra de un país infinitamente más poderoso apuntando a su territorio. Eso no significa que uno esté de acuerdo con el régimen dictatorial venezolano; por el contrario, sus capitostes debieron haberse ido hace ya muchísimo tiempo. Lo que sí reconozco sin ambages es que analizo con precisión los liderazgos como el de Rómulo Betancourt: nacionalista, comprometido con la democracia y la modernización de Venezuela. En otras palabras, no creo en liderazgos mesiánicos que aspiran a entronizarse en el poder, aprovechándose de las virtudes de la democracia. De esos tenemos muchos ejemplos.
No es habitual que uno insista en utilizar mecanismos de planificación que verifiquen de manera permanente la resonancia sistémica de todos los sectores de la sociedad. Empero, la sociología sistemática nos brinda esa posibilidad (Wiese, 1974 [1932]), la cual se complementa con la sociología empírica —mediante el uso de la escala de Bogardus (1925)— dentro de la Tecnología SAI. Prefiero alcanzar las metas por la vía de la planificación y la cohesión social. Rechazo la idea de que la destrucción, a través de la guerra, sea inevitable, bajo el supuesto de que el fin justifica matar gente inocente.
Referencias:
Bogardus, E. (1925). Measuring social distances.
Koopmans, T. C. & Beckmann, M. (1957). Assignment problems and the location of economic activities.
Wiese, L. v. (1974 [1932]). Systematic sociology. Adapted and augmented by: Howard Becker.
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